Cambios en Medio Oriente

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El petróleo siguió bajando. El Brent llegó ayer en algún momento de la jornada a 44.35 dpb, para cerrar en 44.79. Por primera vez en el año se colocó debajo de los 45 dpb, nivel en el que estuvo días antes del inicio del “Trump rally”, en noviembre del año pasado. Al igual que otros precios de mercancías mercadeables, se encontraba entonces en una franca caída, de la que salió gracias al evento que ha despertado la expectativa de un mayor crecimiento global y que por lo mismo, se ha convertido en el principal agente de riesgo.

La realidad del mercado muestra que el recorte de producción de la OPEP y otros productores es a todas luces insuficiente y entonces cabe preguntarse, si la postura de hacer “lo que sea necesario” para reducirla tiene sentido, más allá de si es posible, dada la situación por la que atraviesan varios miembros del cártel, además del conflicto que se ha planteado en la región del Golfo Pérsico.

Además, en estos días, se ha conocido la decisión que se tomó en Arabia Saudita de nombrar a un nuevo Príncipe Coronado, el nuevo heredero del trono de ese reino. El ocupante de esta posición –la que detenta el poder absoluto– es el Príncipe Mohammed bin Salman (MbS, como le llaman), hijo del actual Rey Salman, que en 2015 heredó el puesto de su hermano, el Rey Abdullah. MbS es nieto del fundador de la Casa Real de Saud, el Rey Abdulalaziz Ibn Saud. De tal modo, que la tercera generación de esta dinastía llega al poder.

La relatoría anterior no es ociosa, créame, lo hago porque MbS llega a este puesto a los 31 años y desplazando a dos miembros de la familia real en un plazo breve (dos años) y se ha echado a hombros la tarea de reformar la economía de su país, lo que implica dejar de depender del petróleo y dar paso a la inversión privada, nacional y extranjera, teniendo como acto de abanderamiento, la colocación en el mercado global, de una parte del capital de Saudi Aramco, la empresa nacional de energía, del país más importante en la producción de petróleo.

Del tema anterior escribí hace ya varios meses y si entonces se veía complicado, ahora lo es más. En parte por el estado del mercado petrolero, pero también por el conflicto que se ha desatado en la región y que enfrenta a Qatar con Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin. El conflicto no es un tema menor ni tampoco es meramente regional, empezando porque hasta ahora, al menos en apariencia, los países mencionados habían estado aislados de los problemas regionales de Medio Oriente que se localizaban en Irán, Irak, Libia y Siria.

Ahora, todos participan del conflicto de manera abierta y a la zona rica y progresista, también la enreda el hilo de la inestabilidad que ha caracterizado al Medio Oriente y que como sabemos, es una mezcla explosiva de religión, petróleo, economía, fuerza bélica y los intereses de las grandes potencias de otras partes del planeta. No es extraño que la situación por la que atraviesa la región –incluida la sucesión real en Arabia Saudita–, haya surgido justo después de la visita de Donald Trump y la intervención abierta de Estados Unidos en la guerra en Siria.

Y como hemos visto, nada está demasiado lejos. O en todo caso, todos somos vecinos cercanos de este vecindario global. Y ayer el peso mexicano cerró en 18.23 pesos por dólar, sin duda por el comportamiento del petróleo, que independientemente de cómo pueda verse afectado por los asuntos de Medio Oriente en el corto plazo, es claro que aumentará en su volatilidad. Desde luego, habrá quien pueda especular alrededor de que esta situación puede derivar en una condición de escasez de petróleo y por tanto, en un aumento de su precio, pero por el momento, en el mercado domina la sobreoferta en la percepción y en el ánimo. La escasez, la dejaría para un siguiente momento.

Hoy conoceremos la decisión de política monetaria de Banxico, que como escribí hace unos días, se ve en una condición un tanto diferente a las anteriores: la Fed ya dijo o por lo menos señala con cierta claridad lo que quiere hacer en relación a su postura monetaria y el tipo de cambio en México, ha tenido una importante apreciación en los pasados meses, pero con una inflación que no acaba por ceder. Supongo –como escribí– que Banxico volverá a aumentar la tasa ahora en 25 pb, pero puede haber alguna señal de lo que pueda hacer en el futuro, dadas las condiciones descritas.

Suerte.

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