¿Y si la tasa de interés cambia de “dueño”?

In Consejería by PAA1 Comment


Cuando en 2009 la economía global se encontraba “in articulo mortis”, la Fed se encontró con que la tasa de interés de referencia –la tasa de fondos federales– en cero, no bastaba para reanimar a la economía de Estados Unidos. Entonces, decidió poner en práctica una política monetaria no ortodoxa, que conocemos como “Quantitative Easing” (QE).

Quizá usted recuerde, amigo lector, que durante ese periodo (entre 2009 y 2014) yo escribí varias veces que lo que la Fed estaba haciendo era bajar implícitamente la tasa de interés, ya que estaba aumentando la oferta del bien que produce –por decirlo así–, sin mover el precio. Es decir, aumentó el crédito primario, que genera el banco central (el dinero, en sus diversas formas; los bancos centrales son los únicos que pueden hacerlo) expandiendo su pasivo y en contrapartida, adquiría valores en el mercado que registraba en su activo. La partida doble de Luca Pacioli, también opera en la contabilidad de la banca central. Esta acción de la Fed fue seguida por otros bancos centrales en el mundo, como el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Central Europeo. Nada más.

Otra implicación de la QE, fue que los bancos centrales, tomaron –y en algunos casos, así sigue siendo– el lugar del mercado, para impedir que la escasez de crédito acabara por darle a la economía global el empujón final. En una condición tan crítica como la de entonces el crédito desaparece del mercado, pues nadie le quiere prestar a otro y, en consecuencia, la tasa de interés puede aumentar a nivel insospechado y usted puede imaginar lo que ello supone. En alguna ocasión he escrito que este planeta funciona porque existe el crédito, es el flujo vital del organismo económico y todos sabemos que la economía y los negocios son un asunto de flujos, no de saldos. Así que no se preocupe tanto cuando los índices bursátiles bajen, al final están reflejando un saldo. Pero sí preocúpese cuando vea a la tasa interbancaria subir de más, pues habla de una disfunción en el sistema circulatorio.

Y tal parece que algo que los bancos centrales quieren conseguir –ahora que dicen estar preparándose para reducir su balance– es devolverle al mercado la función de definir el nivel operativo de la tasa de interés. Esto no significa que abandonen su papel de autoridad monetaria ni mucho menos, pero creo que tal postura es una buena decisión, ya que desde mi punto de vista, cuanto menos intervenga la autoridad en la operación de la economía, las cosas marcharán mejor. El papel de la autoridad, en lo posible, es el de supervisar, regular, dar orden, legislar y en caso de excesos o violaciones a las normas, sancionar. Pero no intervenir directamente en la operación; eso lo hacen los actores.

Así que ahora, los bancos centrales intentarán, creo, subir la tasa de interés, sin mover el precio. Lo harán reduciendo la liquidez a través de la operación inversa a la QE: venderán valores, en vez de comprarlos y reducirán el tamaño de su balance. Y esto sugiere que quizá no veamos subir tanto como habíamos pensado a las tasas de interés de referencia que tanto nos han inquietado.

Y si así fuera –esto que escribo es una especulación de mi parte, como siempre– creo que la razón para ello es que el manejo de la base monetaria es de alguna suerte menos traumatizante que el movimiento de la tasa de interés de referencia. Parece que se confía más en la “sensibilidad” del mercado que en la contundencia de la autoridad, con todos los riesgos que ello implica.

Además, pienso que hay una razón adicional y muy importante para decidir ir por esta vía: la inflación baja alrededor del mundo y la sospecha de que se mantendrá así. Si la banca central sube su tasa, el mercado actúa en consecuencia y con una inflación baja o decreciente, la tasa real puede adquirir dimensiones peligrosas y esto pone en riesgo a la economía desde cualquier ángulo que se le quiera ver (por eso uno de los objetivos de la QE es tratar de impulsar a la demanda y con ello, darle un piso a la inflación).

Así, la idea es que si la tasa de interés la fija el mercado, lo hará más por temas como el ritmo de actividad económica y la percepción general de los riesgos macroeconómicos, que al final, son los que siempre hay que vigilar, sabiendo de la existencia de los imponderables, de los “cisnes negros”, o de los temas de riesgo fuera de lo estrictamente económico que sabemos no se pueden perder de vista.

Tal vez tendremos que revaluar algunas cosas respecto del comportamiento de los mercados y la economía, si cuestiones como esta especulación que planteo, cobran visos de realidad.

Suerte.

Comments

  1. Jeanett

    Hola Pedro, muy interesante tu planteamiento del futuro no tan lejano que está por llegar. Segirá siendo muy interesante leer tus comentarios sobre el tema de la revaluación, sin duda tu experiencia es una gran brújula! Gracias y Suerte

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