Valuaciones

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Hoy es día festivo en Estados Unidos (President’s Day) y por tanto el volumen de operación en el mercado mexicano y en muchos otros, será bajo, como suele ser por tal condición. A lo largo de muchos años nos hemos acostumbrado a esta situación y la tomamos como normal, haciendo a un lado lo que en el fondo significa. En el caso mexicano –que es sobre el que puedo hablar, con conocimiento de causa– además de hablar de la dependencia que tenemos de la operación del mercado estadounidense, habla de lo que ocurrió: perdimos el mercado.

Lo anterior es una condición que, de una forma u otra, ha limitado el crecimiento del mercado de capitales en México y con ello se ha limitado el desarrollo de una de las más importantes fuentes del financiamiento para el desarrollo. Es claro que, el financiamiento a partir de crédito, no basta para asegurar el sano desarrollo de una economía y habla también de nuestra actitud empresarial, ahora que tanto se habla de “emprendedurismo”. El tamaño del mercado accionario en nuestro país, medido por cualquiera de las métricas que se use, da una buena idea de ello.

Los reportes del 4° trimestre de 2016, de las empresas que integran el S&P 500 llegó la semana pasada al 82% del total y los resultados indican que el 66% de estas mejoraron el pronóstico de utilidades, mientras que el 53% lo hicieron con el de las ventas. El crecimiento conjunto de las utilidades creció a una tasa de 4.6%, comparado con el 4° trimestre de 2015, algo menos que el 5.0% que se reportó la semana terminada el 10 de febrero. En cuanto a la revisión de las “guías” de resultados para el 1er trimestre de 2017, 61 fueron negativas y 29 positivas.

En cuanto a la valuación del mercado, en esta ocasión el múltiplo precio/utilidades estimadas próximos 12 meses (P/UE 12m), se colocó en 17.6%, que es el nivel más alto que este indicador tiene en los pasados 20 años. Más allá el nivel mencionado, que de sí es una llamada de atención, creo que lo interesante es que el S&P 500 entre finales de diciembre de 2015 y el viernes de la semana pasada ha crecido casi 5.0%, en tanto que el índice utilidades estimadas lo ha hecho en 0.5%, lo que implica que el crecimiento del múltiplo P/UE 12m ha derivado del “numerador” (“P”; el precio, medido por el S&P 500) más que por el “denominador” (“UE 12m”; las utilidades estimadas). O sea que el mercado se ha encarecido.

El punto importante es que, desde mi punto de vista, las utilidades están siendo estimadas a partir de las promesas de Donald Trump y del nivel actual de la tasa de interés, que sirve como factor de descuento de los flujos futuros, como se hace en un modelo normal de valuación. De tal modo que si el segundo tramo del alza que hemos visto en el mercado, digamos de finales de enero pasado a la fecha

(considerando que el primer tramo fue el que se dio entre principios de noviembre y mediados de diciembre de 2016) es el que ha “encarecido” al mercado, entonces el crecimiento de las utilidades estimadas tendrá que ser muy robusto, para no encarecerlo más.

Lo anterior se vuelve un elemento que incrementa la aparte negativa del riesgo, desde mi punto de vista, porque más allá de lo que venga como consecuencia de las promesas de Trump y lo que el mercado llegue a pensar de ello hay que considerar lo que vaya a suceder con la tasa de interés y lo que esto haga con las expectativas del mercado. Y la idea es que, suponiendo que las promesas de Trump son como se han propagandeado y esto tiene como consecuencia que el endeudamiento público aumenta, pues el mercado recibirá un incremento en la oferta de títulos de deuda importante, lo que normalmente supone un aumento de la tasa de interés en el mercado.

Y sí el incremento en la actividad económica presiona a la inflación, que en los pasados 12 meses terminados en enero del presente año ya es 2.5%, por arriba del objetivo de la Fed, de 2.0%, pues este banco central actuará en consecuencia de lo que ha dicho: subiendo la tasa de interés de referencia, con lo que el mercado ajustaría necesariamente sus parámetros de valuación.

Así las cosas, creo que el elemento a seguir es la postura de la Fed, pues de ello se cuenta con más información –discursos de los miembros de la Junta de Gobierno o de los presidentes de los bancos regionales–, que de lo que vayan a ser las promesas -se insiste en que “pronto” será dado a conocer el plan- o las estimaciones de las utilidades. No pierda de vista al mercado, por supuesto, pues suele anticipar los eventos, como dice Dow.

Suerte.

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