Más sol y menos lluvia

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El peso mexicano continuó depreciándose en el mercado llegando casi a 18.50 pesos por dólar, cerca del objetivo técnico de 18.53 que comenté ayer. La razón sigue siendo la misma: el dólar continúa apreciándose en el mercado internacional. Ayer, el $USD subió 0.56% y desde el punto más bajo de su caída en este año, (90.99 el 8 de septiembre pasado) lo ha hecho en 3.1%.

En alguna forma, esto es a lo que me refería hace un par de días cuando hablé de “el aval del mercado”. No tiene remedio, la economía estadounidense y el dólar, a pesar de Trump, tiene un innegable “sex appeal” en los mercados globales; bien ganado, por cierto. Además los datos le favorecen, ya que el crecimiento que se ha visto en el año (3.1% en el 2° trimestre) es interesante y a juzgar por los indicadores de percepción publicados esta semana –los PMI manufacturero y de servicios están en el nivel de 60 puntos que implica expansión– los actores de la economía mantienen una postura optimista.

Los mercados por su parte también mantuvieron su alza y sus índices fijaron nuevos máximos históricos apoyándose, en parte, en el anuncio de que en la Cámara de Representantes se pasó una resolución respecto del presupuesto para 2018, que puede implicar que sea posible que los republicanos aprueben el programa fiscal, sin necesidad de la bancada demócrata, cuando llegue el momento de votar.

Vale la pena hacer referencia también al crecimiento global que hemos visto desde hace ya varios años y para ello me apoyaré en el discurso de ayer de la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, en la Universidad de Harvard. Sin duda, fue una especie de celebración por la cadena de varios años de crecimiento global generalizado, con una inflación baja. Baste la frase de: “la tan esperada recuperación parece estar echando raíces”.

La Sra. Lagarde –en vísperas de la reunión anual del FMI que es la próxima semana– admite que probablemente las expectativas que se presentarán para éste y el próximo año serán mejores que las de la reunión de primavera del pasado abril –y supongo que mejores a las de la actualización del World Economic Outlook de julio pasado–. Hasta ahora, los números son: 2015: 3.4%; 2016: 3.2%; 2017: 3.5%; 2018: 3.6%. Son realmente buenos datos.

En el contexto anterior, el consejo que se da es obvio: aprovechar la buena situación para pensar en el futuro y llevar a cabo los cambios estructurales necesarios en donde se necesiten, ya que en momentos favorables son menos difíciles de vender y absorber los costos políticos y sociales que suponen. Cuando hay sol, es el momento de reparar los daños en el techo causados por la temporada de lluvias.

Asimismo, esta situación benéfica hace posible que se avance en la muy mencionada “normalización de la política monetaria” en varias de las economías más importantes del mundo: Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y Japón. Como sabemos, por el momento sólo en Estados Unidos se ha iniciado este proceso, pero una señal como la que envía el FMI, será tomada en cuenta por los demás, cosa que habrá que vigilar en el futuro, pues la suma de los programas de estímulo monetario, sí son un monto significativo para la liquidez internacional.

Como sea, es una buena situación por la que atraviesa el planeta y sirve de soporte para el desempeño de los mercados. Además, pienso que cuenta con una ventaja: la Gran Recesión es un evento cercano. Todos los que estamos aquí, ahora –en posición de tomar decisiones de negocios–, estábamos en el periodo crítico (2007 – 2009) y en los años posteriores, ésos en los que el sol al que aludía Christine Lagarde, no parecía querer salir. Y sí, hay que aprovecharlo.

Cuando usted lea esta Consejería es probable que ya se conozcan los datos del empleo en Estados Unidos. Los revisamos el lunes próximo.

Suerte.

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