Fin de la licitación de aguas profundas.

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Si en este año ha habido fechas que recordaremos por largo tiempo, una es el 8 de noviembre y la otra el 5 de diciembre. Sí, la de ayer es una fecha importante pues se conocieron los resultados de la licitación de los campos petroleros de aguas profundas en el Golfo de México.

Ocho de los diez campos licitados fueron asignados a once empresas diferentes de siete países. En algunos casos las empresas participaron de manera individual y en otros, en asociaciones de dos o más compañías. Además, se licitó un contrato para la exploración y extracción de hidrocarburos en el que Pemex se asocia con una empresa extranjera (en este caso un consorcio australiano– inglés), BHP Billiton.

Como era de esperarse, el gobierno mexicano, a través del Secretario de Energía, se mostró muy satisfecho del resultado, cosa que para mí es difícil de evaluar, pues no soy un especialista en el tema, pero me parece que, considerando las condiciones del mercado petrolero, haber colocado el 80% de los campos licitados, es un buen resultado. Es una pena que nos hayamos tardado tanto tiempo en tomar la decisión y que ésta se haya hecho justo en un momento muy poco favorable para ello. Such is life in the tropic.

Desde luego, más allá del mercado, que haya inversionistas interesados en participar, mejora la situación de la industria de la energía en nuestro país pues es claro que nuestras condiciones financieras en general y las de Pemex en particular, no permitirían avanzar en la explotación de estos recursos, sin olvidar el aspecto tecnológico del asunto. Si bien desde el lado gubernamental se habla de la gran oportunidad que los nuevos participantes tienen en la industria mexicana de la energía, creo que para la parte nacional del negocio también es una enorme oportunidad que habrá que aprovechar, que seguramente se topará con obstáculos después de casi ocho décadas de tener una industria cerrada al inversionista privado, nacional o extranjero.

Individualmente, llama la atención la participación de CNOOC , la empresa china (China National Offshore Oil Corporation), que se llevó dos de los campos, con una inversión total esperada de 7.6 mil millones de dólares. No es el participante más fuerte en cuanto a monto, pero no deja de ser interesante que China, que hasta ahora no es un inversionista grande en nuestro país, insista en participar recordando la mala experiencia que tuvo cuando la cancelación del proyecto del tren rápido México–Querétaro hace dos años.

En la licitación hay grandes nombres: Total, de Francia; Chevron, Exxon Mobil y Murphy Sur de Estados Unidos; las inglesas British Petroleum y Ophir; Statoil, de Noruega; PC Caligari, del grupo Petronas, de Malasia; las mexicanas Sierra Offshore y Pemex. La gran ausente es Shell, la empresa anglo–holandesa, que no obtuvo campo alguno. La inversión total esperada de esta licitación es de 41.8 mil millones de dólares, y el plazo en que esto puede ocurrir es de 35 años. Sí, sé que suena a una eternidad, pero en este tipo de industrias este es el plazo –o más largo– que se contempla, cuando se planea una inversión. Este es el concepto básico del “largo plazo”.

Los resultados en términos del rendimiento de la inversión que se haga, como en cualquier negocio, estarán sujetos al éxito del proyecto que, en este caso, tiene un componente importante de riesgo, tanto por el lado del mercado del producto final (algún tipo de hidrocarburo, en sus diferentes calidades), de la economía global en general y de las condiciones propias de la explotación de este tipo de energéticos. Tendremos mucho tiempo para ver y hablar de lo que resulte.

Otro aspecto que es interesante de la licitación de ayer, es que es el primer anuncio de una inversión importante, en un proyecto complicado, ya que para México, es parte del proceso de reformas estructurales que no ha sido tan terso como se pensaba, pero además es el primero que se da en la era Trump, por un grupo de empresas internacionales, entre ellas tres estadounidenses y dos chinas. Cabría esperar alguna reacción del personaje mencionado, que además tiene entre sus promesas apoyar a la industria petrolera y del gas shale en Estados Unidos y cuando sabemos que China, junto con México, son dos de los países que están dentro del “radar” del próximo gobierno estadounidense, para plantear un “reformateo” de las relaciones comerciales y políticas. Veremos.

Suerte.

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