Fusiones para competir y sobrevivir

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Después del alza del martes pasado, el IPC mexicano tuvo una baja horrorosa ayer miércoles de 2.55%, llegando el indicador al nivel de 48,876 puntos. Si bien la caída es, como dije, horrorosa, no es tan grave como parece ya que estuvo provocada por dos bajas muy localizadas, la de GFNorte de -9.3% y la de AMX, de -6.9%. Ambas acciones son mu operadas y tienen un importante peso específico en la conformación del IPC y estuvieron acompañadas por otras caídas, no tan importantes, pero de acciones muy pesadas también dentro del índice mexicano como lo son Walmex (-2%), Cemex (-2%) y Livepol (-3%).

En cualquier caso, el IPC llegó para fines prácticos a la línea de tendencia de largo plazo –la que arranqué en enero de 2016– coincidiendo con una importante zona de soporte, en la que hay una fuerte acumulación de volumen, desarrollada entre marzo y junio de este 2017. Aunque dada la característica del movimiento, las señales que provee el Análisis Técnico no tienen el significado que en una circunstancia normal podrían tener, no hay que invalidarlas totalmente. Así que supongo que habrá una recuperación en breve –tan breve como hoy mismo–, que eventualmente es aprovechable, sin olvidar que el IPC se encuentra dentro de un canal bajista que arrancó en julio y del que no ha podido salir.

La baja más significativa del día fue la de GFNorte, a raíz, como seguramente usted ya sabe, del anuncio de fusión entre Grupo Financiero Interacciones y Grupo Financiero Banorte, que sin restarle importancia al hecho en sí mismo –unidos estos grupos financieros son la segunda entidad bancaria del país, sólo debajo de BBVA Bancomer–, puede decirse que es una fusión “natural”, no tanto por el vínculo familiar entre estas empresas –aunque seguramente ayuda– sino por la tendencia a las fusiones de empresas que vemos en el ámbito global desde hace algunos años a la fecha.

¿Por qué la baja de GFNorte? No estoy muy seguro, pero supongo que tiene qué ver con la especulación que en el mercado se haya hecho por los costos implícitos de la operación para Banorte, o el grado de riesgo de los activos de Interacciones y que ahora serán parte del nuevo grupo financiero o el precio de la empresa fusionada o cualquier otra cosa; los analistas de los intermediarios financieros, seguro tienen una idea más clara de esto. Pregúnteles.

Las fusiones en el sector bancario, creo que son una cuestión de sobrevivencia dadas las características de su operación: gran volumen, pequeño margen y alto nivel de apalancamiento, por lo que el tamaño sí importa. En este caso particular, supongo que entre los motivos económicos de la fusión está la complementariedad en los giros, pero también porque es la estrategia de negocios que en Banorte se decidió desde hace mucho. Es decir, no crecer orgánicamente sino por el proceso de comprar –y fusionar– a otras instituciones, como fue el caso de la compra de IXE, que seguramente usted recuerda.

Y como es normal, en esta fusión se tendrá que dar un periodo de eficiencia en la operación, para evitar duplicidad de tareas, sobre todo cuando sabemos que en el sector financiero la alta tecnología es algo inter construido y que, en las empresas de alto volumen y margen pequeño, el costo fijo alto es mortal. Así que inevitablemente aparecerá la cara obscura de la productividad: el desempleo. ¿De qué tamaño será el impacto?, lo ignoro, pero es ineludible.

Digamos que es un proceso continuo en el sector, por el uso de la tecnología; la prueba de esto es el desarrollo de las actividades llamadas de “fintech”, es decir estas que usan la alta tecnología de información para la prestación de servicios financieros, sin ser entidades que caigan dentro del marco regulatorio y la supervisión de las autoridades del sector financiero (lo que no implica necesariamente que sean actividades ilegales; simplemente no están reguladas).

Las actividades “fintech”, en México, como en el mundo, han tenido un alto ritmo de crecimiento (la operación de empresas que se dedican al “crowd funding”o las que operan las llamadas “crypto currencies”, son un ejemplo) y obviamente serán en breve, objeto de regulación a través de lo que hoy se dice será la “Ley fintech”. Veremos.

Suerte.

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