Hay que decidir

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Como sea, los mercados accionarios siguen en buen momento. El “como sea” se refiere a que en las semanas recientes el ritmo de alza se ha moderado y, en el caso del S&P 500, de hecho, la trayectoria desde marzo ha sido de baja; leve, sí, pero baja, al fin y al cabo. Como usted sabe, amigo lector, trato de no usar términos que enmascaren la realidad, aunque éstos sean parte del lenguaje habitual del mercado.

Y sí, el S&P 500 baja desde el 1° de marzo pasado cuando alcanzó su más reciente máximo histórico en 2,395.96, a nivel del cierre. Digamos entonces, que la zona de resistencia importante ahora se encuentra alrededor de los 2,400 puntos, casi 2% arriba del nivel actual, de 2,355.84. Así, no parece demasiado complicado que la resistencia se alcance más o menos pronto, al calor de los reportes, en los que todo mundo parece poner una expectativa optimista.

La baja observada, le restó agresividad al alza, pero también le dio estabilidad al movimiento general, que se mantiene dentro del canal de ascenso que inició –es el que yo veo y sigo– desde principios de 2016; para fines prácticos se encuentra en la parte media de dicho canal –luchando con la “midline channel”– en un soporte reciente. De tal modo que no me siento demasiado incómodo con la baja o, en todo caso, con que el S&P 500 no haya retomado el alza. Supongo que lo hará, en su momento.

No dudo que los reportes vayan a ser buenos, pero no sé si bastarán para devolver el impulso alcista y, sobre todo, hacerlo sostenible. Por lo tanto, regreso al tema que ha generado el alza de los pasados cinco meses, baja incluida, pues en una tendencia primaria de alza –y eso es lo que tenemos desde principios de 2016 y en realidad, desde el 2009– las bajas son parte del alza. Me refiero al “Trump trade” que, por lo menos en el corto plazo, se reduce a la aprobación del presupuesto y el plan fiscal que ha ofrecido el gobierno actual.

¿Usted qué piensa, lo aprobará el Congreso? Yo creo que sí. No sé si con todos los requisitos, pues seguramente habrá puntos de negociación, pero creo que después de no haber logrado la aprobación del plan de salud, algo habrán aprendido sobre cómo negociar con el Congreso, demócratas y republicanos. Asimismo, las decisiones que se han tomado en cuanto a política exterior, envían el mensaje de la necesidad de aumentar el gasto en defensa y en seguridad interna, como se ha planteado y la insistencia de Trump en el tema de crear empleos, requieren un impulso a la inversión, que a su vez requiere de un estímulo para que sea hecha en mayor proporción que la de los últimos tiempos.

No hay que perder de vista que en el tiempo reciente, la inversión bruta, como parte del PIB, ha tenido un comportamiento muy pobre en Estados Unidos. Los datos de 2016 son tristísimos: -1.6% respecto de 2015. Esta caída de la inversión ha redundado en la baja de la productividad de la economía, lo que pone en riesgo su crecimiento futuro. De tal suerte, pienso que las probabilidades de que Trump obtenga una aprobación de sus planes son altas y eso sí, sería un impulso importante para el mercado. Desde luego existe el componente negativo del riesgo, que en este caso, es que el proyecto de Trump no salga como el mercado espera y si así sucediera, pues entonces supongo que habría un retroceso importante, digamos que el S&P 500 podría ir a la zona de los 2, 270, e incluso, a los 2,250. Creo que podría darse una situación similar a la que tuvimos a finales de 2015 y principios de 2016, donde parecía que el planeta se derretía. Y ahí, justo entonces, empezó el alza del último tiempo.

Habrá que ver. Le sugiero que le de una vuelta más –o las que usted necesite– a su escenario de riesgos, pero no demasiadas. No se vea a atrapado en la “parálisis por análisis”. En este asunto de los mercados, el truco es decidir, lo mejor que se pueda.

Suerte.

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