Ahora sí, se publicó el PIB del 2° trimestre

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Ayer, en mi participación en el programa “Es Negocio”, el conductor José Luis Mora abrió proponiendo que en una palabra resumiese mi impresión del resultado del PIB del 2° trimestre de este año. Mi respuesta fue: “pobre”. La razón es que el 1.8% publicado ayer, aunque esperado y combinado con el 2.8% del 1er trimestre resulta en una tasa de 2.3% (semestre vs semestre) que es la misma tasa a la que creció la economía mexicana en 2016, sigue estando por debajo de la tasa promedio a la que el país ha crecido desde hace varias décadas y que, a todas luces, es insuficiente para generar un nivel de bienestar razonable para la sociedad mexicana.

Desde luego que el resultado del crecimiento se puede presentar de muchas formas, por ejemplo, decir que con cifras desestacionalizadas el crecimiento del 2° trimestre de 2017 es de 3.0%, comparado con el mismo trimestre del año anterior, pero lo cierto es que el dato que todos vemos y con el que se comparan las economías en el análisis que se hace en todos lados del planeta, es el del crecimiento real (precios constantes) y ése es 1.8% al 2° trimestre de 2017.

Así que la desaceleración es un hecho y además, se presenta en prácticamente todos los renglones de actividad –en unos más, en otros menos–, salvo excepciones como el sector financiero, los medios de comunicación masiva, los servicios de salud, los culturales, deportivos y de esparcimiento y los vinculados al turismo (alojamiento temporal, preparación de alimentos y bebidas, etc.).

Lo que no hay que dejar de decir, es que, como sea, se está creciendo a una tasa superior a la que se estimaba a finales de 2016 e inicios de 2017 (1.5%) y las expectativas, aunque sea por un tema aritmético, ahora están alrededor de 2% para este año y de 2.2% para el próximo, ritmo que no es satisfactorio de modo alguno.

Las actividades industriales en conjunto siguen siendo las más débiles de la economía, ya que ahora cayeron en -1.1%, después del ligero repunte de 0.5% del 1er trimestre. El sector petrolero sigue cayendo a tasa importante (-8.5%) y lamentablemente la recuperación no se ve cercana, por más que hayan empezado a verse los efectos de la reforma energética en cuanto a participación de la inversión privada, nacional y extranjera. Pero por la naturaleza de estas actividades, el avance del gas shale, la sobreoferta de petróleo, etc., no se visualiza una recuperación de corto plazo.

A la vez, resulta preocupante, por su impacto de amplio espectro en la economía, la caída del sector de la construcción –que he comentado en este espacio– de -1.5%, después de haber crecido en 3% y 1.5% en los dos trimestres previos. La caída se explica por la falta de obra pública, pero también por la baja de la edificación de vivienda de interés social, dada la reducción de los subsidios gubernamentales que apoyan a esta actividad y que no se ve compensada por el buen desempeño de la construcción de vivienda de tipo medio y residencial.

La buena noticia en la industria es el comportamiento del sector manufacturero, que aunque creció 2.0% anual en el trimestre, en los primeros seis meses del año ha crecido a una tasa de 3.6%, que es más del doble del ritmo de 2016, de 1.3%. La noticia es buena, no sólo porque es el sector de mayor tamaño en la economía, sino porque es el que mayor valor agregado aporta. Como usted sabe, amigo lector, si la economía no genera valor agregado, es pre-economía. El crecimiento de las manufacturas se explica por la exportación, lo que es reflejo, entre otras cosas, de la recuperación en Estados Unidos.

Y como viene ocurriendo desde hace algunos años, los servicios mantienen su dinámica, creciendo 3.2% en el 2° trimestre, casi el doble del crecimiento de toda la economía nacional, con ritmos realmente buenos en algunos sectores, como los que mencioné en el tercer párrafo de esta columna. Y por su parte, las actividades primarias, las agropecuarias, tuvieron un crecimiento muy modesto de 0.7%, sabiendo que su peso es relativamente bajo (4%) en el PIB nominal.

Como señalé en el primer párrafo, el crecimiento es pobre y no se ve un camino de recuperación fácil en el corto plazo. Así lo indican las estimaciones. Los riesgos visibles son: que la baja inversión no se reactive por problemas presupuestales, pero también por la incertidumbre que pueda inducir el proceso electoral de 2018 y claro, que el crecimiento de Estados Unidos no se sostenga, si el plan de Trump no funciona como se espera, además de lo que resulte de la negociación del TLCAN.

Suerte.

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