200 pb.

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Banco de México subió por cuarta vez en el año la tasa de interés objetivo en 50 pb, para llevarla a 5.25%. Con este incremento, la tasa subió dos puntos porcentuales en el año y cuando la primera alza, en febrero, el tipo de cambio era de 18.88 pesos por dólar y Banxico tomó la decisión de subir 50 pb la tasa en una junta extraordinaria, en la que se aclaró que con esa alza no se iniciaba un ciclo de contracción monetaria.

Ayer, antes del anuncio de la decisión de incrementar los 50 pb, el tipo de cambio había llegado hasta 20.13 pesos por dólar, continuando con la apreciación que había tenido en los tres días anteriores. Al conocer la noticia, la trayectoria cambió hacia la depreciación y la cotización del dólar terminó la jornada en 20.43 mostrando que el mercado se sintió “decepcionado” (en palabras de un “trader” cambista con quien hablé) pues se esperaba un alza de 100 pb (“al menos de 75 pb”, me dijo).

Lo anterior ratifica mi decir que, por una parte, el mercado reacciona como un adicto a alguna droga o a lo que sea: siempre quiere un poco más para tener el mismo efecto, lo que a la larga no lleva a nada bueno. Por otra, que tratar de controlar un precio en los mercados, es muy complicado. Y más, un tipo de cambio como el del peso/dólar, que opera en todos lados del mundo, 24 horas al día y con un volumen enorme. De acuerdo a la encuesta trianual del Banco Internacional de Pagos, realizada en abril de este año, el volumen de transacción diario del peso mexicano es de 112,000 millones de dólares, aproximadamente y el 82% de estas transacciones se lleva a cabo en el extranjero. El volumen doméstico es de 20,000 millones de dólares.

Y sí, tratar de darle orden o de influir en un precio de manera significativa y por un lapso más o menos duradero, cuando además las cosas no están a favor de que éso se consiga es muy, pero muy complicado e insisto, con un mercado de las dimensiones mencionadas en el párrafo anterior. Con lo que he escrito no quiero decir que no haya que hacer algo y entiendo que la posición del banco central es muy difícil y no estoy en los zapatos de los que tienen que tomar la decisión de política monetaria.

Finalmente, aunque las reacciones de Banxico subiendo la tasa durante este año han sido en momentos de stress cambiario importante, lo que quizá les restó eficacia, subyace en estas decisiones el objetivo de controlar la inflación y orientarla hacia la meta de 3%, de la que por cierto, no se ha desviado de manera notoria. Y si algo no puede descuidarse en condiciones económicas como las actuales, es la estabilidad de precios de la economía, que con relativa facilidad puede desordenarse. En el caso de la inflación, también vale el ejemplo de la pasta de dientes que usé hace unos días al hablar del déficit fiscal.

Creo que el efecto en el tipo de cambio será inocuo, como lo ha sido en las ocasiones anteriores, pues su comportamiento está sujeto a variables sobre las que la tasa de interés, tiene poca influencia y más ahora, cuando nos vemos, como economía, presionados por temas domésticos y externos, como hace mucho no ocurría. En estas circunstancias, creo que la tasa de rendimiento tiene poco que ver con lo que los mercados tienen en la mente.

En Estados Unidos, Janet Yellen tuvo una de sus audiencias con los congresistas de su país, en la que reiteró que la tasa de fondos federales está próxima a subir, en tanto la información sobre la economía no cambie, cosa que no creo que ocurra, al menos de forma drástica. Así que veremos un alza de 25 pb el próximo 14 de diciembre.

La Sra. Yellen en la sesión de preguntas y respuestas dirigió su participación a fortalecer la independencia de la Fed, como banco central y tratando de hacer conciencia de lo perjudicial que resultaría, para la economía, contaminar con los temas políticos, a las decisiones de política monetaria. Esto, cobra importancia en el contexto actual, cuando el Presidente Electo de Estados Unidos, ha hecho intentos de vincular las decisiones de la Fed, en concreto, la de mantener la tasa de interés en cero por varios años, con un supuesto apoyo al gobierno de Barack Obama y al menos, a nivel del discurso, ha hecho intentos de restar poder y autonomía al Banco de la Reserva Federal. Merkatum nos libre.

Suerte.

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