Empieza el verano

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Para fines prácticos, la semana que hoy empieza es la primera del verano, temporada en la que los mercados suelen aflojar su paso, a causa de las ausencias normales de los participantes habituales. Probablemente la carga de información más importante con que se contará serán los reportes corporativos del 2° trimestre, que pienso tendrán una influencia mayor a la normal, debido al nivel de las valuaciones, por una parte y por otra, porque difícilmente habrá información definitiva sobre el paquete fiscal en Estados Unidos, que es la variable importante para el camino de los mercados en el 2° semestre, desde mi punto de vista.

Por lo pronto, en el caso del IPC mexicano, este índice sigue operando sobre la línea tendencia de corto plazo y de hecho, el viernes pasado cerró ligeramente afuera -o por debajo- de ella, por primera vez en los siete meses que ha durado, desde que inicié su trazado. Los indicadores complementarios de dirección, aunque en zona negativa, muestran una cierta recuperación, pero poco significativa y los de nivel de precio, se encuentran en una zona neutral, es decir, sin entrar aún a un estado de sobreventa que haga pensar que existe una situación que sea origen, en este caso, de un movimiento alcista interesante.

La condición descrita es lo que hizo iniciar esta Consejería con la cita que hago de lo ocurre con la operación en la temporada del verano. Algo similar sucede con el S&P 500 que, habiendo salido de lo que ha sido un movimiento lateral hace un par de semanas, ha perdido la fuerza que tuvo el movimiento alcista que originó la conclusión de la lateralización mencionada. Para fines prácticos, también se encuentra fuera de la tendencia alcista de corto plazo y sus indicadores complementarios tampoco dan señales de fortaleza.

Y si la lectura anterior es correcta, pues habrá que tomar las cosas con calma y hacer una buena lectura de lo que muestren los resultados trimestrales que, si no sostienen la recuperación que mostraron en el 1er trimestre, pueden inducir una baja que, aunque no fuese demasiado profunda, si puede provocar una reducción de los rendimientos que se han conseguido en el año, al calor de las expectativas despertadas por las promesas de Donald Trump.

Quizá usted recuerde, amigo lector, que desde hace algunas semanas he compartido la idea de evaluar la condición general de los portafolios, lo que en el fondo refleja esta condición que percibo en los mercados. No es que existan claras señales de que sobrevenga una baja importante, pero lo cierto es que el comportamiento que veo no me hace sentir cómodo del todo, lo que me hace recurrir a la idea de “yo ya gané, que gane otros”, que en ocasiones he compartido en este espacio. De alguna suerte, tiene que ver con la idea de no dejarme atrapar por la codicia a la que aludí la semana pasada, cuando escribí sobre la llamada “trilogía de la perdición”.

No estoy hablando de cerrar las posiciones y esperar una baja para recomponer el portafolio, pero sí de ser un tanto más exigente en cuanto a la decisión de comprar o de mantener una proporción elevada de activos susceptibles a los cambios del entorno. Ya sé que todo se ve afectado por los cambios del ambiente económico y político, pero algunas cosas son más sensibles que otras y es el caso de las acciones, sobre todo cuando las valuaciones son altas y se depende de un evento sobre el que se tiene poco control o se carece de información relevante para evaluarlo, como pienso que ocurre en el momento actual.

Como escribí hace algún tiempo, puedo tomar la postura de esperar que las cosas salgan bien -y a mi favor-, pero creo que no vale la pena arriesgar todo, por la posibilidad de ganar una parte adicional de rendimiento. En cualquier caso, si todo sale bien, habrá posibilidad de regresar a la composición original de la mezcla de riesgo. Como usted sabe, los mercados no cierran.

Hoy, se publica en México el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) al mes de abril, con lo que tendremos una idea de lo que podemos esperar del 2° trimestre de nuestra economía, después de las buenas cifras que vimos, correspondientes al 1er trimestre (crecimiento de 2.8% del PIB), junto con datos de empleo al mes de marzo.

En Estados Unidos, el martes se presentará el dato final del PIB del primer trimestre, que ha venido mejorando después de dos revisiones (2.1%, contra el trimestre previo, en la segunda revisión), lo que servirá para evaluar la “base de lanzamiento” que tendrán los resultados corporativos del 2° trimestre.

Suerte.

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