¿Cómo lee usted al mercado?

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Empieza el 4° trimestre de 2016 y hasta ahora, éste ha sido un buen año en los mercados después de un inicio terrible, pues como probablemente usted recordará, amigo lector, la última semana de diciembre de 2015 y las tres primeras semanas del presente año, fueron de terror, cuando parecía que la combinación de las expectativas sobre la tasa de interés, el petróleo y la economía de China, auguraban un año muy complicado.

Y no es que 2016 haya sido fácil, pero la tasa no ha subido como se esperaba y de hecho no lo hará, el petróleo, de 27 dpb pasó a los 50 dpb actuales y la economía de China no se derritió, como muchos auguraban, si bien en medio de todo esto, el Brexit y la contienda por la presidencia en Estados Unidos, han añadido elementos de riesgo con los que no se contaba. Desde luego, como lo anterior no ha sido fácil de asimilar, hemos tenido un camino con curvas y baches y entonces, la volatilidad ha sido una de las características de la operación de este año, lo que al final, para todo fin práctico, no es tan malo como muchos suelen decir.

Cierto, la volatilidad es una cuestión que habla del riesgo en los mercados, pero como he compartido muchas veces en este espacio, el riesgo es neutro, ya que funciona para ambos lados, el positivo y el negativo. Y como hoy puede medirse, pues cada quien puede decidir qué cantidad de riesgo puede asumir y actuar en consecuencia, dependiendo de la lectura del mercado. Esto prevalecerá en el trimestre que hoy empieza.

Y en esta semana, algo que será importante de observar, es lo que ocurra en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional, tanto por la publicación de sus pronósticos para este año y el 2017 –que quizá es lo menos controvertido–, como por las opiniones que se emitirán sobre la condición de la economía global y los cambios que se esperan, después de ver que en 2016 la esperada normalización de la política monetaria en Estados Unidos ha mostrado una cara que no se esperaba, la Unión Europea ha sufrido un impacto serio con la salida del Reino Unido y la política monetaria parece estar mostrando sus limitaciones como mecanismo de rescate para la economía.

Desde luego, el tema del empleo en Estados Unidos el próximo viernes será un punto de atención para el mercado en relación con la tasa de interés, pues si bien las expectativas se alinean en la dirección de no tener un aumento de la tasa en noviembre –las probabilidades para que esto ocurriese son de 10%, de acuerdo a los futuros en el mercado– empezarán a formar con mayor precisión la expectativa para lo que pueda ocurrir el 14 de diciembre. Hasta el viernes pasado, las probabilidades para esta condición eran de 56%. En el mercado se espera una creación de 160,000 nuevos empleos en octubre y quizá un retroceso de la tasa de desempleo, a 4.8%.

En México, esta semana se publicarán varios datos importantes. Destacan los indicadores de confianza del empresario y el consumidor, la Inversión Fija Bruta, el consumo privado en el mercado interno, la encuesta de Banco de México entre analistas del Sector Privado y la inflación de septiembre. Desde luego, los ojos estarán puestos en el comportamiento del tipo de cambio, después del alza de la tasa de interés de la semana pasada y teniendo ya algunos días para haber meditado sobre el asunto.

En esto último –el comportamiento del tipo de cambio–, el petróleo influirá seguramente. Y en este tema creo que será importante que la OPEP empiece a dar señales claras de hacia dónde apunta su intención en cuanto a la reducción de la producción y la asignación de las cuotas, en la idea de ganar credibilidad para su propuesta. De otra manera se corre el riesgo de que en el mercado se especule sobre la factibilidad de la medida y su efecto en el mercado.

Algo que no quiero dejar de mencionar, aunque no ha sido un evento que esté directamente relacionado con los mercados, es que, para la sorpresa de muchos, en Colombia ayer se votó en contra del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, que apenas la semana pasada fue anunciado con gran entusiasmo y amplio respaldo de la comunidad internacional. Ayer en el plebiscito que se celebró en ese país, la votación fue mayoritaria, 50.2% para el “NO”, lo que habla de, por una parte, la polarización que se tiene sobre el tema en cuestión –aprobar los términos del acuerdo– y, por otra, de la equivocada percepción que el gobierno tuvo respecto de la posición de la sociedad. Un aspecto importante fue que el abstencionismo fue de alrededor del 60%, lo que habla por sí mismo de la situación en que se lleva a cabo este proceso. Ignoro lo que vaya a ocurrir, pero de inicio, me parece penoso este episodio de la vida colombiana.

Suerte.

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