Y sí, nada nuevo.

In Consejería by PAA1 Comment


No podía haber sido de otra manera. Donald Trump en su discurso inaugural reiteró las posturas que le hemos escuchado desde que incursionó abiertamente en la política, con intenciones de ganar la presidencia de Estados unidos. Lo consiguió y ahora, por más que critique a la clase política, ya forma parte de ella. No hay que perder de vista esta situación, con todo lo que ello implica. En cierta forma, en tanto no de señales en contrario, Trump es predecible.

No defraudó a sus seguidores, ya que enfatizó los temas que conocemos, diría que solamente matizados por el ambiente de la ceremonia que, por cierto, también resultó como esperado, al menos por mí: con una asistencia un tanto reducida, al menos por las tomas que vi en la televisión del “Mall” en Washington, D.C., territorio que conozco bien y que, comparado con lo que ocurrió cuando Barack Obama tomo posesión por primera vez, en 1989, resultó deslucido.

El clima (lluvia) tal vez no ayudó. Al menos por el “paneo” de las cámaras de CNN -la cadena que usé para seguir el evento- hubo una notoria ausencia de personas afroamericanas, desde el público, hasta el coro que “amenizó” el suceso. En resumen, el discurso de Donald Trump, fue radical, populista y consistente con sus ideas. Cualquier cosa distinta a esto, hubiera decepcionado a sus seguidores, a su ego y supongo que hubiera confundido a todos.

En alguno de los comentarios que leí después del evento se escribió que no había mencionado acerca de México -tomado esto como “buena señal”-, apreciación que me pareció ingenua. En efecto, no lo hizo y cabía esperar que no lo hiciera; Trump es lo que es, pero no es estúpido. Pero creo que los énfasis que hizo en su discurso fueron suficiente para dejar claro que nuestro país y su relación con Estados Unidos, es algo prioritario en su radar.

La visita que Peña Nieto le hará el próximo día 31 de enero, lo confirma. El invitado previo será la Primera Ministra del Reino Unido, el eterno aliado y hoy pieza clave para la relación estadounidense con Europa, sobre todo cuando la decisión del Brexit, supone un acto nacionalista y la reciente postura de Theresa May, le acerca a Trump por el matiz aislacionista que sugiere.

Lo que resulte de ambas reuniones, será tema de análisis y habrá que seguirlo. La visita del mandatario mexicano, se ve precedida por la extradición del “Chapo” Guzmán, anunciada el jueves pasado. Nada es casual en la política internacional y en este caso, menos. Este hecho habría que considerarlo como un acto de “buena voluntad” de la parte mexicana de la relación. Veremos.

Las protestas ciudadanas por la llegada de Donald Trump al poder, que hemos visto en Estados Unidos y alrededor del mundo, eran lo esperado en calidad y cantidad, así que, sin restarles importancia, no son algo que vaya a alterar significativamente el curso de los acontecimientos, al menos los de corto plazo. Asimismo, los reclamos y consideraciones que hace la nueva presidencia estadounidense a los medios de comunicación, por el trato que se le dio al evento de la toma de posesión y los comentarios vertidos sobre ello -la “manipulación” de los hechos y el sesgo en contra del presidente Trump-, confirman la actitud paranoide del personaje en cuestión.

Así viene la mano; es un tema de estilo y personalidad. En el escenario general, protestas y reclamos por el momento, son variables inocuas, aunque coloridas. Supongo que la nueva administración estadounidense esperará la reducción normal de su intensidad, al menos a nivel mediático.

Ahora empieza lo bueno… o lo malo. Habría que instrumentar una bitácora de seguimiento y valorar los hechos para definir cuál es el peso de las acciones que se vayan ejecutando, su peso específico, trascendencia y efectos secundarios. Creo que, en este caso, habrá que distinguir la cara, el color, la intención y el impacto de los acontecimientos, pues el “efecto Trump” facilita la contaminación de la realidad con las emociones y sensaciones que, formando parte de la vida cotidiana, con frecuencia conspiran contra la evaluación correcta de los hechos. No los pierda de vista, amigo lector.

Suerte.

Comments

  1. José Miguel Enríquez

    Nada más permítame hacer una correción. El Presidente Obama tomó posesión por primera vez en 2009. Creo que tuvo un error de dedo.

    Saludos.

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