Nueva postura.

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Pues sí, como era esperado la Fed subió el nivel del rango de la tasa de fondos federales en 25 pb, de 0.25%–0.50%, a 0.50%–0.75%. Es la segunda vez que la tasa de referencia del banco central estadounidense sube en diez años. Por eso, la expresión de “normalizar” la política monetaria que la Fed usa con frecuencia, tiene sentido. En una época como la actual, parece estar fuera de lugar que una variable –un precio– clave de la economía, permanezca sin cambio por un periodo tan prolongado. Pero así ha sido y queda claro que, pese a todas las críticas, la decisión ha sido la correcta.

Como escribí el día de ayer, en realidad el alza de 25 pb no resultó inesperada y lo que llamó la atención de los mercados y de los analistas, fueron los datos que aparecieron en las proyecciones de los integrantes del Comité de Mercado Abierto. Vale la pena aclarar que éstas son las proyecciones individuales de los integrantes del Comité mencionado, no las de la Fed como institución, si bien todos ellos son personas de amplios conocimientos y experiencia en política monetaria.

Lo que puede interpretarse de las estimaciones, sobre todo las que se hacen sobre la tasa de fondos federales, es que la postura ha cambiado para hacerse más “hawkish”, es decir más endurecida de lo que se había visto en las proyecciones de septiembre pasado. En aquella ocasión, la expectativa del nivel de la tasa de interés para finales de 2017 era de 1.1%, lo que implicaba que, partiendo del nivel de 0.6% esperado para finales de 2016, se tenían por delante dos alzas de 25 pb cada una. En las proyecciones de ahora, la tasa esperada para finales de 2017 es de 1.4%, lo que implica que se contemplan tres alzas de 25 pb.

Le pido, amigo lector, que no tome las proyecciones como verdades absolutas o datos grabados en piedra, pues sabemos que la realidad con frecuencia revela los errores que se cometen en esta tarea. Pero sí son referencias importantes sobre las posturas de quienes las hacen respecto de su visión de la economía. Y en este caso, lo que se percibe es que el probable dinamismo de la economía tienda a presionar al nivel de precios, que en realidad no está tan lejos del objetivo de 2%, ya que la inflación de los pasados doce meses al mes de octubre, es de 1.6% y si consideramos la inflación subyacente, es de 2.1%, de acuerdo a los datos del Buró de Estadísticas Laborales, que es el órgano que calcula los datos de inflación en Estados Unidos, entre otras cosas.

Lo anterior se parece a lo que en lo personal he sostenido y compartido con usted, a la vista de lo que ocurre en la economía estadounidense, como de lo que puede ocurrir si los planes de expansión fiscal se llevan a cabo, si bien los documentos que acompañan a la decisión de subir la tasa ayer, así como los comentarios de la Sra. Yellen no asumen como un hecho que esto vaya a ocurrir. “Al momento, estamos operando debajo de una nube de incertidumbre”, dijo Yellen como respuesta a la presión de los periodistas sobre la postura que la Fed tomaría si aparecen en el futuro próximo los estímulos fiscales de los que se ha hablado. En todo caso, parecería que lo que la Reserva Federal espera es que la economía siga mejorando como hasta ahora lo ha venido haciendo, por lo que la necesidad de subir la tasa sería, como lo ha repetido en sus comunicados, gradual. De hecho, el pronóstico de crecimiento para 2016 (de 1.8% a 1.9%) y 2017 (de 2.0% a 2.1%), varió sólo una décima de punto, entre la proyección de septiembre y la de diciembre.

Esto último puede interpretarse en el sentido de no considerar necesarios los estímulos fiscales para mantener el dinamismo que la economía estadounidense ha mostrado en los años recientes. Así, la forma en que Janet Yellen se refiere a la decisión de haber subido la tasa de interés –y admitir la nueva postura del Comité de Mercado Abierto– es que refleja la confianza que se tiene en el progreso de la economía y que esto continuará.

Los mercados reaccionaron con “normalidad “. En el mercado de deuda las tasas subieron, los mercados accionarios bajaron y el dólar se fortaleció en el mercado internacional; todo, sin exageraciones. El peso mexicano, después del anuncio de la Fed, se depreció hasta 20.49, después de haber estado buena parte del día alrededor de 20.25. Ahora, nos queda esperar la decisión de Banxico, el día de hoy.

Suerte.

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