Preocupaciones

In Consejería by PAA1 Comment


Finalmente, la inflación de enero fue de 1.7%, más de lo esperado en la encuesta de Banxico (1.57% en el dato promedio; yo estimé 1.9%), lo que llevó a la inflación de los pasados doce meses a 4.72%. Valga decir que la estimación media de la encuesta de enero para todo 2017 es de 5.25% (mi estimación fue de 5.84%), lo que sugiere que todos los que participamos en ese ejercicio mensual, pensamos que la presión inflacionaria tenderá a aumentar a lo largo del año. Insisto en mi observación de ayer, en el sentido de que tenemos enfrente un escenario de inflación muy complicado.

La complicación a la que me refiero deriva de la conjunción de varios eventos. Uno es, desde luego, la persistente depreciación del tipo de cambio, que tarde o temprano se ha traspasado a los precios domésticos y que se refleja –entre otros rubros– en el renglón de las mercancías no alimenticias del reporte de inflación del INEGI, que en enero pasado muestra una inflación de 4.31% para los últimos doce meses (en enero de 2016 el mismo cálculo fue de 3.09% y en el de 2015, 1.66%). El problema de lo anterior, es que es difícil saber si el traspaso de la depreciación a los precios domésticos ha terminado, más allá de lo que ocurra con el nivel del tipo de cambio a lo largo de 2017.

Otro elemento del caso inflacionario, es desde luego los ajustes en precios públicos, a consecuencia del mal estado de las finanzas nacionales. El impacto del alza en los precios de la gasolina y otros energéticos ha sido muy importante; en el mes de enero el aumento fue de 12.67% y dado el esquema planteado para liberar los precios de la gasolina, es muy probable que a lo largo del año veamos otros incrementos, si bien la magnitud de éstos es incierta, pues combina la evolución del tipo de cambio, con el comportamiento del precio de la gasolina del sur de Texas, que es el que se usa como referencia. Todo lo anterior, sin dejar de lado otros reglones importantes como son los productos agropecuarios.

En este ambiente, ayer Banco de México subió por sexta vez consecutiva la tasa de interés de referencia en 50 pb, para llevarle hasta 6.25%; en febrero de 2016, la tasa era de 3.25% y cuando iniciaron los incrementos de 50 pb (el 17 de febrero de ese año) y la tasa se llevó a 3.75%, el banco central dijo que no estaba iniciando con ello un ciclo de contracción de la política monetaria. Recuerdo esto no para decir que Banxico estaba equivocado, sino porque es claro que no tenían idea de lo que estaba por venir, cosa que nos pasa a todos los que trabajamos con los eventos futuros.

Al leer el anuncio de ayer, lo primero que llamó mi atención es ver que en la primera página del documento (de casi tres páginas) se menciona de una u otra forma, al nuevo gobierno de los Estados Unidos, como parte de las explicaciones de la evolución reciente de la economía global y nacional y de lo que puede esperarse de ello, lo que habla de la importancia del tema y de lo inesperado que resulta.

Claramente Banxico está preocupado por la incertidumbre que los eventos –y su combinación– provocan en la posible evolución de la inflación. El caso de las finanzas públicas es especialmente importante, pues su corrección implica precios del sector público elevados y porque la tasa de interés al alza conlleva un nivel de gasto financiero mayor para el gobierno –y para todos. Y porque cabe la posibilidad que una corrección insuficiente de las finanzas públicas –a juicio del mercado y las calificadoras– derivase en una reducción de la calificación crediticia de la deuda mexicana y entonces tener mayor presión sobre el tipo de cambio.

La preocupación está en que las condiciones actuales puedan provocar contagios que generen efectos de segundo orden en la inflación, es decir, que precios de productos –o de grupos de productos– que no tengan una afectación directa por causas como el tipo de cambio o las finanzas públicas, empiecen a registrar alzas y esto a su vez, incremente las expectativas de mediano y largo plazo que, por el momento, permanecen razonablemente estables.

Así que, si la economía requiere ajustes importantes en el uso de las herramientas de política económica, habría que hacerlos. En el caso de la inflación y en tanto el gobierno encuentra la forma de estabilizar y corregir las finanzas públicas y ante la amenaza que representa el sector externo, Banxico hace explícita su preocupación y su decisión de cumplir con su mandato: controlar a la inflación. No será extraño ver más alzas de tasa de interés en el año.

Suerte.

Comments

  1. José Miguel Enríquez

    Esto tenía que pasar, no era posible tener tasas de primer mundo en un país de tercero (o emergente para que no se oiga feo), con una devaluación importante en los dos últimos años. Tendremos que llegar a las tasas que tienen otros países similares a México como Brasil o Rusia (entre 11 y 13%). Creo que en su momento nos tomamos muy en serio lo del Mexican Moment que nunca existió, y nos sentimos por un momento en el país que queríamos que fuera pero que nunca fue. Todo está regresando poco a poco a lo mismo de sempre, un país mediocre con nulo crecimiento, endeudado, con alta inflación y con futuro incierto. Le debemos mucho al gobierno actual y pienso que el gobierno que viene con López Obrador (muy probablemente) puede ser aún peor.

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