Débil trayectoria del PIB

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Ayer se publicó el Indicador de la Estimación Oportuna del PIB (IEOP) en México para el 3er trimestre de este 2017. El resultado es un crecimiento de 1.6% anual, que quizá provoque un ajuste en las expectativas del año, que por el momento se encuentran alrededor de 2.1%.

El IEOP es relativamente nuevo en el ámbito de la información que el INEGI ofrece, ya que entró en vigor con el 2° trimestre de 2016. Se publica un mes después del cierre del trimestre correspondiente y es un elemento de información útil, que complementa al Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) y desde luego, al PIB.

Hasta ahora, la discrepancia con el dato final del PIB es de alrededor de una décima y en este año no ha habido diferencia entre el dato ofrecido por el IEOP y el dato final del PIB. En el caso del IGAE, se ha quedado una décima abajo del dato del PIB, de tal modo que entre ambos indicadores se tiene una buena aproximación del crecimiento esperado.

Así, para el 3er trimestre, considerando los dos primeros meses del IGAE –julio y agosto–, el PIB ha crecido en 1.7%, de tal modo que contando ahora con el IEOP, el crecimiento debe estar muy cerca de ese nivel y lo que tenemos enfrente es una disminución continua del ritmo de crecimiento. Desde el sorpresivo 2.8% del 1er trimestre, pasando por el 1.8% del 2° trimestre, al 1.6% reportado ahora, para el 3er trimestre.

Al interior del dato, el sector agropecuario creció en 0.8%, la industria mantuvo su tendencia negativa con una caída de -0.5% y el sector de los servicios siguió siendo el de más alto crecimiento con 2.4%, si bien este dato es el que resulta preocupante desde mi punto de vista.

Como sabemos, el sector de los servicios (cerca del 63% del valor del PIB) es el que ha tenido el mayor dinamismo en los últimos años en la economía mexicana y de hecho es el que ha sostenido el crecimiento, superando notoriamente al del PIB. En esta ocasión el 2.4% reportado resulta muy inferior a la tasa de los años previos (3.5% en 2015 y 3.4% en 2016) y a la del 1er semestre de este 2017 (3.5%) y no está siendo compensado por ninguno de los otros sectores de actividad, agropecuario e industrial, que representan el 4% y el 33% del PIB, respectivamente.

La caída del sector de servicios creo que en buena medida tiene que ver con el aumento de la inflación este año, que como bien sabemos deteriora el salario real y que además en esta ocasión dirigió el gasto de los consumidores hacia bienes que subieron de precio como los energéticos –la gasolina, principalmente– y los bienes agropecuarios, además de mercancías no alimentarias que finalmente reflejaron el traspaso de la depreciación cambiaria y no a los servicios.

De este modo, creo que, como señalé en el primer párrafo, es probable que veamos una corrección de las expectativas, no demasiado importante por ahora. Ayer la Secretaría de Hacienda por lo pronto, mantuvo su pronóstico de crecimiento para 2017 en el rango de 2.0% – 2.6%. A mí no me extrañaría ver una corrección que incluso pusiera la expectativa del año ligeramente por debajo del 2.0%.

Ayer en el programa “Es Negocio” del canal ADN 40 en el que participo, mi compañero Carlos Mota me preguntó si me sentía preocupado por el dato del IEOP. Mi respuesta fue que por supuesto sí estoy preocupado –si bien no sorprendido– ya que suponiendo que el PIB del año estuviera en 2.0% e incluso en 2.1% o algo más, estaría por debajo de la tasa histórica de 2.7%, que no es por otra parte algo de lo que nos tendríamos que sentir orgullosos. Así como se ven las cosas, la expectativa del Fondo Monetario Internacional de 1.9% para 2018 empieza a ganar sentido.

Suerte.

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