Posturas de negociación

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En su intento por resolver el patrón lateral que describí ayer –el que empezó a principios de diciembre pasado– el IPC se topó con la resistencia de los 50,750 puntos y se detuvo, como suele suceder en estas condiciones. No es una zona fácil, ya que reúne varios elementos que estorban al movimiento alcista. Me refiero a la resistencia mencionada, al promedio móvil de 50 días y a la línea de tendencia que define una baja de corto plazo que arrancó a finales de julio cuando se fijó el máximo histórico actual, en 51,743 puntos, que es el objetivo que establecí y compartí con usted, amigo lector, hace algunas semanas en este espacio.

Sin embargo sigo pensando que el alza de la que hablo es posible. A riesgo de repetirme, insisto que la tendencia es la que manda y ésta sigue siendo alcista. Según yo, empezó en enero de 2016 y ha probado varias veces las líneas de tendencia y retorno y se mantiene dentro de ellas con un movimiento razonablemente ordenado. De este modo, no me extrañaría que el mercado mexicano bajara un poco más –me encantaría–, dentro de la formación que desarrolla actualmente y si fuera el caso, habría que aprovechar la baja.

Y además, tener paciencia. Sí, porque la solución de la formación puede tomar más tiempo del deseado –yo pensé que podía resolverse hoy o mañana– dada la complejidad de la formación. Claro que habrá quien piense que es mejor esperar a que se resuelva con claridad, como dice la ortodoxia y está bien, pero otros –yo me cuento entre ellos– piensan que en las lateralizaciones se pueden acumular posiciones con más calma, en vez de empezar a “corretear” a los precios cuando empiecen a subir. Que cada quien atienda su juego.

Algo que empieza a dar vueltas en el ambiente local y que eventualmente puede hacer impacto en el ánimo del mercado, es la posición que el Sector Privado mexicano empieza a manifestar sobre las negociaciones del TLCAN. Como usted sabe, Estados Unidos ha tenido una postura indefinida respecto de los aspectos técnicos de la negociación y ha persistido en los de índole política, presumiendo una actitud de amenaza en términos de: “si no es como nosotros decimos, me salgo del TLCAN”, replicando la postura que Donald Trump ha pregonado desde su campaña para ser presidente.

Dicha postura es la que puso al peso mexicano en condición de emergencia y alta volatilidad desde finales de 2016 y hasta principios de 2017, cuando llegó a los “inolvidables” 22 pesos por dólar. Desde entonces y desde tal nivel, hemos visto al peso apreciarse, al dólar depreciarse en los mercados internacionales –contribuyendo esto a la apreciación del peso– y a Trump continuar vociferando. En este tiempo, también el mercado ha caído en cuenta que no estar en el TLCAN, sin menospreciar al Acuerdo, no es mortal y que el peso de México es importante como participante en la negociación.

Así, y dado que los negociadores de Estados Unidos no han variado su posición en las rondas que se han llevado a cabo hasta ahora y que empiezan a jugar con el tiempo y las condiciones políticas en ese país y en México, el Sector Privado mexicano ha tomado una posición más “dura” al hacer ver que estar en el TLCAN sólo hace sentido si hay beneficios para nuestro país y que eventualmente puede incluso pensarse en intentar una nueva negociación, cuando haya un presidente distinto a Donald Trump en Estados Unidos. Es desde luego una postura de negociación y habrá que esperar la reacción estadounidense.

Por lo pronto, en los mercados no hay mayor reacción y la depreciación del peso mexicano de los últimos días tiene que ver claramente con la apreciación del dólar en los mercados internacionales y que comenté en días recientes en este espacio. Esto no significa que la presión especulativa sobre el peso no exista. ¡Claro que existe! Y es posible que en los próximos días se deprecie algo más –técnicamente podría ir a los 18.53– y podría pensarse que hasta niveles mayores si en los próximos meses se “calienta” de más la negociación y hay declaraciones imprudentes de Trump, lo que no es difícil. Pero el mercado aprende y es probable que la volatilidad sea mucho menor que la que vimos hace diez meses.

Suerte.

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