Inflación

In Consejería by PAALeave a Comment


La inflación al consumidor de 2015 fue de 2.13%, muy por debajo del objetivo de Banco de México que como sabemos, es de 3.0%, con un intervalo de variabilidad de +/- 1.0%. Ayer, se publicó la inflación del mes de noviembre de 2016 que fue de 0.78%, explicada en buena parte porque terminó el periodo de tarifas eléctricas subsidiadas en 10 ciudades del país. El inicio de la temporada de tarifas eléctricas subsidiadas es lo que hace que, en los meses de abril y mayo, se registren tasas de inflación mensual negativas.

La inflación de los últimos doce meses a noviembre, fue de 3.31%, que es el nivel más elevado en lo que va del año y si las cosas siguen como van, pues es probable que la inflación de 2016 termine entre 3.4% y 3.5%. Este nivel, aunque se mantiene dentro del rango de variabilidad establecido, es 2.37 puntos mayor que la inflación de 2015, lo que no es una situación trivial, sobre todo por lo que ha generado el alza.

Como usted sabe, amigo lector, para efectos de medición de la efectividad de la política monetaria, en muchos países la inflación general se ha dividido en dos componentes: el subyacente, que comprende a los bienes y servicios que digamos, operan en condiciones de mercado, en tanto que hay bienes y servicios que no están sujetos estrictamente por condiciones de oferta y demanda o bien, en los que el comportamiento de estas fuerzas, está influido por causas que inducen alta volatilidad de los precios que se miden. En el caso mexicano, los grupos de bienes y servicios que se excluyen de la inflación general para calcular la inflación subyacente, son: los agropecuarios, los energéticos y las tarifas autorizadas por el gobierno.

Así, resulta que la inflación general –la que habrá pasado en un año de 2.13% a probablemente 3.5%– empezó a resentir el impacto de la depreciación del tipo de cambio, lo que se observa sobre todo en el subíndice de mercancías que no ha dejado de subir desde agosto de 2015, cuando su nivel era de 2.36% y ahora en noviembre es de 3.91% (1.6 puntos mayor). Por su parte, los servicios, han mantenido un comportamiento más estable y, aunque también han subido, su inflación pasó de 1.95% en noviembre de 2015, a 2.77% (0.8 puntos mayor), en noviembre de 2016.

Vale decir que, hasta el momento, no se observan efectos de segundo orden ocasionados por el traspaso de la depreciación del tipo de cambio, a bienes y servicios que no están directamente relacionados con él. Esto sugiere que la política monetaria ha operado con razonable grado de eficiencia, es decir que no ha “golpeado” excesivamente a la economía, cuyo pobre crecimiento no es causado estrictamente por el alza de tasas de interés que hemos visto.

Sin embargo, considerando que las condiciones de la economía nacional, amenazada por un eventual endurecimiento en las relaciones comerciales y de flujos de capital, pudiera registrar una depreciación adicional del tipo de cambio y si así sucediera, el traspaso de ésta a los precios domésticos podría continuar e incluso incrementarse. Quiero pensar que a eso obedece el alza de la tasa de interés, muy por arriba del ritmo de alza de la tasa de la FED y a pesar de la mala condición del crecimiento económico, y por tanto, Banxico aventura que puede haber más depreciación y más traspaso a los precios domésticos. Y yo aventuro que, en consecuencia, habría más alzas de tasa de interés.

Pero el impacto más importante en la inflación en este año, ha estado en el componente no subyacente. Por una parte, la inflación del subíndice de bienes agropecuarios al mes de noviembre es de 5.56% y, a su interior, la de frutas y verduras es de 10.19%. Vale decir, para ejemplificar la volatilidad en los precios de los productos agropecuarios, que en diciembre de 2015 su inflación era de 1.72%; en febrero de 2016, era 8.08%; en julio, 2.97%; en septiembre, 5.34%.

Adicionalmente, los precios de los energéticos que durante 2015 tuvieron una inflación con trayectoria a la baja (1.28% anual en diciembre de ese año) y entre marzo y junio tuvieron inflación anual negativa, a partir de julio se volvió positiva y en noviembre alcanzó 1.99%. Y si el petróleo sube en 2017, la gasolina lo hará también y dada la apertura que implica la llegada de nuevos competidores y la mecánica de fijación del precio de este bien, pues la inflación general se verá afectada al alza.

Dado lo anterior, la inflación será un tema importante en 2017. Siempre lo ha sido, pero los cambios en el entorno, la convierten para mí, en un tema de preocupación, lo que, en cierto modo, ya no lo era. Mire usted yo digo a veces que yo vengo de la época en la que la inflación era un fenómeno físico. Eso ocurre cuando alcanza tres dígitos y entonces, a veces pienso que no debería asustarme por movimientos del tamaño que ahora vemos. Pero he aprendido que la estabilidad de los precios y de la economía, es un bien deseable, que hay que cuidar y que es muy difícil conseguir y perderlo, sí me asusta.

Suerte.

Leave a Comment