Las razones de los mercados

In Consejería by PAA1 Comment


Como era de esperarse, los índices del mercado en Estados Unidos bajaron ayer. El S&P 500 bajó -0.43%, el Dow -0.23% y el Nasdaq -0.64%. Supongo que, como escribí ayer, es una baja dentro del alza –una “corrección”, escribí ayer, cayendo en el truco del uso de un eufemismo– no sólo por la tendencia sino por el momento.

Me refiero a que apenas empieza la temporada de reportes del 3er trimestre. En esta idea, al viernes pasado había reportado el 17% de las empresas del S&P 500, el 76% de éstas tuvo utilidades por encima de lo esperado y el 72%, en los ingresos. El crecimiento promedio de las utilidades es de 1.7% en el trimestre y para el 4° trimestre 12 empresas han emitido guías de resultados negativas y seis lo han hecho con guías positivas.

La valuación, usando las utilidades esperadas de los próximos doce meses es de 17.9% veces, lo que sigue estando por arriba del promedio de los pasados cinco (16.1) y diez (14.1) años. Con utilidades conocidas, la valuación 22.3 veces, igualmente muy por arriba de sus promedios históricos. Da la impresión de que, al calor de los resultados y el avance del plan fiscal de Trump, el tema de las valuaciones altas ha disminuido su peso en el ánimo de los inversionistas. En la misma idea, supongo que cuando las cosas se “aprieten” un poco, los temores alrededor de que el mercado está caro, volverán a aparecer.

También hay que decir que el S&P 500 está una vez más, en los rumbos de la línea de retorno de lo que podríamos llamar su tendencia secular. En este caso, es una línea que arranqué en 2009, en el histórico 666 del 3 de marzo de ese año, el mínimo post Gran Recesión, que ha sido respetada varias veces y a la que corresponde una línea de retorno que ha detenido un buen número de intentos alcistas que en ocasiones han provocado regresos del indicador a su línea de tendencia, lo que significa una baja significativa, que no ocurre de un día para otro. Veremos qué pasa en esta ocasión.

Por su parte, el IPC, sufre el embate del tipo de cambio. Si bien los resultados no son de lo mejor en los tiempos recientes, creo que es la incertidumbre que trae consigo el estado de las negociaciones del TLCAN, que se refleja inicialmente en el tipo de cambio. Creo que más allá de los impactos que en los resultados de las empresas puedan tener las variaciones del tipo de cambio, es en este momento, un impacto anímico negativo el que tiene efecto en el mercado. Como suelo decir, en el mercado cuenta tanto lo que pasa, como lo que la gente cree que pasa y a veces, esto último tiene más peso, aún. Supongo que estamos transitando por uno de esos trances.

El IPC ayer tuvo una caída de -0.88% y se colocó en los 49,548 puntos, acercándose a los 49,250 que mencioné hace unos días como posible objetivo. Hay varios elementos técnicos que pueden ayudar a que ese nivel sea un soporte, entre los que se encuentran la línea de retorno del canal descendente, el promedio móvil de 200 días y una zona de congestión donde debe haber una buena cantidad de volumen acumulado entre marzo y junio, entre los 49,000 y los 40,500 puntos.

Hace algunas Consejerías compartía con usted, amigo lector, mi inquietud acerca de lo que podía estar faltándole al mercado mexicano para retomar el alza de la primera mitad del año y aprovechar la fuerza del mercado estadounidense. Pues creo que la respuesta es una combinación de los temas relacionados a las condiciones del crecimiento mexicano, al que me referí a finales de la semana pasada, junto con la incertidumbre que ocasiona la posibilidad de que el TLCAN no continúe operando.

Dado que tal posibilidad es real, pues supongo que el mercado evalúa las consecuencias que puede tener más allá del tipo de cambio y los temas comerciales. El TLCAN es más que eso, empezando por los temas de certeza jurídica y de inversión, que tienen un gran peso en un acuerdo de este tipo. No hay que perder de vista que mucho de lo que ha traído consigo para México el TLCAN han sido fuertes volúmenes de inversión –los de la actividad manufacturera en general y los de la industria automotriz, en particular– que confiaron en el largo plazo del Acuerdo fundamentado no sólo en el tamaño del mercado sino en sus bases legales. Eso es lo que está en riesgo ahora. No sólo las exportaciones y las importaciones.

Suerte.

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