El IPC levanta la mano

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Quizá usted recuerde, amigo lector, que el lunes pasado –16 de enero– escribí que, pese a todo, el mercado accionario mexicano seguía recuperándose después de la baja que sobrevino con el triunfo electoral de Donald Trump. El IPC se mantuvo en la línea de tendencia de largo plazo, la que arranqué en 2009 y la “probó” un par de veces entre noviembre y diciembre, y durante enero, ha continuado subiendo lentamente, conformando una buena “base de lanzamiento” que podría proyectarle otra vez a la zona de los 49,000 puntos, por donde anda el máximo histórico.

¿Conoce la frase de: “El mercado sube paredes de preocupaciones”? Es un clásico de los mercados y si hay algún momento en que se puede aplicar, creo que bien puede ser ahora, por razones varias que todos conocemos, todas ellas reales y de peso. Sí, pero ayer, el mercado resolvió la mencionada zona de acumulación con una fuerte alza de 1.7%, con movimientos positivos a lo largo de toda –casi– la lista de acciones que integran al IPC. Si usted tiene acceso a una gráfica del mercado mexicano, le dejo el encargo de la definición de la formación que pienso puede dar lugar a un alza interesante. No quiero aburrirle con la discusión.

¿Por qué es posible un alza en estas condiciones? Entre otras cosas por la caída violenta que inició el 9 de noviembre pasado. El IPC bajó -7.2% en dos días, tuvo un pequeño rebote, retomó la trayectoria y terminó una semana después en la línea de tendencia, en el nivel de los 44,000 puntos completando una caída de casi -10% en dos semanas de operación. A partir de ahí empezó a desarrollar el posible regreso.

La baja, atizada por el síndrome Trump, el tipo de cambio, la gasolina y demás demonios, de una u otra forma escondió los resultados corporativos, que parecen no estar del todo mal y, en consecuencia, las acciones se abarataron. Como en otras ocasiones recientes, el componente principal de las alzas en el mercado mexicano han sido las caídas que en su momento parecen borrar cualquier posibilidad de recuperación. Revise los acontecimientos de agosto de 2015 y los de enero de 2016, como puntos de referencia.

La pregunta que me hago es si los elementos positivos del momento son suficientes para generar un alza de largo alcance, cosa que por ahora parece difícil. Pero sí puede dar combustible para tener un alza de corto plazo. ¿Qué hay técnicamente arriba del nivel actual? En primer lugar, hay una resistencia alrededor de los 47,250 que está bastante próxima y que supongo hará un “ruido” moderado.

Pero más arriba está una línea de tendencia bajista que arranqué en el máximo histórico (48,956 del 15 de agosto de 2016) y que apoyé en el final de la recuperación que tuvo el IPC y que se detuvo en 48,572, el 19 de octubre pasado. Esta línea de tendencia fue probada –y respetada– nuevamente, justo el 8 de noviembre, cuando pensábamos que Trump no ganaba. Digamos que el IPC puede encontrar a esta línea en el nivel de los 48,000 y esta zona creo que sí puede presentar una dificultad mayor –que la primera– por lo que, si llegara, ahí evaluaría nuevamente la situación. Pero entre ahora y los 48,000 puntos hay espacio suficiente para obtener rendimientos aceptables. Yo ya empecé a tomar posiciones. Algún riesgo hay que correr.

Ayer, en el frente del tipo de cambio hubo una recuperación del peso que cerró en 21.39 por dólar. Creo que tiene qué ver con por lo menos dos cosas. Una es que el dólar sigue perdiendo terreno –es un decir– en los mercados internacionales, supongo que aun considerando los dichos de que está caro y que esto es un estorbo para los planes de expandir a la economía. Creo que esta noción durará lo que tenga que durar, pero tarde o temprano se topará con la realidad que significa tratar de influir en un mercado de 5 trillones de dólares al día. Independientemente de los temas de economía que ya he comentado en este espacio y que apuntan a que, si algo va a ocurrir, es que se siga apreciando.

La otra cosa es que el hecho que ya se haya planteado una negociación –más allá de lo que resulte– sobre los temas comerciales, migratorios y financieros entre México y Estados Unidos y que esto vaya a iniciar tan pronto como el jueves próximo, resta una parte de incertidumbre a la operación cambiaria. Al menos ya sabemos cuándo empezará la negociación, que es pronto y cuáles son los principios sobre los que el gobierno mexicano dice planteará su postura.

Los temas de los que habló ayer el presidente Peña Nieto, son aproximaciones generales y tendrán que ser contrastadas con las que plantee el gobierno de Estados Unidos y hasta entonces, se podrá tener una mejor idea de hacia dónde se encaminan las cosas. Y desde luego, la realidad será la que les dé dimensión. No adelantemos vísperas.

Suerte.

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