Mejoró el IGAE y la inflación se “restauró”

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El dato del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) del mes de agosto publicado ayer es, desde mi punto de vista, una buena noticia, ya que resultó en un crecimiento anual de 2.3%. Como usted sabe, amigo lector, el IGAE es un “proxy” –una aproximación– del PIB, que desde que inició su publicación en enero de 1993, ha mostrado ser una herramienta muy útil para mejorar nuestra percepción de la condición de la actividad económica. Ahora además existe el indicador de la Estimación Oportuna del PIB –agradecible también–, pero el IGAE ha cargado durante mucho tiempo, de manera eficiente, con la tarea de dar señales anticipadas de lo que está pasando con el crecimiento.

Así, el 2.3% mencionado es buena noticia después del 1.1% de julio y de diversos datos que señalaban en la dirección de una reducción del ritmo de actividad económica. Hay que decir que, en cualquier caso, al promediar los dos primeros meses del tercer trimestre, el resultado es 1.7% que está por debajo de la estimación de 1.98% que se muestra para este periodo en la encuesta de Banxico. Para que tal estimación se cubra, el crecimiento de septiembre tendría que haber registrado un crecimiento anual de 2.5% que, si bien no es imposible, no se percibe fácil.

La especulación que hago es que si no se alcanza el nivel de crecimiento mencionado para septiembre es probable que la estimación para todo 2017, de 2.1%, sea revisada a la baja, lo que no es buena idea. Habrá que esperar a la Estimación Oportuna del PIB, a publicarse el próximo martes, para tener una mejor apreciación del crecimiento esperado. Por lo pronto, el dato de agosto es una buena noticia, sobre todo porque el sector de servicios, que ha sido el sostén del crecimiento de los años recientes, creció 4.0% anual en agosto, retomando el buen ritmo que hemos visto en trimestres previos.

En el frente de la inflación, la primera quincena de septiembre arrojó un incremento de 0.62%, que lleva al dato anual a 6.30%, en donde la subyacente fue 4.75% y la no subyacente, 11.18%. El dato quincenal no es bajo y es probable que se explique por las disminuciones –a cero– en los precios del transporte en la CDMX a consecuencia del sismo del 19 de septiembre y que se restablecieron en la primera quincena de octubre, de tal modo que en el sector de tarifas gubernamentales el incremento en la quincena en cuestión fue de 3.38%. Asimismo, en el renglón de los energéticos la gasolina registra aumentos dada el alza en los precios del petróleo y el dólar y en este renglón, la inflación quincenal fue de 4.43%.

Independientemente de los datos anteriores, la inflación sigue bajando y seguramente en enero se registrará una disminución importante –un efecto “escalón” dicen los entendidos– que puede derivar en una inflación anual de alrededor de 5%, para continuar bajando hacia el rumbo de los 3.8% en la parte final de 2018.

En medio de todo, el IPC –del que me he quejado en días recientes– tuvo un alza importante ayer de 1.23%, aunque sigue dentro del canal bajista. Fue una reacción importante, más allá de que el dólar haya continuado apreciándose en relación con el peso mexicano, alcanzando en algún momento de la operación, los 19.27 pesos por dólar y finalmente –por ayer– cerró en 19.22. La estimación de corto plazo que hice y que compartí en este espacio el 13 de octubre, fue de 19.35, de la que ya no está tan lejos. Al final, atrás de todo esto, sigue estando el TLCAN… y seguirá, por lo pronto.

Suerte.

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