Medidas de emergencia.

In Consejería by PAA3 Comments


A partir del síndrome de “demanda reprimida” que el Fondo Monetario Internacional propone en su World Economic Outlook al que me referí ayer, deriva la siguiente descripción: ocho años después del inicio de la Gran Recesión, tenemos una reactivación económica débil y desigual, rodeada de peligros. Agregaría que, de no tomarse medidas, esta condición puede alargarse en el tiempo y profundizarse en la sociedad global. En el fondo y al final, esto no es sólo un tema de economía. Es un tema de voluntad política, como siempre.

Sí, ya sé. Suena horrible y todos pensamos o sentimos que no es tan así la cosa. Que suena un tanto –o un mucho– exagerado, pero al revisar los números y los eventos, por lo menos cabe considerar a tal escenario como posible y con una probabilidad de ocurrencia no precisamente baja. Cada quién le puede otorgar la probabilidad que quiera, pero por lo pronto yo le pongo de 30% a 40%. Se aceptan propuestas.

¿Qué puede hacerse para reducir la probabilidad de ocurrencia, cualquiera que ésta sea? Pues hay varias cosas, ninguna es una novedad, ni creación mágica de algún sabio desconocido. Son temas de política, económica y de la que tiene que ver con negociaciones al interior de la sociedad global y entre las partes de ésta. Con frecuencia se dice que hacer sinergia supone como resultado, que el todo sea mayor que la suma de sus partes y es algo así lo que creo que necesitamos para resolver esta encrucijada. Pero por ahora, me conformaría con que la suma de las partes fuese del tamaño del todo, cosa que no es fácil de lograr, pues con frecuencia vemos que el resultado total puede no ofrecer resultados parciales equitativos. Y por eso, es tan difícil poner de acuerdo a los humanos, organizados en países con intereses diversos y muchas veces divergentes.

Lo anterior complica algo que en estos tiempos parece necesario: la aplicación de medidas de manera coordinada, internacionalmente hablando. Hacer de alguna manera lo que se hizo en 2009, cuando en el foro del G-20 se decidió evitar que el planeta cayera en una recesión en espiral, que a la postre resultara en una depresión con costos incalculables. Y se hizo, pero como no pudo sostenerse la coordinación de las acciones por causas diversas, pues se cayó en la condición que describí en el primer párrafo.

Se requiere mantener a la política monetaria relajada, pues por el momento es lo único que se tiene a la mano y con todos sus defectos y limitaciones, ha mantenido a los pacientes vivos y con algunas señales de mejoría irregular. Pero como sabemos, esta medicina no alcanza y se requiere el apoyo de otro tratamiento: la relajación de la política fiscal, cuestión difícil de llevar a cabo. No hay capacidad fiscal en el mundo y todos están endeudados (la deuda del mundo –113 países que representan el 94% del PIB mundial, de acuerdo al FMI y al Banco Internacional de Pagos– alcanzó una cifra récord de 152 trillones de dólares, equivalentes al 225% del PIB mundial). Quienes tienen capacidad fiscal –pocos– no les gusta la idea de la relajación. Pero es necesaria, al menos rediseñarla y redirigirla a los fines que apoyen al crecimiento, entendiendo los riesgos del mal uso del gasto público y del endeudamiento requerido para financiar el déficit, sabiendo que además toma tiempo para que funcione.

Un tercer grupo de medidas es el de los cambios estructurales, de lo que los mexicanos quizá no queremos oír más, pero que son lo que, dependiendo de un buen diseño y una buena instrumentación, pueden cambiar el curso de las cosas –para bien– en el largo plazo. Una vez más, es cosa de voluntad política y de correr los riesgos que implica una transformación profunda, pues siempre alguien saldrá lastimado y en serio.

Es fundamental considerar medidas de cooperación internacional, empezando por intensificar el comercio, que quizá es la forma más eficaz de cerrar la brecha de la inequidad entre países y regiones. El comercio internacional no sólo es intercambio de bienes y servicios. Es flujo de inversión, transmisión de tecnología, de conocimiento, de mejora en la productividad. Combatir el proteccionismo y el aislacionismo que ronda hoy por el mundo, es indispensable.

Finalmente, todo lo anterior es para mejorar el nivel de bienestar de la sociedad global y por tanto, hay que invertir mucho y bien, en aquéllos que la hacen funcionar y evitar el deterioro del capital humano, dotándole de nuevas habilidades. Eso se llama educación y apoyos sociales, que nada tienen que ver con dádivas o clientelismos políticos. Como mencioné párrafos antes, nada de lo dicho es nuevo o imposible. No se puede correr el riesgo de perpetuar la situación actual, cuando hay evidencias de que se puede incurrir en un serio error político, pues todo esto tiene que ver con la gente.

Suerte.

Comments

  1. Filiberto Rangel

    reforma estructural, termino que se utilizo mal en Mexico
    porque lo que establecen dichas leyes, son pobremente aplicables,
    por lo tanto no es el nombre, sino que,
    haya una evaluacion de que puede pasar en las diferentes alternativas,
    pasando por el como se va a lograr cada una de ellas.
    La definicion de riesgo, es acertada, se requiere de conocimientos
    para reducir la posibilidad de que sean diferentes los resultados a lo planeado.
    Saludos

  2. José Miguel Enríquez

    En México exiten leyes y reformas estructurales. Pero lo complicado, como Ud, dice es la voluntad política para ejercerlas y aplicarlas. Por lo que creo que aunque no gane Trump la tenemos difícil. Por cierto el tema de Trump es el favorito de los políticos para echarle la culpa de todas nuestras degracias incluyendo la devaluación. Pero después del 8 de noviembre habrá que buscarse otro pretexto para cubrir todo lo que aquí se ha echo mal.

  3. José María

    México tiene un grave problema en finanzas públicas, el elevadísimo gasto público de este país desde hace décadas va a desencadenar una crisis similar a la de algunos países de la zona euro del sur de Europa. Se debe de atajar este problema no sólo con voluntad política sino con medidas que de una vez se apliquen ya.

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