Informe Trimestral de Banxico

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Como de costumbre, lamentablemente la prensa nacional le dio un tono negativo al Informe Trimestral de Banco de México porque redujo su expectativa de crecimiento para este año en dos décimas, considerando el punto medio del rango de la estimación. Es decir, pasó de 2.25% a 2.05% entre la estimación del Informe Trimestral previo al actual, que corresponde al 3er trimestre de 2017. Además, tuvieron a bien “matizar” el dato con la mención de que Agustín Carstens se va dejando malas noticias.

Y no es que una disminución en la estimación del crecimiento sea una buena noticia, pero en sí mismo el dato convertido en “nota” periodística es únicamente el ajuste necesario que los que hacemos pronósticos, incluido Banxico, tenemos que hacer ante la realidad que hemos visto en el desempeño de la economía nacional, cosa que he comentado en este espacio en la idea que se percibe una clara desaceleración del ritmo de crecimiento de manera paulatina con el paso de los meses en este año.

Como sabemos, el 1er trimestre el PIB creció 2.8% –que nos sorprendió a muchos, si no que a todos– y que el gobierno festinó de más, desde mi punto de vista. Después en el 2° trimestre el crecimiento fue de 1.8% y en el 3° cayó a 1.6% y así, no hay forma de no ajustar la estimación que después de todo, lo que hizo fue acercarse a la estimación que teníamos muchos y que puede leerse en varias encuestas entre analistas del Sector Privado (la que hace Banxico, la del IMEF, la de Banamex, entre otras). Así que a mí no me parece demasiado grave la decisión de los analistas del banco central que, por otra parte, son de alto nivel.

Lo que sí me preocupa es que las estimaciones para 2018 se hayan mantenido en 2.5% y la de 2019, publicada por primera vez en esta ocasión, sea de 2.7% (siempre considerando el punto medio del rango) y que el nivel superior de los rangos de tales años sean 3% y 3.2%. No es que me sorprendan los niveles pues son de los que muchas veces he comentado, pero desde luego, no me hacen gracia ya que corresponden al escenario que compartí con usted, amigo lector, en las columnas del 19 y 20 de octubre pasado y que, como señalé entonces alcanza para poco o en todo caso, alcanza para mucho, pero de pocos.

Banxico dedica una buena parte del Informe Trimestral en explicar y dejar claro que la política monetaria está funcionando en la dirección correcta y que la inflación ha dado la vuelta para dirigirse nuevamente hacia el objetivo multianual de 3% (+/- 1%, que es el rango de variabilidad del objetivo). Si logra su propósito o no queda a criterio del público, al que la prensa, que alimenta a la llamada “sabiduría convencional” (equivocada por lo general), no ayuda.

En mi caso, le creo a Banxico. No a pie juntillas, pero al final porque me remito a los hechos y porque desde hace mucho entendí que cuando se dice que la inflación baja, no es porque los precios bajen, sino porque suben a menor ritmo. De tal manera que no formo parte de la “cofradía del santo reproche”, como dice Joaquín Sabina –otro maestro.

Respecto de la inflación, Banxico confirma su expectativa de que disminuirá moderadamente –con relación a su nivel actual de 6.37% anual en octubre pasado– en lo que falta de este año, que en 2018 convergerá al objetivo de 3% y que en 2019 fluctuará alrededor de ese nivel. Asimismo, muestra preocupación por temas relacionados con la inflación no subyacente, la que mide el movimiento de los precios de los bienes sobre los que la política monetaria tiene poco que hacer, como son la energía y los precios del Sector Público en general y los bienes agropecuarios, que han mantenido una inflación elevada en el año.

También apareció el factor del salario, no en relación con el aumento reciente del salario mínimo, sino refiriéndolo a que, dado el crecimiento del empleo es probable que en el futuro próximo se pueda convertir en un factor determinante de la inflación. Desde luego, el tipo de cambio es otro tema importante, pero de evolución incierta por su volatilidad derivada de lo que ocurra con el TLCAN, lo que implica que podría tener un efecto positivo o negativo sobre la inflación, dependiendo de la evolución de las negociaciones.

Hay que decir también, que la inflación mexicana tiene un elemento defensivo en nuestro bajo crecimiento que mantiene en zona negativa a la llamada “brecha del producto”, lo que implica que nuestra economía opera por debajo de su ritmo de crecimiento potencial y por tanto, la presión de la demanda es baja. No es la mejor idea, pero así operan las cosas.

Suerte.

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