Si va a especular con el peso/dólar…

In Consejería by PAA1 Comment


La apreciación del peso mexicano en el año, seguramente tiene que ver con el desvanecimiento de los riesgos que hace seis meses veíamos como inminentes e insalvables. Además, no hay que olvidar que el dólar se ha depreciado frente a todos en algo más de 7% de manera consistente.

En los días recientes, la apreciación del peso probablemente deriva de una combinación de eventos como el alza de la tasa de interés en México, una recuperación del precio del petróleo y de la postura de Janet Yellen, que el mercado ha interpretado de una menor agresividad de la Fed en el tema del alza de su tasa de referencia, de lo que escrito un par de veces esta semana.

Y dado que aparentemente, la postura de la Fed está fundada en el comportamiento de la inflación de la economía estadounidense, que no parece tener elementos para repuntar, pues entonces habría que pensar que la tasa de fondos federales, tampoco tiene incentivos para subir, al menos no como se suponía que podía ocurrir.

Me refiero a que, en primer lugar, el salario en Estados Unidos no ha subido, pese al aumento del empleo y que si bien eventualmente esta condición –de mantenerse, y aparentemente lo hará– tenderá a provocar un incremento en los salarios, por el momento no ha causado presión sobre los precios. Asimismo, otra fuente importante de inflación, como es la energía, no parece estar enfilada a presionarla, dado el ambiente que rodea al petróleo en el mundo, pero particularmente en Estados Unidos, por la oferta del gas shale. Esto último, más allá del alza de los precios del petróleo de los días recientes.

Así, otra razón para no subir la tasa de interés es que un movimiento en ese sentido favorecería la apreciación del dólar lo que, a su vez, tendería a no presionar a la inflación, sino al contrario, a través de importaciones más baratas para la economía estadounidense.

Y si esto es así, entonces la apreciación del peso mexicano es algo que debería continuar, independientemente de los movimientos especulativos de corto plazo, que seguramente aparecerán de rato en rato. Como escribí hace algunas semanas, al final del camino, los fundamentales del tipo de cambio en México están razonablemente en su lugar y la política monetaria instrumentada por Banxico, ha puesto la tasa de interés en tal nivel, que se ha convertido en elemento de defensa muy útil. Pero de los imponderables y la natural propensión a especular, nada se salva.

Un par de días atrás terminé la columna diciendo que quizá tendríamos que revaluar algunas cosas de las que usamos para aproximarnos a la economía y los mercados y que nos sirven para tomar decisiones, me parece que esta condición del tipo de cambio es una de ésas. Desde luego, esto no va a ser fácil, pues de alguna manera, creo que muchos están acostumbrados a manejar su automóvil, viendo el espejo retrovisor y no el camino que tienen por delante. Me refiero a que ciertamente es difícil vencer los prejuicios, que en general, son un obstáculo muy difícil de superar y en este caso, está la posibilidad de tener un tipo de cambio que tienda apreciarse, más que a depreciarse.

Pero quizá en esta ocasión, pueda no ser tan complicado, pues creo que es cuestión de hacer cuentas, empezando por los diferenciales de las tasas de interés. Desde luego algo que está detrás de éstas es el comportamiento de la inflación tanto en México como en Estados Unidos, ya que parece claro que los bancos centrales de ambos países, acaso por razones distintas, tienen a este fenómeno como ancla de la política monetaria.

De tal suerte, si alguien está pensando especular con el tipo de cambio, creo que habría que hacerlo teniendo en mente que el peso mexicano perderá volatilidad, que el dólar no tendrá el apoyo de la tasa de interés como se había pensado, y que, eventualmente, las finanzas públicas reciban el visto bueno por parte de las calificadoras de crédito. El petróleo puede ser un dolor de cabeza, pero nada que sea insuperable, pues en términos de flujo de divisas no es tan importante y su debilidad de precios, así como la mala condición de la explotación petrolera de nuestro país, puede ser compensada por la exportación manufacturera, que depende mucho de la actividad económica estadounidense que, si no hay desastre, debe mantener un buen ritmo.

Ya sé. Muchos piensan en los aspectos de la política doméstica. Que si las elecciones, que si el Peje, que si las alianzas, que si el PRI. Cierto, son un tema importante, pero por lo pronto, yo le pondría en su lugar y no le daría más importancia que la debida.

Suerte.

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