Sospechas de especulación cambiaria

In Consejería by PAALeave a Comment


El jueves próximo Banco de México llevará a cabo su reunión de política monetaria, después –como está planeado– de haber conocido la decisión de la Fed del pasado 20 de septiembre. Es probable que la tasa de referencia se mantenga en su nivel actual de 7.00% después de haber visto a la Fed hacer lo propio. Y si las cosas siguen como hasta ahora, en el comunicado de Banxico lo que veremos es un esfuerzo por transmitir que la inflación está en vías de bajar, como lo hizo en su Informe Trimestral publicado el pasado 30 de agosto pasado.

Tal vez aproveche para mencionar que su operación no se ha visto afectada por los sismos que hemos sufrido en la CDMX y no creo que se atreva a hacer algún comentario sobre un eventual impacto en la inflación como consecuencia de estos desafortunados acontecimientos, lo que me parecería un tanto precipitado e incluso, inoportuno.

Valga decir que ya he escuchado opiniones en el sentido que los sismos pueden ser un buen pretexto para que Banxico anticipe la muy probable alza de 25 pb en la tasa de la Fed que todo mundo supone ocurrirá en diciembre, apreciación apresurada pues en este estado de cosas es complicado saber el camino de los precios en el mercado doméstico y si estarán influidos o no por los sismos. Claro que la “sabiduría convencional” concepto acuñado por John Kenneth Galbraith, diría que sí y por lo mismo, me hace dudar de la validez de ello. De tal suerte, si admitimos que la Fed subirá su tasa de fondos federales en diciembre 13, la pregunta es si Banxico subirá la suya en diciembre 14.

Una vez más, insisto en que el tema de la tasa de la Fed ha perdido peso como componente de la decisión del nivel de la tasa de referencia en México y que la inflación es el elemento que manda. Otro factor que pienso pierde peso es el de la actividad económica y su impacto en la llamada “brecha del producto” –la diferencia entre el PIB observado y el PIB potencial– que se mantiene con un resultado negativo y después del IGAE de julio, pienso que se quedará en el lado negativo y algo más.

Entonces queda el tipo de cambio, por su connotación especulativa y su posterior impacto en la inflación. En el pasado reciente, cuando las presiones cambiarias de finales de 2016 y principios de 2017, el uso de la tasa de interés como mecanismo de defensa del tipo de cambio creo que resultó bastante inútil, salvo su mejor opinión amigo lector. Creo que todos ya entendimos que cuando existen elementos de especulación cambiaria que tienen su origen en temas que sugieren pérdida de seguridad, lo último que les interesa a los participantes del mercado es un poco más de rendimiento. Sin embargo, es claro que el banco central se ve compelido por el mercado a hacer algo por el tipo de cambio.

Mi especulación es que la especulación cambiaria podrá derivar del estado de la negociación del TLCAN, que ahora que han terminado tres rondas de negociación no ofrece información sobre los avances reales que darían forma al nuevo TLCAN. Esto, de inicio, habla de que las negociaciones están siendo más complicadas de lo deseable y entonces empieza a contar el factor tiempo, ya que no sería deseable que se extendieran hasta entrado el 2018, por los procesos electorales en México y en Estados Unidos.

Pero, además, por el rumbo que desde siempre han tenido las declaraciones del presidente Trump y del Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, que encabeza el grupo negociador de ese país y que repite lo que dice el presidente: el TLCAN es el peor tratado que Estados Unidos ha firmado, que las reglas de origen deben  ser cambiadas, al igual que la mecánica de la solución de controversias, por supuesto a su favor, además del asunto de los salarios que en México existen y que a decir de Estados Unidos, los hace más competitivos. Y que el déficit comercial de Estados Unidos es culpa de México

El problema de lo anterior es que omite la realidad de que las reglas de un tratado comercial son un tema eminentemente técnico y en ese contexto deben ser planteadas y acordadas. Y la cuestión del déficit no pasa por un aspecto comercial, sino que deriva de que se consume más de lo que se ingresa. En esta idea la solución del déficit comercial aludido es consumir menos y ahorrar más, cosa que no tiene que ver con el comercio con México, Canadá o China, sino con ellos mismos.

Y Estados Unidos no ha hecho planteamiento alguno en el sentido técnico y todo queda en una postura política y demagógica por añadidura, que por definición requiere a un “contrincante” o a un “culpable” a quién culpar de lo que a le sale mal al demagogo. Y si esto es así, entonces las perspectivas de la negociación no son buenas. De ahí mi especulación sobre la presión cambiaria. Veremos.

Suerte.

Leave a Comment