Cien días, cien

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Ayer el S&P 500 y el IPC mexicano se acercaron a los objetivos de los que he hablado recientemente. El primero llegó a los 2,398 puntos, en su nivel máximo del día (el objetivo lo ubiqué en los 2,400) y el segundo, entró a la zona de los 50,000 – 51,000 puntos, al llegar a los 50,147, en el máximo intradía. Así que no ha estado mal el pronóstico.

Y de los máximos niveles alcanzados, los índices retrocedieron ligeramente, para cerrar con bajas respecto del cierre del martes. Este movimiento se dio después de que el gobierno de Estados Unidos realizó una declaración sobre sus temas presupuestales y fiscales, que supongo decepcionaron al mercado, hasta cierto punto, pues, aunque se había dicho que la declaración sería de corte general –como fue–, supongo que se armó una expectativa que resultó ser optimista respecto de la realidad.

Y sí, el anuncio realizado no agregó nada a lo que ya se sabía –que en realidad es muy poco– y obviamente, dejó muchas preguntas sin responder. La idea sigue centrándose en una disminución de la tasa impositiva del 35% actual al 15% y la implantación de un impuesto para los ingresos generados en el extranjero por empresas estadounidenses, al repatriarlos a Estados Unidos.

Lo que pienso que está pasando es que más allá de los lineamientos generales, ambas son ideas muy complicadas de instrumentar y es muy probable que en su estado actual, las probabilidades de encontrar apoyo para ellas en el Congreso, más bien han generado escepticismo y quizá, un cierto grado de rechazo. No hay que perder de vista que en la mecánica de la política estadounidense, el presidente dura cuatro años en el puesto (y puede reelegirse por otros cuatro), en tanto que los legisladores pueden reelegirse indefinidamente. Dado lo anterior, los legisladores cuidan su puesto y no van a aprobar nada que no favorezca a su electorado. Y seguramente en propuestas tan importantes, alguien sale perjudicado.

Así que una vez más, Donald Trump se enfrenta a dos cosas: la estridencia irresponsable con la que plantea sus propuestas y su inexperiencia en negociación política y en la instrumentación de propuestas de gobierno. Para gobernar no bastan los tweets y las acciones ejecutivas, sobre todo cuando son usadas con una envoltura de bullying, mezclada con soberbia y poca clase.

Y esto ocurre, además, en la semana en que Trump cumple los famosos primeros cien días de gobierno, que por cierto, hace algunos días ya los descalificó, llamándole un “standard ridículo” en los que él ha conseguido “mucho”, dice. Pero lo cierto es que en estos cien días, lo que ha conseguido son una hilera de yerros, por llamarles de manera amable.

En estos casi cien días: no hay muro, las restricciones migratorias que ha lanzado, han sido derogadas legalmente, no pasó su plan de salud en el Congreso, hoy tuvo que admitir que Estados Unidos no se saldrá del TLCAN –como él decía que ocurriría– sino que se sentará a negociar las modificaciones que tengan que hacerse, con los otros dos socios: Canadá y México. Y hoy tiene que enfrentar a la sociedad y a quienes votaron por él, con una “joya de la corona”, que aún tiene muchas caras por ser pulidas. Such is life.

Ahora hay que estar pendientes de lo que pueda ocurrir en el corto plazo en el mercado. Ayer, en realidad la reacción fue bastante moderada, ya que el S&P 500 sólo bajó 0.05%, el dólar, en términos del $USD subió 0.3% y el rendimiento del bono de diez años, bajó 3 pb. O sea, casi nada ocurrió. Quizá la expectativa de los resultados sea suficiente para mantener la racha alcista y en el fondo subyace la posibilidad de una aprobación del plan fiscal, en su momento y con los “ajustes” que vayan a ser necesarios.

Pero como sea, hay que tener bien levantadas y bien orientadas las antenas, pues creo que el mercado será muy sensible a lo que ocurra con la promesas de Trump que, después de estos cien días, habrá visto dañadas su imagen y credibilidad y habrá visto erosionado su capital político lo que al final, no ayuda a gobernar, entre otras cosas, porque ya ha quedado claro que no es más que un presidente inexperto y no un mandatario omnipotente.

Suerte.

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