PIB mexicano: “La mona, aunque se vista de seda…”

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El viernes pasado se publicaron los datos del PIB mexicano al tercer trimestre de este año y el resultado es un crecimiento de 1.5% anual. Con cifras desestacionalizadas el dato resultó en un crecimiento negativo de -0.3%. Ambas cifras confirman la apreciación que he compartido con usted, en el sentido de que se está experimentando una clara desaceleración en nuestra economía.

Algo que hay que mencionar es que las cifras del PIB del tercer trimestre han sido calculadas considerando el nuevo año base que el INEGI instrumentó para el Sistema de Cuentas Nacional de México y puesto en marcha el 1° de noviembre pasado. El nuevo año base es 2013 –el anterior era 2008– y esta actualización persigue el objetivo de tener una mejor evaluación de la realidad económica de México, además de cumplir con las normas y compromisos internacionales que nuestro país ha aceptado como miembro de la comunidad global.

Las Cuentas Nacionales puede decirse que son el resumen de la información referente a la actividad económica que desempeñamos los mexicanos. Son un sistema organizado de información del que derivan un sinnúmero de dato que generamos en nuestra sociedad y que se incorporan en la toma de decisiones tanto del Sector Público como del Sector Privado de manera cotidiana además de ser la imagen económica de México en el mundo. No son cosa menor.

Los cambios mencionados de las Cuentas Nacionales indujeron una mejoría en los datos de los dos primeros trimestres, pero no cambian la realidad que conocemos, y en todo caso, lo pasado ya quedó atrás y nada se puede hacer al respecto. “La mona, aunque se vista de seda…”. Así, el 2.8% del 1er trimestre cambió a 3.2% y el 1.8% del 2° trimestre, cambió a 1.9%. Y como mencioné en el primer párrafo, el crecimiento en el 3er trimestre que fue de 1.5%, resulta ligeramente inferior al 1.6% que se había estimado a partir de indicadores como el IGAE y el de la Estimación Oportuna del PIB, que desde luego serán ajustados a la nueva base. Resulta curioso, pero aún con el cambio de base, el promedio de crecimiento en los primeros nueve meses del año es 2.2%, muy parecido al 2.1% de la estimación que en el mercado muchos compartimos, incluido Banxico con su reciente estimación de 2.05%

El comportamiento general del PIB no cambia demasiado ya que lo que predomina es la caída del ritmo de crecimiento en todas las actividades y en los diferentes sectores que las componen. El sector primario –las actividades agropecuarias–, que suele representar alrededor del 3% del PIB, redujo su crecimiento del 2.5% que alcanzó en el 1er semestre, a 0.9% en el 3er trimestre. En su caso, la industria (30% del PIB) continúa siendo el sector más débil de la economía y muestra crecimiento negativo o en todo caso muy cercano a cero como lo ha venido haciendo en los años recientes. En el 3er trimestre de este 2017, la tasa es de -0.7%, que empeora respecto del 0.4% del 1er semestre. La manufactura sigue mostrando crecimiento con una tasa de 3.2%, que es ligeramente menor al 3.4% del 1er semestre y la construcción registró una caída de -1.4%, algo mayor al ritmo de caída del 1er semestre, que fue de -1.1%.

Las actividades terciarias, las de servicios (60% del PIB) crecieron 2.4% en el 3er trimestre y reducen su crecimiento desde el 3.7% del 1er semestre. Esto sin duda es un golpe fuerte para el crecimiento, derivado, entre otras cosas, de la mayor inflación y la tasa de interés más alta, que sin duda afecta al consumo y, en consecuencia, a los servicios. No parece que la expectativa anual vaya a ser demasiado diferente a este nivel. Veremos.

El próximo jueves 30 de noviembre se reúne la OPEP en su Asamblea Anual en la ciudad de Viena. Todos estaremos pendientes de lo que allí ocurra. Como usted quizá recuerde, amigo lector, hace un año la OPEP decidió recortar su producción en 1.2 millones de barriles al día (mbd) –para llevarla a 32.5 mbd–, decisión a la que se sumó Rusia en el mes de diciembre de ese año reduciendo su producción en 600 mil barriles al día, con el objetivo de disminuir la sobreoferta que existía en el mercado. La reducción de los 1.8 mbd se pactó hasta marzo de 2018.

La expectativa es que, en esta ocasión, la OPEP envíe alguna señal al mercado de que permanecerá en el nivel de producción actual tal vez hasta septiembre de 2018. La especulación está en si Rusia se sumaría a tal posición o no. El precio del barril ha subido de junio pasado a la fecha casi 43% –el Brent cerró el viernes en 63.86 dpb–, así que hay tela de donde cortar si el mercado sospechara que la oferta puede aumentar o la demanda disminuir, cosa que no parece probable dado el ritmo del crecimiento global. Pero todo está por verse.

Suerte.

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