Esto no se termina en la economía

In Consejería by PAA2 Comments


Mañana miércoles se publicarán los datos del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) del mes de diciembre de 2016 y los del 4° trimestre de ese año para el PIB. En el primer caso, la expectativa del mercado apunta a 1.7% que, combinada con los resultados de octubre y noviembre de 2016, puede resultar en un trimestre de 2.3% de crecimiento. En el caso del PIB, se ha anticipado por diversas fuentes que el crecimiento del 4° trimestre del año pasado podrá ser de 2.2% –similar a las cuentas que resultan del IGAE– y si es así, entonces el crecimiento de la economía mexicana en 2016 habrá sido 2.3%.

Lo cierto es que el dato, siendo pobre, es mejor que lo que muchos esperaban a lo largo del año pasado, pero como todos sabemos no alcanza para mejorar el bienestar de la sociedad. Increíblemente, el bajo crecimiento y el atraso acumulado de muchos años, siguen siendo usados para invitar a invertir a todos en nuestro país, diciendo que somos un lugar muy atractivo para el efecto.

Quienes así lo dicen, olvidan mencionar que en los primeros cuatro años del sexenio de Enrique Peña Nieto, el promedio de crecimiento anual será de 2.1%. Y si en 2017 y 2018 se cumplen los pronósticos que por ahora están alrededor de 1.5% y 2.2% respectivamente, entonces el promedio de los seis años será de 2.0%. El argumento de que México crece en un mundo en donde otros no lo hacen, es endeble, por decir lo menos, pues basta revisar los informes del Fondo Monetario Internacional para darnos cuenta que nuestra economía crece a un ritmo menor que el de aquéllos con los que tenemos que competir; o sea, todos.

Así, sabemos que es difícil aspirar a mejores tasas de crecimiento en las condiciones actuales de nuestra economía. La estimación promedio del crecimiento para los próximos diez años en la encuesta de Banxico de enero pasado es de 2.7%, lo que no es muy alentador que digamos y en buena medida creo que refleja la percepción de la baja disponibilidad de recursos que el país puede enfrentar en los próximos años, en parte debido a la condición de las finanzas públicas, los retos que supone el escenario que se aventura en la relación comercial y de flujos de inversión extranjera directa con Estados Unidos y las dudas que a pulso se ha ganado la reforma energética, en relación a su funcionamiento y sus eventuales frutos, independientemente de lo que pueda ocurrir con el mercado petrolero.

Desde luego que el escenario puede cambiar y tornarse más optimista, pero por el momento, no hay argumentos visibles en la mesa para pensar en ello de manera seria y no se pueden tomar decisiones sobre buenos deseos. Por lo pronto, como sabemos, las crisis de finanzas públicas y endeudamiento, como la que tenemos, supone una contracción del crecimiento y actuar con disciplina. No me parece oportuno sumar a lo anterior los temas económicos que puedan derivar de la relación con Estados Unidos, no por evadirlos, sino porque por ahora no se pueden cuantificar y la especulación necesaria, requiere de un mínimo de información para que sea un ejercicio inteligente, en vez de una pérdida de tiempo.

Desde luego que la historia no termina en la economía. Por esas cosas del destino, ésta muy mala –muy– situación económica sexenal, llega a su punto álgido justo cuando aparece en el escenario la contienda política más importante del país: la elección presidencial. Y a mí me preocupa mucho esta condición. En primer lugar, porque se da en un momento mundial en donde parece que las sociedades no están del todo convencidas que la democracia sí funciona, además de ser, desde mi punto de vista, el sistema político más cercano a la dignidad humana.

Eso ha dado lugar al surgimiento de tendencias extremas –no me refiero al terrorismo– que conservando algunas características de la democracia (elecciones, competencia partidaria, división de poderes, etc.) tienden a generar gobiernos absolutistas liderados por autócratas. Ejemplos: Venezuela, Bolivia, Brasil, Nicaragua, por mencionar a algunos en América Latina. Rusia, Polonia, Hungría, Tailandia, Filipinas, Sudáfrica, en el sector de los emergentes no latinoamericanos y en el sector de los desarrollados: Estados Unidos, Francia y Holanda.

Si bien la democracia por sí misma no garantiza buenos gobiernos ni prosperidad económica, los extremismos, populismos y los gobernantes autócratas, claramente tampoco, con el agravante de adoptar políticas que han demostrado su fracaso, como el aislacionismo y el proteccionismo. Pero hoy tienen posibilidades reales de avanzar, pues ciertamente los ambientes democráticos no han entregado buenos números económicos y han incurrido en problemas de corrupción, falta de transparencia, alejamiento de la sociedad, desprestigio de la clase política, etc.

Y como seguro lo anterior tiene muchos puntos en común con lo que ocurre en México, pues el panorama político se pone sombrío, porque el populismo centrado en personajes estilo caudillo, tienen posibilidades de ganar. López Obrador ya tiene hasta su séquito de empresarios e intelectuales para asesorarle en la conformación de su propuesta de cara al 2018 y no ha dejado de atacar a cualquiera que no está a su favor, incluidos los medios de comunicación. Usted, amigo lector, ¿Cómo ve?

Suerte.

Comments

  1. Jesus Patiño Silva

    Una amiga me recomendó su blog, y vaya acierto!! Coincido con ud en que la deriva populista es muy preocupante. En tiempos difíciles los mensajes fáciles calan rápido. Los alemanes saben bien esto. Lamentablemente creo que aun estamos al principio de este fenómeno, y el Sr Trump no va a ser el ultimo presidente electo que desarrolle, como usted bien dice, políticas económicas y sociales ya denostadas por su inutilidad y efectos perversos.

    Mis felicitaciones por tan acertados análisis. Seguiré atento a sus escritos.

    saludos

    JPS

  2. Jeanett

    Pedro, ésta consejería nutrida desde el punto de vista de la política, me parece que es cercana a la realidad, justo la semana pasada escuché la entrevista que Imagen realizó al Ing. Alfonso Romo Garza quien apoya a AMLO y pertenece a su grupo de estrategas, confieso que fue muy interesante los comentarios y sensatos, basados en información objetiva y si me dejaron reflexionando sobre la oposición. Como bien comentas, la historia no ha dado pruebas que los gobiernos de izquierda funcionen, terminan por beneficiar a unos cuantos y perjudicando al grueso de la población, no cabe duda que el poder, corrompe los principios básicos de la humanidad.

    Desafortunadamente el gobierno de Peña Nieto ha dado muy malos resultados y creen que dando información “maquillada” hará que parezca menos peor de lo que ya es, creen que aminorando el muy bajo desempeño y comparándolo nos hará creer y pensar que estamos “mejor” ja, creen que siguen gobernando a una masa de ignorantes, afortunadamente las redes sociales ayudan a destapar y a hacer más obvio la realidad.

    El mal desempeño en cifras, corre el riesgo de que la calificación del país se vea aún más perjudicada.

    Me parece que lo que nos queda a unos cuantos, es tratar de esparcir entre la sociedad un poco de información de cara a las elecciones.

    Por ahora, el partido que gobernó a éste país durante sólo dos sexenios, tiene la oportunidad y la gran tarea de dejar intereses personales a un lado para postular -con el apoyo del partido- a la mejor opción. En ellos ésta meter la estrategia y en nosotros esparcir un poco más de conocimiento a la gente más vulnerable.

    Ya basta de intereses personales ahora es ver por el pueblo, para que, en algún momento con disciplina, inteligencia y un buen lider, regrese la esperanza para dar la vuelta a tanta corrupción que ha dañado a éste México.

    Veremos. Suerte

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