There’s no free lunch

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Ayer, al salir de una reunión previa a un Consejo de Administración del que formo parte, me instalé en mi Jetta y abrí una aplicación en mi teléfono, para ponerme al corriente de los mercados. Entonces vi al tipo de cambio en 19.99 pesos por dólar y decidí parar el vehículo y averiguar qué pasaba, ya que unas horas antes –al inicio de la reunión a eso de las 11:00 AM– la cotización estaba por el rumbo de los 20.40.

Entonces me enteré que Banco de México había anunciado la implementación de un programa de coberturas cambiarias por 20,000 millones de dólares con liquidación al vencimiento por diferencias –entre el precio que se pacte y el que exista al vencimiento de la liquidación– en moneda nacional, con plazos máximos de doce meses. De entrada, el mercado “leyó” que esto es algo “bueno” y apreció al peso en relación al dólar. Debo decir que esto no lo tenía en mi “radar”.

Y sí, lo bueno, es que la autoridad se haya decidido a participar en el mercado con un instrumento diferente a lo que hasta ahora se ha hecho –el uso de la tasa de interés y las subastas de dólares–, más allá de lo que resulte del programa. Dar señales de vida siempre resulta edificante. Lo no tan bueno es que el anuncio de ayer, carece de detalles acerca de la instrumentación. Desde luego, la operación del programa de coberturas estará a cargo de la banca comercial, que es el instrumento operativo de las acciones de la banca central.

Hay que decir que, las operaciones de cobertura cambiaria son algo que está a su disposición en el mercado, desde siempre, amigo lector. Si usted quiere, puede ir al banco más cercano a su corazón o a su domicilio y contratar este servicio. Claro, mediante un costo, poniendo las garantías que se le soliciten, aceptando la liquidez que el mercado –o su banco– ofrezca y pactando un plazo. O sea, esto no es una operación mágica que se haya inventado ayer por Banxico. Y no es para todos.

Lo que se puede especular es que, en este caso, las coberturas del programa de Banxico tendrán mejor liquidez, quizá menos costo y menor requerimiento de garantías. Pero esto sólo es una especulación. Supongo que las condiciones de operación, tendrán que ver con cada banco –que serán los que participen inicialmente en el programa de coberturas– y las condiciones particulares de cada institución. Los que demandan normalmente las coberturas cambiarias, son empresas que, por las características de su giro, operan con volúmenes importantes de divisas y que prefieren fijar un tipo de cambio –con los costos que esto implica– en un plazo determinado, cuando la volatilidad de ese precio, no permite tener un horizonte confiable de resultados.

Al final, esto es una decisión entre comer bien o dormir bien. Sé que uno quiere ambas cosas y claro que es deseable y hasta posible. Pero en las condiciones actuales parece que esto es un tanto difícil, así que uno tiene que decidir cuál es el costo que está dispuesto a pagar con tal de reducir la incertidumbre. There’s no free lunch.  

Quizá usted pregunte por qué es hasta ahora, cuando el tipo de cambio ha bajado hasta los niveles actuales y no hace un mes, cuando estaba a 22.00 pesos por dólar y la cosa se veía horrible. La razón es que en ese nivel, pero sobre todo con la volatilidad que entonces se tenía, armar una cobertura hubiera salido carísimo y un programa como el que ahora se anuncia, hubiera estado condenado al fracaso.

Como sabemos, Banxico no tiene un objetivo de precio para el tipo de cambio –sería absurdo tenerlo si lo que se quiere es que el precio dependa del mercado, como debe de ser– y su propósito al intervenir en el mercado es darle orden y tratar de dar estabilidad a la operación. Así que pienso que, con este programa de coberturas, persigue lo mismo. Como bien dice en el boletín que anuncia el programa, el “anclaje” de la moneda nacional depende de los fundamentales de la economía. Supongo que Banxico usa la palabra “anclaje” para resumir lo que define a las condiciones de operación del tipo de cambio: liquidez, volatilidad, nivel del precio, etc.

En fin, que esto no es magia, pero sí una participación inteligente en el mercado cambiario. Si el peso se aprecia o se deprecia, no tiene que ver con una cobertura que, al final, es una operación financiera normal y habitual, sino con lo que el mercado juzgue que afecta a la seguridad / rentabilidad –el riesgo, pues– de los flujos financieros que, además de lo meramente operativo, efectivamente tiene que ver con los temas fundamentales del país que, como escribí ayer, van más allá de lo económico.

Suerte.

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