¿Cambio estructural?

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El petróleo no deja de bajar. Ayer el Brent llegó a los 46 dpb con lo que ha perdido algo más de 20% respecto del nivel máximo del año que fue 58.37 dpb, fijado el 3 de enero pasado. Resulta entonces que la sospecha que tenía después de ver la reacción del mercado a la decisión de la OPEP de extender el plazo de su decisión de cortar la oferta de ese grupo de países, apoyada por otros productores encabezados por Rusia, fue correcta: la sobreoferta en el mercado es amplia.

En otro momento, la decisión de extender de seis a nueve meses el plazo de la contención de producción, hubiera sido eficaz y el precio probablemente hubiera encontrado un piso sólido y quizá también, el inicio de una recuperación. Pero ahora no es así y la OPEP tiene que reconocer que su esfuerzo es insuficiente y quizá enfrenta un problema mayor al de un exceso de oferta momentáneo, aunque el momento sea de varios meses.

Creo que lo que lo que el cártel petrolero encara pasa por el riesgo de una ruptura profunda entre sus miembros, pues las necesidades individuales de varios de ellos les lleva a ignorar las directrices que el grupo, encabezado por Arabia Saudita, trata de establecer, aun cuando esto sea para tratar de garantizar la sobrevivencia de la especie, cosa que recientemente se complica por los conflictos políticos regionales en la región del Golfo Pérsico, haciendo que la postura del Ministro de Energía de Arabia Saudita, Khalid Al Falih, de hacer “lo que sea necesario” -cualquier cosa que esto signifique- para darle estabilidad al mercado petrolero, sea básicamente, un buen deseo.

Pero quizá más preocupante para los productores de petróleo -incluido México- que una sobreoferta amplia y la eventual ruptura de la OPEP, con el desorden que ello pueda implicar para el mercado, es que el mercado de la energía esté cambiando su estructura, a causa del surgimiento de la producción de gas shale en Estados Unidos. Desde luego que, si esto es una especulación con alguna probabilidad de convertirse en realidad, tomará un largo tiempo para que se puedan ver sus consecuencias, una de las cuáles sería que los niveles del precio del petróleo, difícilmente regresen a las cifras que conocimos en los años previos a 2014 o al menos tome mucho tiempo para que esto ocurra.

La industria de la energía es una de esas en las que los cambios de estructura, sólo se pueden ver en el muy largo plazo. El hecho de que, por ejemplo, el carbón mineral siga siendo el segundo elemento proveedor de energía del mundo es prueba de ello. La historia dice que fue en la primera mitad del siglo XX, cuando la armada inglesa cambió su fuente de energía del carbón mineral al petróleo -el llamado “Churchill’s shift”-, cuando este energético empezó a ganar terreno y después de tantos años, el carbón mineral continúa siendo un muy importante proveedor de energía. Algo así puede pasar con el petróleo y el gas.

En cualquier caso, no hay que perder de vista que los cambios en los niveles de precio del petróleo sí ocurre, aunque tomen años. No hay que olvidar que a finales de los años noventa, del siglo pasado, el precio del Brent era de 10 dpb y sin ir tan lejos, a principios de 2016, aunque haya sido momentáneamente, el precio llegó a 27 dpb, cuando un par de años antes, estaba en la zona de los 100 dpb / 115 dpb. Cabe pensar que una posibilidad de regresar a tales precios, derive a la caída de la inversión en la industria a consecuencia de la baja que hemos visto en el precio de los años recientes, con lo que puede ocasionarse una condición de baja oferta en los años futuros. Salvo el cambio de estructura del mercado que menciono, en el que el gas natural tome un papel preponderante como fuente de energía. Veremos.

Los mercados alrededor del mundo se mantienen en un tono moderado de operación. Digamos que no acaban de salir de la lateralidad de los pasados meses -empezó en marzo. Creo que si hay que definir su estado es con la expresión de “wait and see”. Y lo que están esperando supongo que es la decisión que se haga en Estados Unidos, respecto de los estímulos fiscales y la desregulación prometida por Donald Trump y que se está negociando en el Congreso de ese país.

Cuánto -y qué- están dispuestos a esperar, pues supongo que lo que sea necesario, con el límite del otoño, que es cuando aparece el límite temporal de la aprobación legislativa del presupuesto estadounidense, verano de por medio. Habrá que tener paciencia.

Suerte.

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