Política, alrededor del planeta

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Como usted sabe, amigo lector, en los regímenes parlamentarios es posible convocar elecciones anticipadas a la fecha en que están calendarizadas de acuerdo con la duración establecida para un gobierno electo. Por lo general el gobierno en turno convoca anticipadamente a elecciones cuando, aprovechando alguna condición que le favorece y los datos sobre su popularidad así lo indican, piensa en conseguir algún objetivo de orden político que requiere un plazo mayor al que dispone de acuerdo con lo establecido.

De esta manera, en Japón, el fin de semana pasado se llevaron a cabo elecciones parlamentarias en las que el partido del Primer Ministro Shinzo Abe, el Liberal Democrático, obtuvo una victoria amplia con la que obtuvo una mayoría parlamentaria de más de dos tercios de la Cámara de Diputados –la Dieta, como le dicen allí– lo que le permitirá continuar apoyando y desarrollando su programa económico –las “Abenomics”– caracterizado por grandes estímulos monetarios y fiscales. En este terreno el gran reto es hacer que la inflación abandone la zona del cero, que amenaza convertirse en deflación. Como sabemos, la inflación baja es una de las preocupaciones importantes de estos tiempos en las economías desarrolladas.

Este será el tercer periodo de gobierno de Shinzo Abe desde que llegó al poder en 2012 en el que intentará, además de continuar con su programa económico, seguir trabajando para tratar de conseguir el objetivo de una revisión de la Constitución japonesa, iniciativa que se presentó en abril pasado y que se espera sea ratificada ahora, en el otoño y que contiene el reconocimiento de la legalidad de las fuerzas armadas de ese país, que mantienen un estatus de Fuerzas de Autodefensa, dado que la Constitución japonesa establece que se renuncia formalmente a la guerra para la resolución de disputas internacionales. Esto es consecuencia de los acuerdos posteriores a la Segunda Guerra Mundial en la que Japón sufrió una derrota histórica. Sería un cambio importante en la posición política de este país y desde luego, muy significativa dado el desarrollo del conflicto con Corea del Norte.

En otra parte del planeta, también hubo elecciones que permitieron un cambio en la composición del parlamento. Esto ocurrió en la República Checa, en donde ganó el partido “Acción de Ciudadanos Insatisfechos” –este es mi mejor intento de traducción de “Akce Nespokojených Obcanú”; se aceptan contribuciones– encabezado por un señor de nombre Andrej Babis, que dícese es el segundo hombre más rico de ese país. El partido es de tendencia populista de derecha. Este triunfo, si lo ponemos junto al avance de la extrema derecha en Alemania y el triunfo reciente del Partido Libertad en Austria, de la misma corriente, deja claro que las ideas del populismo anti Unión Europea, sigue bastante activo en esa región, cosa que no hay que perder de vista en el futuro.

Los eventos de esta semana en la economía mexicana empiezan el martes, con la inflación de la primera quincena de octubre que espero ratifique lo observado con la inflación de octubre, que marcó un descenso –el primero en el año– de la inflación anual. También ese día se publicará el IGAE del mes de agosto que nos dará una idea ya más cercana del tercer trimestre, en adelanto a la Estimación Oportuna del PIB, a publicarse la próxima semana (el martes 31 de octubre). El miércoles habrá datos de ventas al menudeo y el jueves de la Balanza Comercial de septiembre. En Estados Unidos no habrá mucha información económica, salvo la publicación de la primera estimación del PIB del tercer trimestre, el próximo viernes.

Los mercados abrirán la semana con el impulso que les dio el avance del plan fiscal de Donald Trump. El S&P 500 cerró el viernes en 2,575 puntos, que es algo más arriba de los 2,570 que establecí hace algunas semanas como objetivo. Cabe esperar una corrección, que supongo será sólo eso. La situación del plan fiscal también empujó al dólar en los mercados internacionales y técnicamente lo mantiene conformando una zona de cambio de tendencia, lo que implica que, de resolverla, podría moverse alrededor de 4% a partir de su nivel actual que, en término del índice $DXY podría colocarlo en el nivel de 97 puntos.

Lo anterior hay que tomarlo en cuenta para la operación del peso mexicano, que seguirá dominado por la especulación sobre las negociaciones del TLCAN. Por supuesto, también afectará al IPC, como ocurrió el viernes pasado que, después de haber tenido un arranque prometedor tuvo finalmente un retroceso mínimo, pero retroceso al fin, que no le permitió abandonar el canal descendente del que he escrito recientemente. Veremos.

Suerte.

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