El IPC llegó a donde esperaba

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El viernes pasado, algo después de la apertura de los mercados en Estados Unidos me sorprendió una baja de -1.7%, como solemos decir, sin decir “agua va”. La razón fue una de tipo político: la declaración que hizo Michael Flynn –ex-asesor de seguridad nacional– reconociéndose culpable de haber mentido al FBI y admitiendo haber sostenido encuentros con el embajador ruso en Washington sobre el tema de la participación de Rusia en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016.

A la par de lo anterior, otro tema político –no sorpresivo– siguió pesando también en el ánimo de los mercados. Me refiero al asunto de la propuesta fiscal de Donald Trump que, finalmente, el sábado por la madrugada recibió una aprobación en el Senado, pero condicionada a una homologación con la propuesta que hizo la Cámara de Representantes. Como he escrito en varias ocasiones creo que la reforma fiscal de Trump será aprobada con modificaciones, pero por el momento aún está pendiente.

Lo interesante del caso –y que hay que seguir– es que queda claro que los asuntos políticos pesan mucho en la mente del inversionista. Asimismo, no hay que perder de vista que el tema fiscal, más allá de lo que pueda suponer para la economía en varios aspectos (el crecimiento, la política fiscal, el endeudamiento público, la tasa de interés y en consecuencia, la política monetaria) en los próximos años es un asunto de interés político pues está en juego la fortaleza del presidente Trump que no ha conseguido avanzar en favor de su causa y la relación con el Poder Legislativo.

Al final, la fortaleza gubernamental depende, entre otras cosas, de la capacidad que el gobierno y sus representantes –empezando por el presidente– tengan para realizar alianzas gobernantes con otras fuerzas políticas, poderes fácticos u otras partes de la estructura del Estado que le permitan llevar a cabo sus planes y en el más amplio sentido, ejercer el poder. Es decir, tener la capacidad de hacer que las cosas que propone sucedan. Por eso le urge a Trump que su propuesta fiscal sea aprobada.

La semana que hoy empieza traerá consigo varios datos importantes sobre la economía en México, entre los que se encuentran la Inversión Fija Bruta (hoy lunes), el comportamiento del consumo doméstico (el miércoles) y la inflación del mes de noviembre (el jueves). Todos ellos ayudarán a que conformemos una idea más clara de cómo cierra este 2017. Pero creo que el dato sobre el que todos estaremos pendientes es el del empleo en Estados Unidos, ya que mostrará el comportamiento de esta importante variable después de los efectos de los huracanes que afectaron de Texas a Florida, en la costa estadounidense del Golfo de México.

Los datos del empleo en Estados Unidos, siempre importantes, ahora también lo son por la proximidad de la última junta de política monetaria de la Fed, el próximo día 13 de diciembre. El mercado da por descontado un alza de 25 pb, para llevar la tasa de fondos federales al rango de 125 pb – 150pb; la probabilidad que se le asigna al alza en los futuros de la tasa es de 90%, que seguramente irá aumentando en los próximos días.

En la Consejería del jueves 16 de noviembre pasado, en la segunda mitad de aquella columna escribí cuáles eran las condiciones en que operaba el mercado accionario mexicano. En general mi visión fue que, como escribí entonces, no bastaba la situación de sobreventa que marcaban los indicadores de nivel de precio y que necesitaba un incentivo claro para decidir participar –comprando– en el mercado. De entonces a la fecha he realizado en las posiciones que manejo una sola operación importante, con fines estrictamente especulativos y que espero se resuelva bien en los próximos días. Y nada más.

El IPC en aquellos momentos estaba alrededor de los 47,750 puntos y escribí que el siguiente soporte “visible” estaba 1,000 puntos abajo y que al aproximarse a tal nivel volvería a revisar el tema, pues además del soporte, eso coincidía con dos “líneas de defensa”, como les llamé y que son el promedio móvil de 500 días y la línea de tendencia primaria –alcista–, que considero como una tendencia secular, ya que la arranqué en 2009 y en el paso de los años, ha detenido bajas importantes y generado alzas igualmente interesantes en el mercado mexicano.

Pues ya llegó a la zona mencionada, prácticamente. El miércoles pasado el IPC llegó a los 46,960 puntos y “rebotó”; el jueves volvió a bajar –ahora a los 47,000 puntos– y el viernes pasado volvió a “rebotar”, trabajando sobre el móvil de 500 días. También escribí, en el párrafo final de aquella Consejería que dadas las circunstancias alrededor del mercado entrar a comprar en la zona mencionada –la de los 46,750– podía ser riesgoso, en el lado negativo del riesgo, pero que no dejaba de ser una situación “interesante”, dada la experiencia de los elementos mencionados. Déles una vuelta; lo mismo le hace sentido la opción.

Suerte.

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