Confusiones

In Consejería by PAALeave a Comment


No deja de resultar un tanto extraño que el presidente de un país comunista (China) tome una de las tribunas más reconocidas del mundo capitalista (el Foro Económico Mundial que se celebra en Davos, Suiza) para defender a la globalización, el liberalismo económico y el libre comercio. Ese fue el caso de la presencia del señor Xi Jinping, que se presentó como un hábil líder político a nivel internacional.

Desde luego, sin mencionarlo directamente, el presidente de China hizo algunos señalamientos sobre posturas que Donald Trump ha tenido desde su campaña y que ahora, a unos días de tomar posesión como Presidente de los Estados Unidos de América, empiezan a toparse con la realidad. En resumen, el Sr. Xi Jinping advirtió que nadie saldrá ganador de una guerra comercial, cosa que, si bien muchos sabemos, dicho por tal personaje cobra la dimensión que le corresponde: es un tema global, de alto riesgo.

Y su decir no es gratuito, pues una de las posturas más reiteradas de Donald Trump es amenazar a las economías con las que su país tiene un alto nivel de intercambio comercial, como es el caso de China y México e incluso, a la Unión Europea. La evolución de esta actitud está por verse y seguramente será objeto de largas negociaciones, del escrutinio de los medios de comunicación y de los analistas, pero por lo pronto una de las potencias globales ha levantado la voz en contra de lo esbozado por Trump en un foro de alto nivel.

A la par de lo anterior, el dólar en los mercados internacionales tuvo ayer una importante caída de casi 1.0%, medido por el índice $USD, lo que completa una baja de algo más de 3.0% desde el 3 de enero, cuando alcanzó su máximo nivel, en cerca de quince años.

La razón de la baja de ayer tiene su origen, desde mi punto de vista –más allá del alza que ha tenido desde finales de septiembre pasado, que es razón suficiente para tomar utilidades–, en la conferencia de prensa del miércoles 11 de enero pasado, cuando Donald Trump no hizo mención de sus promesas en materia económica, lo que pienso levantó las antenas de los operadores, después de haber observado la lateralización del precio de la divisa estadounidense en el mercado internacional.

A lo anterior siguió un comentario de Trump en una entrevista al Wall Street Journal, el lunes pasado, en la que hizo ver que era difícil competir con las empresas chinas, dada la fortaleza del dólar, tema que fue retomado por miembros de su equipo posteriormente. “Y esto nos está matando”, dijo literalmente para cerrar el comentario. Existió una segunda cuestión en la entrevista mencionada, que sin duda incide en la operación del dólar y que es un comentario al llamado “impuesto fronterizo” que Trump ha dicho podría ser aplicado a las empresas que producen afuera de los Estados Unidos y exportan sus productos a ese país. Al respecto, Trump dijo que era “muy complicado” y que al final, permanecería en un “mal trato”. Sin duda, ambas menciones son suficientes para poner nerviosos a quienes hayan apostado por la fortaleza del dólar, quizá apoyándose solamente en el decir de “tenemos un dólar fuerte” –que suena bien, pero es inservible– que en muchas ocasiones se le ha escuchado al Presidente Electo, con la soberbia que le caracteriza.

Es probable que alguien ya le haya empezado a decir a Trump que, en los temas de la economía y la negociación política de alto nivel, hay algunas cosas que no se pueden pasar por alto. Tampoco se puede pensar que una negociación se hace a gritos y con base al “bullying” que hemos visto como estilo y práctica habitual del próximo presidente. El problema es que quien desconoce las reglas del juego y habla con ligereza del tema (de cualquier tema), suele manejarse con torpeza y entonces comete errores que, por decir lo menos, confunden a todos los que están a su alrededor. Y creo que algo así empieza a ocurrir.

Me refiero a que, independientemente del estilo, no se puede mezclar a la gimnasia con la magnesia, como me decían cuando era niño. Una política económica expansiva no se lleva con una divisa “fuerte”, que encarece los productos susceptibles de exportarse y abarata a las importaciones, que compiten en el mercado interno con la producción local. Una política económica que pretende impulsar el crecimiento en un ambiente de actividad dinámica y máximo nivel de empleo, generará inflación y consecuentemente alza en la tasa de interés, que a su vez fortalece al tipo de cambio.

Por lo pronto, parece que la realidad, empieza a tocar a la puerta de Donald Trump, la que tarde o temprano, tendrá que abrir.

Suerte.

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