De regreso a la zona de baja volatilidad

In Consejería by PAALeave a Comment


 

Después del “susto” de la semana pasada, cuando la situación política alrededor de Donald Trump subió de tono, los mercados regresaron a la condición de baja volatilidad que comenté entonces. El VIX, del S&P 500 regresó a la zona cercana al nivel 10 de su escala, lo que le devuelve a la región mínima de los pasados 25 años. Ayer, en una reunión de un comité de riesgos en el que participó, alguien me preguntó qué había de malo en ello y mi respuesta es que en sí misma, la volatilidad baja no es mala, pero que me llama la atención que, ante un planeta en el que persisten riesgos de todo tipo: económicos, políticos y geopolíticos, los mercados parecen omitirlos.

Los hechos del lunes pasado en Manchester, son otra muestra que abona en el sentido indicado. Los mercados parecen no haberse dado por enterados del ataque terrorista, que llevó al gobierno del Reino Unido a decidir cambiar el nivel de riesgo de la amenaza del terrorismo en su territorio de “severa” a “crítica”, lo que significa que perciben como inminente la posibilidad de ocurrencia de otro ataque terrorista, por lo que las medidas de seguridad se incrementan, empezando por la presencia del ejército junto a la de la policía, para reforzar la seguridad en espacios y eventos públicos.

En un terreno diferente, pero en el mismo contexto, ayer la calificadora Moody’s anunció que bajaba en un nivel la calificación de la deuda soberana de China (de Aa3 a A1, lo que le sigue manteniendo en un nivel elevado de grado de inversión) y le mantiene con una perspectiva negativa, pues juzga que las condiciones financieras de ese país se deteriorarán en los próximos años, dado el sobreendeudamiento –por todos conocido– en que se ha incurrido en los años recientes para mantener a la economía caminando, aunque se a una tasa de crecimiento menor a la de las décadas anteriores. El gobierno chino, como era de esperarse, declaró que Moody´s subestima su capacidad de manejo de la situación.

Ante lo anterior, la reacción de los mercados, hasta lo que he podido ver –ya avanzado el día en Asia y en las primeras horas del miércoles en Europa– es mínima ante el hecho y en todo caso, el movimiento es positivo, lo que me lleva a pensar, en las opciones que comenté con usted, amigo lector, el martes de la semana pasada: los riesgos afuera de lo estrictamente económico, no importan (o ya se han incorporado en el precio de los diferentes mercados), o sí importan y pensamos que pueden ser manejados correctamente, o ya nos acostumbramos a ello y los vemos con displicencia. Las tres opciones son factibles y hasta entendibles, con el riesgo que conllevan, del que hay que estar conscientes y ya.

Mañana jueves, 25 de mayo, se llevará a cabo la reunión de la OPEP en la que el mercado espera se tome la decisión de mantener su actual nivel de producción. La especulación alrededor de esto es si el plazo de esta decisión se extiende hasta marzo de 2018, en vez de sólo seis meses más, es decir, hasta finales de este 2017. Es probable que la primera opción sea la que ocurra, ya que el mercado de petróleo o en todo caso, el de la energía, parece estar realmente sobre ofrecido, no tanto por el petróleo, sino por el gas shale, como he compartido con usted, recientemente.

Aun considerando que Estados Unidos redujese su reserva estratégica de petróleo (688 millones de barriles, aproximadamente) a la mitad en los próximos años, como se dice que Trump quiere hacer –lo que requiere una autorización del Congreso, que estaría por verse–, la oferta se incrementaría mínimamente, lo que es de suponerse que el precio no se afectaría de manera importante, en el curso de los próximos años, por esta causa. Puede pensarse que la postura de Trump, tiene qué ver más con acercarse a Arabia Saudita, que con una realidad del mercado.

De tal suerte que, si realmente se quiere hacer algo importante para reducir la oferta de petróleo, me temo que, para lograr un efecto notorio en el precio, tendría que hacerse algo más que una extensión del plazo de la contención de la producción de la OPEP, Y si esto tiene qué ver con un recorte adicional, creo que requiere un proceso de negociación mayor, considerando que Rusia, puede no ir de acuerdo con esto, lo que debilitaría la posición de la OPEP en el mercado y desde luego, la cohesión interna del cártel petrolero. En fin, que el precio del petróleo parece tener un “techo” cercano, para los próximos años.

Por lo pronto, cabe esperar una apreciación adicional del peso, si la decisión de la OPEP es en el sentido de aumentar el plazo de la contención de su producción hasta marzo de 2018. Como creo que el mercado ya ha descontado en parte esta posibilidad, la apreciación no sería demasiado grande; quizá a los 18.45 pesos por dólar, donde hay un soporte visible –y cercano–. El siguiente soporte importante, está en 18.30.

Suerte.

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