50 puntos base más.

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Ayer el petróleo moderó su alza, pero la mantuvo. El Brent subió 0.8% y se acerca nuevamente al nivel de 50 dpb, en tanto que el WTI subió 1.7%, a 47.83 dpb. Como era de esperarse, en el mercado empezaron a surgir los cuestionamientos normales para el anuncio de contener a la producción de la OPEP, pero al final prevalece la señal de disminución de la oferta. Quizá algo importante en estos momentos es saber cuánto ha cambiado la OPEP en el tiempo. Porque en el pasado hay evidencias de incumplimientos en cuanto a sus compromisos, pero tengo la impresión que no se puede evaluar al cártel de la misma manera en que se hacía diez o veinte años atrás.

Me refiero a que el mercado de la energía ha cambiado, simplemente porque Estados Unidos se ha vuelto autosuficiente, porque el gas shale es una realidad y porque han surgido nuevos participantes como Rusia y claro, porque la demanda en esta época no es lo fuerte que todos deseamos, pues eso implicaría un ritmo de crecimiento económico más elevado en todos lados.

Pero el alza que hemos visto en estos dos días en el precio del petróleo es una clara muestra de lo que significa estar operando en un ambiente “bullish” del mercado, pues aunque cualquier cosa que ocurra en relación a la posibilidad de reducir la oferta, será hasta el 30 de noviembre, de inicio, el mercado ha asumido que habrá un recorte en la producción y en estos dos días los precios han subido 7%. Y sí, como dice Dow, el mercado descuenta todo.

Ayer se publicó el dato final, o en todo caso el de la tercera revisión del PIB de Estados Unidos para el 2° trimestre del año, resultando en un crecimiento de 1.4%, lo que mejora a la segunda estimación que fue de 1.1% y al resultado del 1er trimestre que fue de 0.8%. El consumo privado sigue siendo el “driver” del crecimiento pues se incrementó 4.3% y a su interior, los bienes durables lo hicieron en 9.8% y los no durables, en 5.7%. Los servicios crecieron a una tasa de 3.0%.

Por su parte, la inversión sigue mostrando números negativos por tercer trimestre consecutivo. En esta ocasión, la caída fue de -7.9%, en donde el peso importante lo tuvo la inversión residencial, con una baja de -7.7%. En general, son estos números los que confirman mi expectativa de buenos resultados corporativos para el 3er. trimestre de este 2016. Sin embargo, los números totales del PIB estadounidense, hacen pensar que, para todo el año, quizá no se alcance la estimación inicial de 2.0% de crecimiento. No obstante, el comportamiento sigue siendo bueno.

Banco de México decidió subir la tasa de referencia en 50 pb por tercera vez en este año, llegando a 4.75%. Como usted sabe, amigo lector, la expectativa que yo tenía era que la tasa permaneciera sin cambio en esta ocasión, sin embargo, la realidad fue diferente y así quedan las cosas. Supongo que hay temas que se ven de manera distinta en la mesa de los banqueros centrales, que en la de los analistas y de quienes operamos en los mercados, pero después de leer el documento del anuncio de política monetaria, no encuentro una razón contundente para la decisión de subir la tasa.

Me refiero a que las determinantes de la inflación que el propio banco central ha definido se mantienen en general dentro de los límites permisibles y el comportamiento de la inflación y las expectativas sobre ésta, continúan, como dice Banxico, “ancladas”. La Fed, como sabemos, no ha subido sus tasas en todo el año y de hacerlo, como parece probable, lo hará en 25 pb en diciembre, en tanto que a la fecha, Banxico ha movido la tasa de referencia en 1.5 puntos porcentuales. Asimismo, la llamada brecha del producto –la diferencia entre el crecimiento de la economía y su crecimiento potencial– sigue siendo negativa y no parece que esto vaya a cambiar próximamente, dado que no se espera que el crecimiento repunte –más bien lo contrario–, por lo que no hay presión por parte de la demanda doméstica.

Así que lo que queda, es la presión sobre el tipo de cambio –sobre el que Banxico admite no tener un nivel objetivo– y que, como hemos visto, no reacciona a la tasa de interés doméstica, mas que temporalmente. De tal modo que cabe suponer que Banxico piensa que dadas las condiciones que rodean a la economía mexicana, incluido el proceso electoral en Estados Unidos y las idas y venidas del mercado petrolero, más lo que pueda ocurrir con los temas domésticos –inflación generada por necesidades fiscales y el propio cumplimiento del paquete presupuestal de 2017–, el tipo de cambio puede sufrir presiones tales que sí influyan de manera determinante en la inflación, de modo que la pudiera mover fuera del rango objetivo de 3% +/- 1%. Así, Banxico opta por trabajar sobre las expectativas inflacionarias, sumando al bajo crecimiento esperado por un paquete fiscal restrictivo, una tasa de interés alta. Saber si funciona o no, es cuestión de tiempo.

Suerte.

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