Impactos diversos del crecimiento del empleo en Estados Unidos.

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Dólar más caro, petróleo más barato, deterioro ambiental, deuda más cara, mayores presiones políticas, más crecimiento para algunos.Pedro Alonso
  • A todos sorprendió el crecimiento del empleo estadounidense.
  • La fortaleza del dólar trae muchas consecuencias; no sólo al peso.

Como usted ya sabe, la creación de empleo en Estados Unidos fue de 321,000 nuevos puestos de trabajo en el pasado noviembre, superando las más optimistas estimaciones en el orden de los 230,000 empleos. Con esta cifra se completan 35 meses en los que esa economía crea más de 200,000 empleos por mes, en promedio.

En esta ocasión el crecimiento del empleo se ha dado en todos los sectores (20,000 en construcción, 28,000 en manufactura, 86,000 en servicios diversos, 37,200 en el sector de servicios de salud y 50,000 en el comercio al menudeo, entre otros), confirmando que la recuperación de la economía estadounidense está en marcha y claro, haciendo pensar que la Fed tenga algo nuevo que decir en su próxima reunión de política monetaria, la semana próxima.

La tasa de desempleo se mantuvo en 5.8% y la remuneración por hora aumentó 9 centavos de dólar, para llegar a 26.44 dólares. El salario por hora ha aumentado 2.1% en los últimos doce meses terminados en noviembre, en tanto que la inflación al consumidor lo ha hecho en 1.7%, hasta octubre. Más allá de lo que ocurra con la inflación de noviembre –seguramente no subirá demasiado, dada la baja del precio de la energía– el empleado promedio en Estados Unidos ha mejorado su poder adquisitivo, lo que supongo se reflejará en el consumo, considerando que el número de empleos también se ha incrementado.

Los datos mencionados, seguramente tuvieron algo que ver con que el dólar se siguiera apreciando en los mercados. El índice de seis monedas (la clave de este índice es DXY y sus ponderaciones son: euro 57.6%, yen 13.6%, libra esterlina 11.9%, dólar canadiense 9.1%, corona sueca 4.2% y franco suizo 3.6%) subió 0.81% entre jueves y viernes, al nivel de 89.36 y lo ha hecho 11.8% desde principios de mayo pasado. En México, el peso mexicano se depreció 0.34% el viernes y desde mayo pasado, algo más de 10%.

El fortalecimiento del dólar se explica por el desempeño de las economías (por cierto, Alemania recortó su expectativa de crecimiento de 1.9% a 1.4%, para este 2014, de 2% a 1% para 2015 y de 1.8% a 1.6%, para 2016, lo que compromete la expectativa general de la Unión Europea), la divergencia entre las políticas monetarias, y la trasferencia de ingresos que implica la baja del petróleo; es decir, lo que dejarán de ingresar los que venden petróleo, lo ingresarán los que lo compran, en forma de ahorro.

La baja del petróleo junto con la apreciación del dólar tiene otras implicaciones más allá de los precios de las divisas que es lo primero que se nota. Como he escrito, los efectos políticos en países como Venezuela y Rusia ponen fuerte presión sobre sus gobiernos. Si con precios de petróleo de 100 dpb la situación fiscal era muy complicada y la capacidad de respuesta de los gobiernos muy reducida ante las demandas sociales, me imagino que con precios de 60 o 70 dpb, la cosa debe estar terrible. El tema ambiental también está en la escena, pues con el petróleo al nivel en que se encuentra, el uso y el desarrollo de energías alternativas menos contaminantes, resulta menos atractivo y menos rentable, lo que resulta en un deterioro de las condiciones de vida de todo el planeta.

Y en general para los países emergentes la baja del petróleo y de los precios de otras materias primas, no sólo implica una reducción en su ingreso de divisas (y en el caso mexicano, en los ingresos fiscales) sino que también supone un aumento en su carga financiera, sobre todo si el endeudamiento se ha realizado en moneda extranjera, cosa que ha venido sucediendo dadas las condiciones de liquidez en los mercados internacionales y el nivel de las tasas de interés.

En nuestro caso, las emisiones de deuda que se han colocado en los mercados internacionales en los pasados dos años y de las que el gobierno mexicano dice maravillas por la demanda que se registra y el nivel de tasa al que se han vendido, por lo pronto e independientemente del plazo (que va de cinco a 30 años, aproximadamente) y de lo que vaya a ocurrir con la economía global en el futuro, la ganancia que eventualmente se haya tenido al contratar deuda a menor tasa que la de los años anteriores, es probable que se haya perdido con la depreciación del peso frente al dólar en los pasados seis meses.

Hoy se necesitan más pesos por dólar para pagar lo que se debe en esa divisa, lo que se suma a la pérdida de ingresos petroleros. Por eso la importancia y el ruido que se les hace a la línea de crédito flexible con el FMI y la cobertura de los ingresos petroleros de 2015 que se adquirió en el mercado, como se había venido haciendo en ambos casos desde hace años. Veremos cómo evolucionan las cosas y cómo nos valúan los mercados a la luz de estos eventos.

Suerte.

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