Las crisis políticas sí afectan seriamente al desempeño económico.

In Consejería by PAA2 Comments


A Salinas le estalló la crisis en el último año de gobierno. A Peña, en el segundo.Pedro Alonso
  • El conflicto político siempre existe, las opciones de solución son lo importante.
  • La pérdida de confianza deriva en falta de credibilidad y reducción del margen de maniobra.

Es probable que usted, amigo lector, haya hecho en algún momento de los meses recientes una inevitable comparación entre los eventos que han ocurrido en el gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) y los que conocimos cuando el presidente era Carlos Salinas de Gortari (CSG). En ambos episodios llegaron a la presidencia dos políticos jóvenes, con aires renovadores, provenientes de importantes familias de la clase política priísta, que encarcelaron a importantes líderes sindicales, que llevaron a cabo acciones que incluso podían ir en contra de intereses políticos y empresariales importantes, que llevaron a cabo reformas que ofrecían poner al país a la vanguardia del planeta.

El resumen de tal comparación, o en todo caso mi conclusión, es que los eventos políticos y su manejo, sí pueden afectar seriamente a los proyectos económicos. Esto es algo que he mencionado en este espacio y en otros medios públicos –recientemente en el noticiero de El Financiero–Bloomberg, en el que participo con frecuencia– y seguramente no soy el único que lo piensa.

La crisis política en el gobierno de CSG derivó en la crisis económica más grave de las últimas décadas en nuestra economía y seis años después propició la derrota electoral del PRI, cuando ese partido perdió la presidencia. Es más, me atrevo a decir que las consecuencias de los eventos del 1994 de alguna manera nos costaron veinte años, pues es probable que si la crisis política no hubiese tenido la profundidad que sabemos, el PRI hubiera conservado el poder y quizá hubiera impulsado las reformas estructurales que hasta ahora estamos viendo, al menos a nivel legislativo.

Es curioso, la crisis de CSG inicia en enero de 1994 año en que arrancaba el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (que prometía llevarnos al estrellato), con el alzamiento del EZLN. La de EPN, arranca en septiembre de 2014 justo después de haber conseguido sacar adelante su propuesta de reforma energética (que también ofrece llevarnos al estrellato). Una diferencia importante entre las crisis políticas de ambos gobiernos, es que la de CSG se dio en el último año de su gobierno, en tanto que la que enfrenta EPN se da a finales del segundo año de su mandato. O sea que le faltan cuatro años en el cargo, observación que no es de importancia menor.

No lo es porque la crisis política actual como todas, afecta la confianza en el gobierno y desde luego en la figura presidencial. Por extensión natural, la clase política sufre las mismas consecuencias. Y si se pierde la confianza, entonces también se pierde la credibilidad, se acorta el margen de maniobra del gobierno y por tanto la capacidad de conducción de la vida nacional. En este contexto, cualquier oferta o promesa de solución al conflicto o  intento de respuesta a las demandas sociales, suena vacía e ineficaz, por decir lo menos.

Al final, lo anterior supone disminución en la fortaleza gubernamental, es decir el grado de solidez del gobierno y del equipo gobernante (que no es lo mismo, pero coexisten) lo que le permite llevar acciones de gobierno eficaces, negociar con las fuerzas políticas y con los poderes fácticos, concretar alianzas, etc. En pocas palabras, tener gobernabilidad en un grado operativo importante siempre pensando en dar una respuesta correcta a las demandas sociales y desde luego teniendo como objetivo subyacente, conservar el poder.

Y me puedo imaginar lo que puede ser un gobierno sin fortaleza con cuatro años por delante, para el propio gobierno y para la sociedad en su conjunto. El escenario parece muy complicado para todos y en el extremo negativo del conflicto político afectar incluso la legitimidad del gobierno y dar lugar a un aumento de acciones fuera del marco de las instituciones. Porque conflicto político siempre existe, el problema es el nivel que alcance y las opciones de solución que se puedan poner en juego para resolverlo. Es claro que en los meses recientes, el conflicto se ha profundizado.

La mezcla de lo anterior con una condición económica mala a la que se suma un tema global como la baja de los precios del petróleo que nos golpea de frente en un momento clave en el que se negocia justamente ese activo nacional, no son buen ambiente para un país en medio de una crisis política. Por eso me preocupa la baja de la Bolsa, que arranca a principios de septiembre pasado y que se agudiza en los días recientes. Ofrezco continuar con estos temas en los días siguientes, pues será necesario desde mi punto de vista, encontrar indicadores que nos señalen hacia donde se están moviendo las opciones de solución del conflicto, su viabilidad y calidad.

Suerte.

Comments

  1. Angel

    Cuenta la leyenda que la intención de Luis Videgaray era provocar una pequeña crisis y después ser el heroe al rescatarla. Sin embargo creo que no contemplo el escenario del petróleo. Eso Luis Videgaray no lo tenía en su guión.

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