Cosas que no tendrían qué suceder en el siglo XXI

In Consejería by PAA1 Comment


Mientras el S&P 500 trabaja contra la línea de retorno de su tendencia secular, el IPC se defiende en la línea de tendencia de largo plazo, esa que arranqué en enero de 2016. En ambos casos escribí sobre las posibilidades de alcanzar los niveles en los que ahora se encuentran y en el caso del indicador del mercado estadounidense, el objetivo de los 2,570 puntos fue rebasado en días recientes y por lo que se ve puede seguir marcando máximos históricos.

El alza sostenida del S&P 500 se mantiene obviamente por la cada vez más cercana posibilidad de aprobación del plan fiscal de Donald Trump, pero también por los resultados corporativos del 3er trimestre de 2017. Al viernes pasado, habiendo reportado el 55% de las emisoras del índice, el 76% ha superado las expectativas de utilidades y el 67% lo han hecho con las de las ventas. El crecimiento de las utilidades en promedio ha sido de 4.7%, respecto del 3er trimestre de 2016.

Por su parte, el IPC mexicano, alcanzó prácticamente los 48,800 puntos, a unos pasos de la línea de tendencia que mencioné. Que ha actuado como un soporte importante, junto con el promedio móvil de 200 días y la línea de retorno del canal de baja que ha desarrollado desde finales de julio pasado. Esto le ha permitido detener por ahora la baja que se ha visto exacerbada recientemente por la depreciación cambiaria que, independientemente del impacto real en los resultados corporativos y su efecto en los temas económicos, ha deteriorado las expectativas que sobre el mercado se tenían.

La condición del mercado mexicano, más allá del incidente técnico que mencioné en el párrafo anterior –además de la condición de sobreventa que ha alcanzado y que puede generar un alza de corto plazo–, no muestra argumentos sólidos para revertir su condición. La publicación mañana del indicador oportuno del PIB puede ofrecer algún indicio más claro del ritmo de actividad económica que, de mejorar respecto de lo mostrado en los meses de julio y agosto, pudiera eventualmente animar a los participantes, que necesitamos un incentivo serio para participar con mayor decisión.

El miércoles próximo habrá noticias sobre la decisión de política monetaria de la Fed. En el mercado para todo fin práctico, nadie espera que haya cambios en la tasa. La probabilidad asignada a tal opción es de 1%, en tanto que la que se asigna para que en la reunión del 13 de diciembre la tasa suba en 25 pb, al rango de 125pb -150pb, es de 96%. Lo que está en el aire y aparentemente con probabilidades de ser anunciada pronto –tan pronto como esta semana­–, es la designación del presidente Trump del sucesor de Janet Yellen en la presidencia del banco central, según dijo aquel en un “clip” publicado en Instagram.

Aparentemente la balanza se ha inclinado a favor de Jerome H. Powell, quien es un miembro de la Junta de Gobierno de la Fed desde 2012 y que sin que haya sido un apoyador incondicional de Janet Yellen en la línea de mantener relajada a la política monetaria, ha mantenido una postura más bien “dovish” durante su gestión, a diferencia del otro supuesto candidato, John Taylor que, sin formar parte de la Fed, su postura como economista ha sido claramente “hawkish”.

Supongo que, si Powell es el designado, el mercado lo tomará como una condición positiva ya que, aunque se haya asumido que la política monetaria se endurecerá paulatinamente sin llegar a ser restrictiva, tener en la presidencia de la Fed a alguien con experiencia y que ha compartido las decisiones que se han tomado en los últimos años y que sin duda han apoyado al mercado y a la economía, se verá como una buena elección. La liquidez, siempre ayuda.

No puedo dejar de mencionar los eventos que ocurren en España desde hace semanas; quizá debería decir desde hace años. Como usted se ha podido percatar, amigo lector, me he mantenido al margen del asunto, más que nada porque no tengo la información necesaria para emitir al menos, una opinión sensata. Pero al igual que a muchos, imagino, es algo que, de una u otra forma, me toca de cerca, empezando por mis vínculos familiares y desde luego, por la simpatía natural que tenemos hacia ese país, pasando por mi interés normal de analista.

Por supuesto que me preocupa la situación general, ya que apunta en la dirección del aislacionismo –actitud que en el tiempo reciente ha cobrado fuerza alrededor del planeta– y sus consecuencias. A la vez, me resulta incomprensible que en el siglo XXI, en un país que tiene relativamente poco tiempo de haberse rescatado a sí mismo de una larga dictadura que le sumió en un costoso y doloroso atraso en todos sentidos, hoy quiera dividirse por causas que no alcanzo a entender del todo.

No sé usted, pero en mi caso la sensación que tengo en el fondo, es que se está cometiendo un grave error; que todo este embrollo se está manejando muy mal por todos los involucrados; con una enorme falta de transparencia que propicia la confusión y la manipulación; que si existen razones y diferencias importantes entre los catalanes y el resto de los españoles y entre los mismos catalanes, a partir de ahora serán más profundas; que algunos están faltando a la verdad y otros se sienten engañados; que alguien está haciendo mal las cuentas -de todo tipo- y que por tanto esto les va a costar caro a todos, por todos lados. Mala, muy mala idea.

Suerte.

Comments

  1. FILIBERTO

    Estimado Pedro
    Creo que el IPC no sigue a las bolsa americanas,
    porque aqui tenemos incertidumbre,
    por la manera como nuestras Autoridades,
    negocian con US, ejemplo el azucar y ahora el atun,
    entonces muchos inversionistas, prefieren
    hacerlo alla y se refleja en el poco volumen de operacion,
    reflejandose en la caida del IPC
    Saludos

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