Difícil tarea para la Casa Blanca

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La semana que empieza hoy toma a los mercados en México y Estados Unidos, técnicamente en una situación similar. Es decir, continúan con la trayectoria bajista que iniciaron hace algunas semanas, con sus indicadores de dirección con cierta debilidad –más los del S&P 500 que los del IPC– y los de nivel de precio yendo hacia la sobreventa, pero aún con algo de distancia por recorrer.

En ambos casos, la tendencia alcista iniciada en febrero de 2016 se mantiene. En el caso del IPC mexicano, incluso está dentro de la tendencia de alza de corto plazo, la iniciada a finales de 2016, que puede ir a buscar, en la zona de los 50,500 puntos. Esta línea puede servir como soporte, de la manera que lo ha hecho varias veces en el año, lo que le da validez.

Mientras tanto, el S&P 500 se encuentra más cerca de su línea de tendencia de largo plazo –la de febrero de 2016– que también ha sido probada en el trayecto, lo que de alguna suerte implica una situación un tanto más riesgosa que la del IPC, en parte porque abandonó desde hace un par de meses la tendencia de corto plazo –la de noviembre de 2016–, que operaba como una primera “red de protección”.

Con los elementos mencionados y sin entrar en demasiados detalles, pienso que la postura más conveniente es esperar por las “pruebas” que ambos índices hagan de sus respectivas tendencias –actuando como soportes– y que entren a sus zonas de sobreventa, para pensar en la posibilidad de comprar. El que se mantengan en la tendencia alcista, permite pensar en una continuación del movimiento actual –de alza–, pero dado el ambiente general prefiero esperar por las evidencias mencionadas.

En realidad, es una cuestión de “timing”, relacionado a lo que ocurre en Estados Unidos, en su situación política. Como usted seguramente sabe, el presidente Trump decidió despedir a su “estratega” Steve Bannon, personaje que le acompañó desde su campaña y que funcionó como un importante apoyo ideológico.

Esto sugiere que el desorden al interior del equipo de Trump en la Casa Blanca no es una mera especulación de los observadores y que la llegada de John Kelly a la posición de “Chief of Staff” del presidente –no estoy seguro que la traducción sea la de “Jefe de Gabinete”, creo que no– tiene como principal objetivo devolver el orden necesario, cosa que creo que empieza por contener y controlar a Donald Trump que, con un “tweet” impulsivo puede dar al traste con toda una labor de negociación política, de (re) construcción de imagen o de recuperación de credibilidad –if any.

Y tal vez, la suma de eventos erróneos a lo largo de los pasados meses y los niveles de popularidad y credibilidad de Donald Trump que muestran las encuestas, las reacciones de quienes desde el Sector Privado le habían apoyado, la pérdida de apoyo en el partido republicano, las críticas internacionales y desde luego, la bien ganada animadversión de la mayor parte de los medios de comunicación, hayan puesto en riesgo real uno de los dos objetivos básicos de la administración Trump: impulsar el crecimiento a partir de un presupuesto que implica cambios radicales en las acciones fiscales.  El otro objetivo básico, es el de la seguridad del país, que en buena parte depende del programa fiscal y que, hasta ahora no ha dado señales importantes de acción.

De tal modo, puede pensarse que la aprobación del presupuesto y el plan fiscal del presidente Trump, además de ser un importante objetivo, pase a ser ahora quizá el –único– medio suficiente que tenga para recuperar credibilidad y darle una base estable de acción para el futuro, después de fracasos como el del programa de salud o el poco alcance que han tenido las acciones en el terreno de los asuntos migratorios o la muy criticada salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, más todos los temas de controversia, que no son pocos. Quizá entonces, la tarea fundamental de John Kelly es recuperar el apoyo republicano en el Congreso que, de sí difícil, debe ser muy complicada teniendo a Trump de presidente.

En este contexto, creo que los temas comerciales en general y la negociación del TLCAN en particular, sin olvidar la relación comercial con China, pierdan peso en la agenda del gobierno estadounidense, salvo que se les quiera usar como señuelos patrióticos para apoyar a la gestión de Trump, lo que no es descartable, conociendo al sujeto. Esto se notará en el corto plazo.

Hoy se publica en México el 2° trimestre del PIB, que ofrezco revisar y comentar con usted, amigo lector, en la Consejería de mañana martes.

Suerte.

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