Nueva Bolsa en México

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Los destrozos causados por el Huracán Harvey sin duda serán cuantiosos y por el momento, aún incuantificables, sobre todo si la expresión de “lo peor está aún por verse”, que mucho se ha repetido en estos días en los medios de comunicación, tiene visos de realidad, lo que lamentablemente puede ser cierto. Baste decir que el cálculo del costo estimado por las empresas aseguradoras involucradas –que son de las entidades más afectadas en el evento– está entre 10,000 y 20,000 millones de dólares –en una estimación preliminar– lo que es un rango muy abierto y da idea de lo incierto del tamaño del desastre.

Desde luego, los efectos del impacto no sólo se quedarán en la zona afectada, sino que se extenderán a otras partes de Estados Unidos, principalmente en la costa Este y probablemente, también afectarán a México, a través del abasto de gasolina, que en buena medida proviene de esa región. Igualmente, resulta difícil saber de qué estamos hablando en este terreno, aunque obviamente las operaciones de distribución, refinación y extracción en la planta petrolera de la zona de Houston –el 45% de la capacidad de refinación en Estados Unidos se encuentran en esa zona–  sufrirán efectos negativos, pero insisto, es difícil darles dimensión en estos momentos, empezando porque las propias empresas aún no tienen oportunidad de acceder a sus instalaciones para cuantificar daños y consecuencias.

Por lo que he leído y escuchado –y por alguna consulta que hice– la impresión que tengo es que el daño en la actividad petrolera será importante, pero no mortal ni permanente. Así que pienso que por el momento, no vale mucho la pena especular lo que los efectos del huracán Harvey puedan significar para el precio de la gasolina en México y por tanto, para la inflación de nuestra economía en este año.

El comportamiento general del petróleo, tanto en el Brent, como en el WTI, no ha sufrido un impacto notorio. Supongo que algún ajuste habrá en el mercado, pero que se observará poco a poco, sin ser un cambio en la estructura que conocemos. Veremos.

Ayer, después de un proceso de dos años, el gobierno mexicano dio la autorización para la operación de una nueva Bolsa de Valores en nuestro país. Su razón social es Bolsa Institucional de Valores y su nombre comercial, BIVA. Ojalá BIVA traiga nueva vida al mercado de valores mexicano, que mucho lo necesita. El presidente Peña Nieto aprovechó el hecho para continuar su campaña de: “Lo bueno cuenta”, previa a su quinto informe de gobierno; juzgue usted.

Me refiero a que la Bolsa Mexicana de Valores, con 123 años de existencia, si bien es la segunda en tamaño en América Latina, sólo tiene 144 empresas registradas en el lado del mercado accionario y usted y yo sabemos que pocas de éstas tienen un volumen interesante de operación. Son menos de la mitad de las empresas registradas en las Bolsas de Brasil y de Chile y el valor de capitalización del mercado mexicano, solo representa el 37% del PIB.

No son cifras de las que podamos sentirnos orgullosos. He estado en el mercado mexicano varias décadas y he sido Consejero Independiente de dos empresas del Grupo Bolsa Mexicana de Valores muchos años y puedo decir que el negocio es muy cuidado y opera bien. Pero también puedo decir que, por muchos esfuerzos que se hayan hecho, el mercado de valores en México no es lo que podría ser, dado el tamaño de nuestra economía, ni la Bolsa Mexicana ha cumplido cabalmente su papel como promotora del crecimiento económico, en la parte del financiamiento.

Así que la presencia de una nueva Bolsa, al menos implica un elemento básico de competencia, que siempre hace falta para mejorar. Si las expectativas se cumplen, tanto en nuevas empresas listadas en acciones y en deuda, como en montos operados, será cuestión del futuro y del trabajo que esta nueva empresa haga y de que las condiciones de desarrollo para este tipo de actividad sean propicias.

BIVA empezará a operar hasta principios del próximo año, lo hará a partir de tecnología de última generación y espero que traiga nuevas ideas, nuevas empresas, anime a los inversionistas y mejore al mercado. Felicidades a los empresarios atrás del proyecto por haber conseguido dar el primer paso de un largo camino.

Suerte.

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