Dentro del alza

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Los mercados se comportan como esperado, al menos desde el punto de vista técnico. Manteniéndose dentro de la tendencia primaria de alza, apoyan la lógica básica: en un alza, las bajas son para comprar, no para salir corriendo. Desde luego que las fluctuaciones en los pasados 18 meses han sido amplias y los eventos atrás de ellas los justifican plenamente y en más de un momento –en los de las bajas– siempre asalta la duda de si el mercado en tales ocasiones puede cambiar la tendencia, cosa que hasta ahora, no ha ocurrido.

En últimas fechas, el IPC mexicano resolvió la parte final de la formación triangular que describí en Consejerías recientes y fue a encontrar la zona del máximo histórico que sirvió varias veces de resistencia al desplazamiento lateral que inició en marzo pasado y que, para fines prácticos, resolvió ayer.

Quizá usted recuerde, amigo lector, que en la Consejería del miércoles pasado especulé sobre la posibilidad que el IPC, al topar con el máximo histórico podía desarrollar una consolidación de corto plazo y que, dentro de ésta, cabía la posibilidad de que el índice bajara hasta el nivel de los 49,700 puntos, cosa que hizo en la operación intradía del viernes pasado –al inicio de la jornada– y a partir de allí, inició el alza que lo pone en suerte para alcanzar el objetivo de los 51,000 puntos. Por lo pronto, ayer cerró en 50,616, en un día de alza continua.

Eventualmente, el alza podría extenderse hasta los 51,400 puntos, pero en este momento, el objetivo de los 51,000 es el vigente y allí encontrará a la línea de retorno de lo que yo he llamado la tendencia “secular” y que arranqué a principios de 2003, en una gráfica que hoy ya tiene veinte años de cobertura. Este elemento –la tendencia secular– no es un dato menor, pues esta línea de retorno ha detenido las alzas varias veces. La primera fue la que terminó en 2007 y que fue el preámbulo de la baja de 2008–2009, que creo todos recordamos. La siguiente fue en enero de 2011, después en julio y octubre de 2012.

Lo siguiente que ocurrió, fue que la línea de retorno fue rebasada, entre diciembre de 2012 y abril de 2013, y esto derivó en un largo periodo bajista, que terminó en marzo de 2014. Después, detuvo otra larga alza que duró desde marzo hasta septiembre de 2014 y luego otra más, en agosto de 2016. Los más recientes intentos de alza detenidos fueron los de abril y mayo de este 2017 y ahora, el IPC se enfrenta nuevamente a este retorno. Habrá que seguirlo con detenimiento.

Por su parte, el S&P 500, también dentro de su tendencia alcista, muestra una configuración diferente a la del IPC. Después de resolver la larga etapa de lateralización de febrero a mayo pasados, ha hecho un intento de continuar el alza y ha probado en un par de ocasiones recientes el soporte cercano a los 2,400 –que fue la resistencia de la lateralización– y que da una buena señal en cuanto al comportamiento técnico.

Pero me preocupan los indicadores complementarios, principalmente los de dirección, que muestran cierta debilidad en todos los plazos, lo que supondría que la posibilidad de alza en el corto plazo estaría un tanto limitada. En lo que toca a los indicadores de nivel de precio están en eso que algunos llaman la zona neutral, es decir, no están en la zona de sobre venta, en este caso, lo que supone que quizá puede haber todavía una cierta presión de venta.

Desde luego, lo que ocurra en las próximas semanas con el S&P 500, tendrá mucho que ver con los resultados corporativos del 2° trimestre que apenas inician su publicación. Hasta el viernes pasado, sólo habían reportado el 5% de las empresas del S&P 500, de las cuales el 78% tienen utilidades por arriba de lo esperado y 87% superan las estimaciones de ingresos. No está mal, pero es muy pronto para opinar al respecto de los resultados trimestrales.

Pero como dije en el primer párrafo, la tendencia es alcista y a las alzas, como al buen vino, no se les dice que no.

Suerte.

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