Alea iacta est

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La declaración de ayer de Donald Trump, en el sentido de aceptar el resultado de la votación que definirá al próximo presidente de Estados Unidos, si él la gana, completa su dicho en el debate del miércoles por la noche, lo pinta de cuerpo entero: no es alguien que tenga la calidad y la madurez para ejercer la posición en disputa.

Desde luego no es una afirmación menor la de Trump y no puede tomarse a la ligera, ni siquiera como algo que suena a una mala broma, pues es un ataque directo al valor de la democracia estadounidense, a su sistema y a su práctica política, sin querer decir con esto que sea un tema impecable. Pero son las reglas con que en ese país se opera y con lo que se ha funcionado por largo tiempo. Y el que participa en la contienda, de antemano acepta las reglas.

Me parece que la suerte está echada (a esta frase obedece la locución latina –atribuida a Julio César– del encabezado). En los días que faltan para la votación, lo que veremos serán intentos infructuosos de estropear el proceso, por parte de Trump. A Clinton le queda esperar, seguir haciendo lo que hasta ahora y dejar que su contrincante continúe cometiendo errores.

Desde luego que no se puede tomar este episodio de la política estadounidense como un mal sueño o un mal momento, pues ha puesto en evidencia, por una parte, las debilidades del partido republicano, en el que las posiciones de extrema derecha, parecen estar tomando fuerza, lo que tiene implicaciones más allá de quién gana en esta elección que parece estar decidida. Trump no es mas que una manifestación más aguda de los síntomas que se empezaron a ver hace algunos años, cuando apareció el llamado Tea Party.

Por otra parte, la realidad dice que, aunque gane Clinton por un margen suficiente de votos electorales, en la calle hay varias decenas de millones de personas que respaldan las posiciones de Trump y que van a continuar allí, además que muy probablemente la hoy candidata demócrata, de ser la próxima presidenta de Estados Unidos, gobernará con un Congreso de oposición, en un país con una economía que luchará por mantener una tasa de crecimiento digna, con una política monetaria no tan favorable como la de los dos periodos de Barack Obama –la liquidez abundante y la tasa en cero, siempre ayudan– en un planeta con bajo crecimiento y plagado de dificultades políticas y disfunciones sociales, climáticas e ideológicas. Veremos.

Ayer el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo su postura de política monetaria sin cambio, cuando en el mercado se especulaba que podía anunciar algún incremento a sus medidas de relajación monetaria. El presidente del BCE, Mario Draghi, mencionó en su conferencia de prensa que ese tema no se había discutido en la reunión, por lo que el mercado trasladó la especulación al mes de diciembre y esto, de alguna forma, contribuyó a que el dólar retomara de manera más clara su trayectoria alcista en el mercado internacional –subió 0.4% medido por el índice $USD–, que se había moderado en los días recientes.

Supongo que ésa fue en parte, la causa por la que el peso mexicano detuvo su apreciación de los pasados cuatro días y se depreció 0.4%, además que, técnicamente, se acercó a la línea de tendencia que ha detenido sus bajas varias veces en el último año; las más recientes a mediados de agosto y a principios de septiembre. Adicionalmente, el peso se detuvo en su promedio móvil de 200 días, que ha sido razonablemente respetado en las bajas –sus movimientos de apreciación– desde septiembre de 2014, lo que le convierte en una especie de soporte. No hay que perder de vista que el tipo de cambio, no es más que un precio; muy importante –clave–, pero un precio al fin. Su función en el mercado es equilibrar a la oferta y la demanda, nada más.

Los mercados accionarios en México y Estados Unidos no terminan por resolver –claramente– sus zonas de consolidación. Sus comportamientos siguen siendo ordenados y en ambos casos –los del IPC y el S&P 500– se encuentran por debajo de su máximo histórico, que supongo será el siguiente punto a atacar. Sigo pensando que hay espacio para un tramo adicional de alza en esta parte final del año.

Suerte.

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