Múltiples efectos de la decisión de la OPEP.

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Con su decisión, la OPEP sumó a otros productores a compartir la baja de precio.Pedro Alonso
  • En los próximos días veremos cómo se desenvuelven los impactos.
  • Los mercados no distinguen diferencias, más bien ven similitudes.

Pues sí, llegó diciembre, último mes del año –¡vaya año!– y como se ven las cosas, con poca oportunidad para el descanso. Los acontecimientos de las semanas recientes en México y los temas relativos al petróleo, la disminución del crecimiento global y la amenaza de la deflación, me mantienen con las antenas levantadas.

Después del impacto inicial en los precios del petróleo que tuvo la decisión de la OPEP de mantener su oferta diaria de 30 mbd y de esta manera compartir con otros productores los efectos de la reducción de precio, algunas reacciones posteriores vimos el viernes pasado, además de una baja adicional. Por razones obvias –o casi– los tipos de cambio de países productores de petróleo sufrieron caídas. Tal fue el caso del rublo ruso, la corona noruega y el peso mexicano, entre otros.

Desde luego que los impactos en cuanto a la magnitud son diferentes, dependiendo del estado general de las economías. Pero el hecho es que como suele ocurrir en los momentos de inestabilidad de los mercados, lo que sucede es que resulta difícil percibir las diferencias entre unos y otros y lo que predomina es la sensación de riesgo inherente al factor común, en este caso, el petróleo.

La baja de los tipos de cambio referidos, junto con otros, favoreció que la apreciación del dólar continuara. Con respecto a la canasta de monedas que varias veces he mencionado como un referente de valuación del dólar en el mercado internacional, la depreciación fue de 0.8% en dos días y en lo que toca al peso mexicano, el alza fue de 1.3%, entre jueves y viernes.

Un efecto adicional de esta apreciación del dólar será el impacto que otras materias primas resientan. Como en ocasiones anteriores he comentado, dado que se cotizan en dólares, la apreciación de esta moneda encarece a las materias primas, excepto para el que “produce” dólares, ya que todos los que no estamos en el caso, tenemos que adquirir está divisa más cara para poder comprar los bienes que requerimos. Esta condición hay que añadirla a la ya de sí baja demanda por el bajo crecimiento económico.

Otro elemento de este escenario es lo que pueda ocurrir con la inflación. Sabemos que en varias partes del planeta el ritmo de crecimiento que arrojan los precios es sumamente bajo, convirtiéndose en una preocupación por la posibilidad de entrar en una espiral deflacionaria, con altos costos para todos: consumidores, productores, sector financiero y gobierno.

Esta situación es más apremiante para los países de la Unión Europea, que por varias razones no ha avanzado en la instrumentación de medidas eficaces para combatir esta situación, por lo que una vez más, la decisión de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) del próximo jueves 4 de diciembre será foco de atención de todos los interesados en estos temas. Mi impresión es que no se llegará a ningún avance en el asunto de los estímulos monetarios, después de haber conocido la postura de un alto funcionario del BCE que hace unos días dijo que cualquier decisión de este tipo, se tomaría hasta el año próximo; ellos sabrán. Por lo pronto, la inflación de los últimos doce meses en Europa, es de 0.3%, en noviembre de este año.

En un día de operación reducida –por el “puente” del Día de Acción de Gracias– el mercado en Estados Unidos tuvo poco movimiento. El S&P 500 bajó -0.25% en tanto que el Dow no se movió y el Nasdaq subió 0.25%. En cambio en México, el IPC tuvo una caída de -1.12%, muy probablemente inducida por el tema petrolero. Como señalé párrafos antes, en un primer momento los mercados no distinguen entre diferencias y no dan mucho peso a cosas que se argumentan en defensa de la economía, como puede ser los recursos cambiarios con que México cuenta para hacer frente a un eventual ataque a su divisa, o las coberturas que fueron adquiridas para proteger los ingresos fiscales, al final del camino. Tomará algunos días volver a poner las cosas en su lugar y evaluar realmente cuáles son los efectos puntuales del comportamiento de los precios del petróleo.

Tal vez la pregunta es si esta situación es buena o mala para la economía global, más allá de los efectos que se registren en países o regiones precisas. En lo general y después de un tiempo de mantenerse los precios en estos niveles o menos, los países con alto consumo de energía empezarán a mostrar efectos benéficos en su comportamiento, en tanto que los exportadores de petróleo empezarán a resentir la pérdida de ingresos. En nuestro caso, la combinación de factores que vivimos, creo que no hacen fácil la comprensión de lo que puede ocurrir y las decisiones que en corto plazo haya que tomar. Ofrezco revisarlas en los próximos días.

Suerte.

 

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