Valuación del tipo de cambio

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Hace un rato, participé en el programa de mi amigo Carlos Mota, “México Global”.

Me pidió que hablara sobre la apreciación del tipo de cambio y las causas atrás del fortalecimiento de la divisa mexicana que, desde el nivel de 22 pesos por dólar, alcanzado el 19 de enero pasado, ha ganado 14% frente a la divisa estadounidense.

Como suele ocurrir, varias causas son las que inciden en el comportamiento del peso mexicano, pero desde mi punto de vista, es que las cosas van tomando su nivel “normal”. Esto empieza porque la relación con Estados Unidos y mejor dicho, con el gobierno de Donald Trump, ha empezado a caminar por vías más transitables y no sobre algo que puede parecer un campo minado.

Creo que todos entendemos que en cualquier relación como la que hay entre México y Estados Unidos hay obstáculos y diferencias importantes, pero al menos en lo que me ha tocado atestiguar, ninguna es insuperable. Sé que puede haber diferentes interpretaciones sobre los resultados de las muchas situaciones de negociación que se han presentado en tan larga –y difícil– relación, pero de una u otra forma, las cosas se han resuelto dentro de lo razonable, asumiendo las condiciones relativas entre ambas partes.

Algo así está ocurriendo ahora. Es obvio que la posición de Donald Trump, con el paso de los días y la existencia de la realidad, se ha venido debilitando. De alguna manera, han empezado a entrar en acción eso que desde que empezó este tramo de la historia, llamé los “estabilizadores naturales”. En muchas cosas de la vida, pero en la economía en particular, hay algunas reglas que son difíciles de ignorar, especialmente si esto se pretende a partir de vociferar, solamente. Sé que también hay cambios e innovación que, al final, son bienvenidos, pero requieren elementos de realidad e inteligencia para que funcionen. Y hasta ahora, no es el caso. Esto redunda en que la posición de negociación de Estados Unidos, no sea tan fuerte como se ha pretendido.

El tipo de cambio real, es otro elemento que cuenta en lo que ha ocurrido en el mercado con el peso mexicano. Este es un tema que con frecuencia se pierde de vista pues requiere de elementos técnicos de valuación que suelen soslayarse al calor de los asuntos emocionales que forman parte del mercado. Resulta muy complicado cuando en medio de un ambiente en el que predominan los gritos y los sombrerazos, las especulaciones y el miedo, los extremos y la ignorancia, esgrimir argumentos técnicos a los que la mayoría no tiene acceso para decir: “No se preocupe, no pasa nada; los “fundamentales” dicen que la valuación es otra, no lo que ocurre en el mercado. Eso es una valuación nominal, no la real”.

Pero resulta que los “fundamentales” existen y sí cuentan, aunque sea difícil verlos –y entenderlos– cuando la neblina de las emociones impera. Pero como en otras ocasiones he dicho, cuando baja la marea, nos damos cuenta quién trae traje de baño y quién no. Y resulta que el peso mexicano sí se depreció de manera importante en términos reales. Los datos hablan por sí mismos y ahora, cuando hay menos “niebla”, se pueden apreciar mejor.

Lo que ocurre con la tasa de interés en Estados Unidos –y en consecuencia, en otras partes del planeta– juega también un papel importante y por el momento, más allá de los detalles, pienso que, salvo desastre –que espero no ocurra– existe un consenso sobre lo que puede pasar. La tasa no va a subir de manera desordenada ni exagerada. En el mismo sentido, está el petróleo. Aunque hoy su peso es relativamente pequeño en cuanto al flujo de divisas en el mercado, a la economía mexicana –y a su divisa– se le sigue vinculando al petróleo. Pero el mercado del crudo hoy es más estable y en definitiva, no es lo mismo el Brent a 27 dpb, que a 50 dpb, aunque en las semanas recientes se haya presentado una baja no menor.

Y no se puede dejar de lado la decisión de Banxico para instrumentar la operación de coberturas, que usted, amigo lector conoce y que he comentado en este espacio. Es una medida que le da estabilidad al mercado y permite al participante medir y decidir sobre el riesgo que está en posibilidad de asumir y tomar.

¿Qué conspira en contra de la situación actual del peso mexicano? Desde luego, la inflación, por las causas que he comentado cuando he escrito sobre ello recientemente. La inflación sí deteriora, además, al tipo de cambio real que como escribí párrafos atrás, sí cuenta. Otro tema de mal riesgo, son las finanzas públicas, endeudamiento incluido, junto con la postura de las empresas calificadoras. Aquéllas no han mejorado y éstas, supongo, están muy preocupadas al respecto. Añadiría a lo anterior al petróleo que, finalmente, es un factor por el que mucho no se puede hacer, respecto al tipo de cambio. Y por supuesto, que se estropearan, por la causa que fuese, las negociaciones con Estados Unidos, las comerciales y todas las demás.

Suerte.

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