¿Dólar caro?

In Consejería by PAA1 Comment


En el mercado internacional el dólar recuperó ayer miércoles algo de lo perdido el martes, al subir 0.6%, justo en la línea de tendencia que ha marcado el alza iniciada a finales de septiembre pasado. Como siempre, no es casualidad.

Si la baja del martes y los días previos tuvo que ver con las posturas que hicieron pensar que el dólar había alcanzado niveles de valuación que le convertían en un obstáculo para la competitividad de las empresas estadounidenses, abriendo con ello la especulación sobre la posibilidad de la instrumentación de mecánicas que revertieran tal condición, creo que la recuperación de ayer tiene que ver con la percepción de que algo como tal opción, es muy poco probable.

Creo que todos estamos de acuerdo que, en esta época, las intervenciones directas en los mercados para tratar de darle un nivel de precio a una divisa, es algo que tiene poca o nula eficacia y en todo caso, su efecto es –muy– temporal. Y en una divisa como el dólar, casi es impensable. En todo caso, cuando se piensa en la posibilidad de que una intervención en el mercado cambie la condición de una moneda de manera importante y duradera, habría que preguntarse por qué tal activo tiene la condición que tiene.

Y el dólar es atractivo porque de inicio, la política monetaria de Estados Unidos apunta a que la tasa de interés va a subir, en tanto que las de los bancos centrales de Europa y Japón, señalan en dirección opuesta. Además, la economía estadounidense ha mantenido un interesante ritmo de crecimiento y por lo que se sospecha, puede aumentarlo, en tanto que sus contrapartes, en el mejor de los casos, tienen un ritmo modesto. Y el dólar, entendido como la divisa en que se denominan los instrumentos financieros del mercado estadounidense, ofrece gran volumen y profundidad de mercado, seguridad operativa y reglas claras y estables para el inversionista. Desde mi punto de vista, estas condiciones difícilmente cambiarán de manera significativa en el futuro próximo y si es así –salvo su mejor opinión– entonces, ¿Por qué tendría que depreciarse el dólar?

En el contexto anterior, reapareció Janet Yellen, la presidenta de la Fed quien, con algunos conceptos dichos en un discurso, apoyó la idea de que no va a ser fácil que el dólar se deprecie. Yellen hizo ver –señalando que están próximos al nivel de máximo empleo y con la inflación enfilándose al objetivo de 2.0%– que la intención de la Fed es continuar subiendo la tasa de interés de referencia (varias veces al año, hasta 2019), en respuesta a lo que se espera de la economía –crecimiento apoyado por estímulos fiscales– y que retrasar los movimientos alcistas de la tasa, a lo que conduciría es, eventualmente, a una reacción apresurada al toparse con el surgimiento de la inflación o a un desorden en los mercados financieros o a ambas cosas.

Lo anterior, apuntala al dólar y supongo que lo seguirá haciendo, pues la Fed no se va a jugar si el mercado empieza a reaccionar subiendo las tasas bajo la idea de mayor crecimiento y mayor demanda de crédito, pues al final siempre será más caro y complicado tratar de corregir lo que hace el mercado, que anticiparlo y prevenir un desorden en las tasas.

En medio de esto, el peso mexicano ha continuado depreciándose, al final, porque hay razones suficientes para que continúe presionado. Desde que el petróleo inició su baja en 2014 y hasta la fecha, por más que el precio del crudo haya mejorado, perdimos ingresos externos y no existe expectativa de regresar al nivel anterior en el futuro próximo.

Si además la tasa de interés va a subir –y lo hará–, los gastos financieros van a aumentar. Junto con ello, hoy hay una amenaza que por lo menos crea incertidumbre, sobre los ingresos comerciales externos y sobre los flujos de inversión, a lo que hay que añadir que el diferencial entre la tasa de interés local y la del exterior, particularmente la de Estados Unidos, se ha reducido a favor de ésta última, lo que no favorece a las inversiones financieras en pesos. Todo esto, sin considerar las condiciones internas, económicas, políticas y de seguridad que todos conocemos y que han generado las advertencias de las calificadoras, que siguen vigentes.

Por eso digo que el peso mexicano tiene razones suficientes para estar presionado a la baja, más allá del nivel del precio, hasta que no tengamos indicios suficientes de cuáles serán las condiciones sobre las que la economía mexicana operará. Eso al menos permitirá que el mercado valúe con más certeza al peso y posteriormente, se establezca una trayectoria más estable.

Suerte.

Comments

  1. Jeanett

    Hola Pedro, muy interesante tu participación, pienso que efectivamente el panorama del USD no va a cambiar en el corto plazo parece que ha sido un refugio para el inversionista.

    Suerte y gracias

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