El mundo crece; México, no tanto

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Ayer inició la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) con la presentación del World Economic Outlook (WEO), que puede considerarse el documento “insignia” de la institución. Como se esperaba, los datos conocidos y las estimaciones señalan en la dirección de una recuperación bastante estable de la economía global, ya que las tasas de crecimiento de 2015 y 2016, fueron 3.4% y 3.1%, respectivamente, y las que se estiman para 2017 y 2018 son 3.5% y 3.6%.

Lo anterior es, como siempre, producto de una serie de factores, entre los que se cuentan una recuperación de la industria manufacturera global, la baja inflación, la tasa de interés en niveles mínimos por largo tiempo y un repunte del comercio internacional. Todos estos elementos se espera que continúen en este tono en el futuro próximo, a lo que hay que añadir la posible expansión fiscal que se puede presentar en Estados Unidos cuyas tasas de crecimiento, de ocurrir tal expansión, se espera que sean 2.3% y 2.5% en los próximos dos años, que comparan favorablemente con el 1.6% de 2016.

Los riesgos “visibles” en contra de este escenario están encabezados por el ascenso de las políticas proteccionistas, que de un tiempo a la fecha han cobrado fuerza alrededor del mundo; la posibilidad de un alza acelerada de la tasa de interés en Estados Unidos, ante el riesgo de una tasa de inflación mayor inducida por la expansión fiscal, lo que generaría dos efectos: contracción de las condiciones financieras globales (el crédito) y el encarecimiento del dólar, que pondría presión en la actividad económica estadounidense y en las economías “vulnerables” (las endeudadas en exceso y con problemas de balanza de pagos); la posibilidad de que exista una distensión en la regulación financiera que induzca a la especulación; y la relajación financiera en China, que si bien ha permitido que la economía mantenga su crecimiento, ha estresado la condición de su sistema financiero. Esto, además del riesgo implícito para China, endurece las condiciones financieras para las economías emergentes, en caso de alguna falla.

Y desde luego, los factores no económicos, pero que se conectan con los económicos: las tensiones geopolíticas que se vinculan con el aislacionismo, el proteccionismo y la aversión al riesgo. Y como he compartido con usted, amigo lector, este planeta progresa siempre que haya alguien que esté dispuesto a tomar riesgo.

Las expectativas de crecimiento para México se mantuvieron en los niveles que conocimos en enero pasado: 1.7% para 2017 y 2.0% para 2018. Habrá quien diga que no está del todo mal; pero no está bien. Si la economía mundial está creciendo, sería deseable que México estuviera en esta tendencia, que no se presenta con frecuencia.

En el último párrafo de la Consejería de ayer, escribí que “por si faltaba algo” estaba también la elección francesa de la próxima semana. Pues para añadir algo más al escenario, ayer la Primera Ministra del Reino Unido, Theresa May, anunció su decisión de anticipar elecciones en su país, lo que tendrá que ser ratificado por el Parlamento mañana miércoles. De ser así, las elecciones se llevarán a cabo el 8 de junio próximo.

En los regímenes parlamentarios –como el del Reino Unido– existe la posibilidad de convocar de manera anticipada elecciones para aprovechar alguna condición política por parte del partido mayoritario o bien por la presión que la oposición puede ejercer ante un gobierno débil. En el Reino Unido, la Primera Ministra –en este caso– no tiene la facultad de decidir que se efectúe una elección anticipada, pero puede convocarlas y esperar que el Parlamento ratifique su decisión, lo que se espera ocurra este miércoles.

La razón de esta convocatoria anticipada –la siguiente elección tendría que ser en el 2020– le permitiría a la Sra. May –de ganar las elecciones–, permanecer en su puesto hasta el 2022, con lo que tendría un espacio temporal mayor y menos presión política por la proximidad de unas elecciones, para terminar las negociaciones de la salida de su país de la Unión Europea, que concluyen en 2019. Lo hace ahora, además, porque seguramente se percibe debilidad en la oposición –el Partido Laborista– y porque seguramente la composición de su partido en el Parlamento, no le es del todo favorable y supone que en esta elección los “números” le pueden favorecer. Agregue esto a la lista de pendientes, amigo lector.

Suerte.

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