¿Rabieta?

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La reacción bajista de los mercados accionarios y de bonos –con la consecuente alza de los rendimientos– responde a la lectura unificada de que una reducción de la liquidez, producto de la política monetaria relajada de los bancos centrales, llegará a su fin pronto. En efecto, en Estados Unidos esta postura ha sido explícita por parte de la Fed, y por parte del Banco Central Europeo, aunque no ha existido tal claridad, parece que los mercados –especialmente los de esa región– lo han asumido así. También el Banco de Inglaterra y el Banco de Canadá, han lanzado mensajes en ese sentido.

Lo que hacen los mercados se parece a lo que hicieron en 2013, cuando la Fed hizo ver que pensaba en terminar la expansión cuantitativa, cosa que realmente ocurrió hasta el mes de octubre de 2014 y que en la historia quedó registrada como “taper tantrum”, es decir una rabieta porque les iban a quitar sus dulces.

Y la realidad es que esta acción de los bancos centrales, que sí ha tenido un efecto benéfico para la economía global, todos sabemos que no puede ser eterna. De hecho, la Fed habla de la “normalización” de su política monetaria y pienso que el término es correcto, ya que una tasa de interés nominal de cero o cercana a cero, por todos los años que la hemos visto en tal condición, no es lo normal, como tampoco lo es la cantidad de liquidez que se ha inyectado a la economía estadounidense y que hizo que su balance pasara de menos de un billón a 4.5 trillones de dólares, entre 2008 y 2014.

De tal modo que la liquidez inyectada por los bancos centrales a la economía ha tenido un propósito y un efecto, pero no es lo normal, aunque así lo parezca. Y por supuesto, la reacción de los mercados es de “protesta”, pues saben que operar con tasa cero y liquidez abundante, de una u otra forma facilita las cosas y enmascara imperfecciones y a estas circunstancias favorables, uno se acostumbra y si duran lo que han durado, pues hasta se llega a pensar que son permanentes. Pero no. De ahí las rabietas.

Es difícil saber los detalles de lo que ocurrirá. Pero por lo pronto la reacción de los mercados por este tema se suma a las condiciones técnicas de las que he venido hablando desde hace algunas semanas, a los temas de la valuación y a las dudas que siembra lo que pueda ocurrir en los Estados Unidos con los planes fiscales de Donald Trump y los otros ángulos de su administración, que no pueden considerarse como asuntos menores.

Asuntos como el que se está gestando alrededor del retiro de la liquidez excesiva, que por el momento no es más que un aviso, es a lo que me referí en Consejerías recientes con la posibilidad de tener un “accidente” en el camino y por eso, es que insistí en la idea de ser más exigente con la conformación del portafolio. Siempre será difícil saber qué es lo que puede detonar una baja –o un alza– o un cambio de “humor” en los mercados, pero si las condiciones de operación se complican o llegan a extremos peligrosos en el lado negativo del riesgo, los eventos que pueden desestabilizar al mercado tienen más espacio de acción.

Habrá que seguir con cuidado lo que ocurra en el corto plazo. El S&P 500 regresó para fines prácticos al nivel de 2,400 que funcionó como resistencia en la trayectoria lateral que desarrolló entre marzo y finales de mayo, y que ahora debe funcionar como soporte. Si así fuera, entonces estaríamos presenciando un comportamiento normal del mercado, es decir una corrección después del rompimiento de una formación de consolidación razonablemente larga y que serviría para darle estabilidad al alza que inició en febrero de 2016, que se aceleró entre noviembre de ese año y marzo de 2017 y que aún continúa. Si el soporte de los 2,400 no resiste la “prueba”, el S&P 500 podría ir a buscar la línea de tendencia de largo plazo –la que arrancó en febrero de 2016–, a la zona de los 2,370. Veremos.

Ayer se publicó el dato final del PIB estadounidense, en el 1er trimestre de este año. La economía creció en 1.4%, que es un dato mejor al de la segunda revisión, de 1.2%. Esta medición refiere al trimestre previo, es decir el 4° trimestre de 2016 y en la comparación contra el mismo trimestre del año anterior, el crecimiento fue de 2.1%. La economía mejoró su comportamiento general, si bien en el lado del consumo hubo una caída a una tasa de crecimiento de 1.1% (en el 1er trimestre del año pasado creció 1.6%), pero la buena noticia es que la inversión creció en 3.7%, cuando en el mismo periodo del año anterior, había caído en -3.3% y en todo el año, decreció en -1.6%. Fueron buenos datos, en general.

Suerte.

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