Estimaciones

In Consejería by PAA2 Comments


Además de la decisión de política monetaria y el anuncio del inicio del programa de reducción de su balance, la Fed presentó el miércoles los pronósticos que de manera personal hacen los miembros de la Junta de Gobierno y los presidentes de los Bancos Regionales de la Reserva Federal. En esta ocasión fueron 16 los participantes en la integración de las proyecciones que, aunque se insista que son hechas a título personal y no a nombre de la Fed, sin duda influyen en el mercado como si lo fueran, lo que al final es bastante lógico.

Lo primero que salta a la vista es que la estimación de crecimiento para 2017, fue elevada respecto de la estimación de junio pasado. La mediana –valor que se obtiene, en este caso por ser un número par de datos (16), de promediar las dos proyecciones centrales de la muestra (la 8 y la 9), después de ordenarlos de menor a mayor; cuando el número de datos es impar, la mediana es el dato central de la muestra– pasó de 2.2% en junio a 2.4% en septiembre, en respuesta obviamente a los datos mejor a lo esperado obtenidos en los dos primeros trimestres del año actual (1.2% en el primero y 3% en el segundo).

El dato de crecimiento pudo haber hecho pensar al mercado que la Fed tendría motivos para acelerar el incremento de la tasa de interés, pero dada la tendencia que marcan los datos para los próximos tres años, al menos hace pensar que, si el crecimiento es un elemento importante para orientar la decisión de política monetaria, no hay prisa para subir la tasa, ya que para 2018 la estimación es 2.1%, 2.0% para 2019 y 1.8% para 2020. Sin que sea una tasa de crecimiento mala, es decreciente.

La apreciación anterior (que la Fed no tiene prisa para subir la tasa) se complementa con que la estimación de la inflación, medida con el índice de Gastos de Consumo Personal, que aparentemente es el que la Fed más sigue para efectos de la medición de la inflación al consumidor estadounidense, alcanza el nivel objetivo de 2.0% hasta 2019 y se estaciona allí en 2020. Para 2017, la estimación es 1.6% y para 2018 de 1.9%. Y por supuesto, la inflación subyacente corre la misma suerte.

De tal suerte que, si se tiene una economía con un crecimiento estable y ligeramente decreciente, con una tasa de desempleo que sugiere que se está en o cerca de la condición de “máximo empleo posible” y por debajo del objetivo de inflación, pues no hay mucha prisa por subir la tasa, considerando que además tienes otras medidas de política monetaria para atemperar a los precios y a los mercados.

En las estimaciones presentadas se incluye, desde luego, la de la tasa de interés de referencia. En este caso, por la forma en que computan los datos de los participantes, los datos precisos no tienen nada que ver con los niveles de tasa que habitualmente conocemos. Y no es que esté mal el cálculo, simplemente que lo complican demasiado –me voy a permitirme ahorrarle, amigo lector, el rollo de la mecánica usada–, pero los datos sugieren un alza más en este año de 25 pb –lo que está totalmente descontado por el mercado– y tres alzas de 25 pb en 2018, que llevaría la tasa de fondos federales al rango de 200 pb–225 pb en la parte final del año, que en principio no parece nada nuevo y si las proyecciones de crecimiento e inflación tienen sentido, hasta puede parecer improbable.

Así, quizá habría que disminuir el peso de la tasa de la Fed en nuestros cálculos de la tasa de interés en México y asumir que Banxico estará más pendiente de la inflación que de la tasa de los gringos para decidir sobre su postura de política monetaria. Pero como sabemos, estos elementos –la inflación y la tasa externa– no son los únicos determinantes que tomar en cuenta. Otro importante es el ritmo de actividad económica y su impacto en los precios domésticos y que por ahora parece no ser motivo de preocupación –a juzgar por lo negativo de la brecha del producto; impacto de los sismos mediante.

Y no hay que olvidar al tipo de cambio. Durante el año hemos visto una apreciación importante y en general, los fundamentales están bien, pero no hay que perder de vista a la especulación alrededor de temas como la negociación del TLCAN e incluso, al proceso electoral en México. Yo pienso que la inflación sí va a bajar de manera importante en 2018 y con ello la tasa de interés también lo hará. Pero también pienso que Banxico no iniciará un camino de baja en la tasa de interés hasta no tener indicios suficientes de que la inflación está bajando, considerando al tipo de cambio como una variable independiente, que puede estorbar en este camino, por lo especulativo de su comportamiento.

Suerte.

Comments

  1. José Miguel Enríquez

    De acuerdo que la inflación en México es factor importante para Banxico; pero sinceramente dudo mucho que en México inicie una disminución de tasas el año que viene si es que la Fed anda subiéndolas.

  2. Julio

    Que buen artículo . Pedro si la reducción del balance de la Fed tiene un efecto similar a incrementar la tasa de interés. Es posible determinar cuál es?

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