La inflación anual bajó por fin, desde abril.

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El peso se ha depreciado 20% desde mayo de 2013, sin impacto importante en la inflación.Pedro Alonso
  • La brecha negativa del producto, es parte de la explicación de la inflación estable.
  • El riesgo importante es un aumento desmedido del salario mínimo.

La inflación de los últimos doce meses terminados en noviembre pasado, fue de 4.17% y es la primera vez que baja desde abril de este año, cuando fue 3.5%. Desde entonces la inflación anual subió mes a mes hasta llegar a los 4.3% en octubre.  A pesar de registrase una inflación mensual de 0.81% en noviembre, muy similar a lo estimado (0.82%), finalmente la inflación bajó y sí es posible que el año cierre con un dato cercano al 4%, como Banxico ha estimado.

La inflación de noviembre suele ser estacionalmente alta, cuando se revierten las tarifas de energía que en varias ciudades del país son menores que lo normal durante los meses de altas temperaturas; de ahí los números negativos de la inflación durante abril y mayo de cada año, cuando estos precios bajan.

La baja inflacionaria de noviembre tiene que ver básicamente con la inflación no subyacente, que disminuyó de 7.51% en octubre, a 6.78% en noviembre, ya que la subyacente, que en lo general se ha mantenido en niveles muy cercanos a 3.3%, subió ligeramente, de 3.32% a 3.34%.

La baja de la inflación no subyacente se explica por la caída de sus dos componentes, energía y bienes agropecuarios, principalmente estos últimos cuya inflación anual pasó de 8.46% en octubre a 7.04%, en noviembre. Una baja importante, sobre todo cuando este grupo de bienes es el que mostró desde abril pasado un alza muy agresiva (pasó de -1.13% a 8.46%, en seis meses).

Algo que no puede pasarse por alto es la poca incidencia que el tipo de cambio ha tenido aparentemente en la inflación. El alza del dólar frente al peso empezó a ser notoria digamos que desde septiembre, mes en que abrió a 13.07 y cerró en 13.42, un incremento de 2.7%, que con lo de los últimos días, parece menor. Durante  octubre el tipo de cambio llegó a 13.55 hacia mediados de mes y cerró en prácticamente el mismo nivel en que abrió.

Pero en noviembre, usted ya sabe qué sucedió. Cerró en 13.95 y ayer en 14.40, es decir que entre septiembre y estos días, el dólar ha subido 10.2% y el traspaso de este impacto a los precios domésticos, no se ha notado. Esta es una condición que se ha venido presentando desde hace ya varios años en los que ha habido depreciaciones significativas del peso mexicano y la inflación ha permanecido en general estable o al menos no parece haber sido impactada por este precio (el tipo de cambio es un precio “clave” de la economía), como solía experimentarse en el pasado.

Lo anterior no significa que esto permanezca así por siempre, pero por el momento la inflación no parece ser afectada, al menos no significativamente por el alza del dólar, que para ser preciso, empezó a subir desde mayo de 2013 cuando  la cotización llegó a 11.97 pesos. El inició de la trayectoria alcista coincide con las primeras señales que la Fed mandó con relación a su decisión de retirar los apoyos monetarios y a iniciar posteriormente una elevación de la tasa de interés de referencia, lo que se ha dado en llamar una “normalización” de la política monetaria, tema que ha sido y será un motivo de preocupación en los mercados.

Los datos de la cotización peso dólar implican una depreciación del peso de algo más de 20% en los pasados 18 meses, ritmo no menor para estos temas. Y en ese plazo la inflación no ha sufrido alteración mayor, considerando además una política monetaria relajada por parte de Banxico y algunos “shocks” de oferta.

Desde luego, una buena parte de la explicación de esto se debe al bajo ritmo de actividad económica que ha generado como usted sabe, amigo lector, eso que se dice es una “brecha del producto” negativa, que sería de esperarse se cerrara, razón por la que quizá –entre otras– la inflación encuentre alguna presión alcista, pero que si las estimaciones de todos son razonablemente correctas, no debe ser algo preocupante.

La preocupación y el riesgo en este tema, es la posibilidad de tener un incremento al salario mínimo muy por encima de los parámetros de la inflación, cuestión que como sabemos se ha convertido en una bandera populista –más que política– de cara a las elecciones del próximo año y que en el contexto actual de los asuntos sociales, no puede descartarse como un recurso para ganar votos. Ojalá no sea así.

Suerte.

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