El peso y otros temas post-debate.

In Consejería by PAA1 Comment


El peso mexicano se convirtió en uno de los protagonistas importantes en el post-debate. Desde que alguien descubrió que la gráfica de nuestra moneda se parece mucho a la de las preferencias electorales de Donald Trump, pues en la medida que éste fue ganando puntos en las encuestas de opinión el peso se depreciaba, se puso de moda decir que el comportamiento del peso dependía de la popularidad de Trump. Así que con eso en mente y a la luz de la evolución del debate, desde el martes en la noche en los mercados asiáticos los especuladores empezaron a deshacer sus posiciones.

Lo cierto es que si bien en el corto plazo la posibilidad de un triunfo electoral del candidato republicano, considerando sus posturas de campaña que apoyan al proteccionismo y directamente ha culpado al TLCAN y a México de la pérdida de empleos en Estados Unidos, sí aumenta el riesgo de mayor debilidad para la economía mexicana, lo que está en el fondo de la condición del peso son los “fundamentales” de nuestro tipo de cambio, que muchas veces he mencionado en los tiempos recientes.

Así que, si los resultados del debate en la percepción del público le quitan cierta presión al peso mexicano, no consideraría esto como una cuestión definitiva, pues hay muchos temas aún por resolver, empezando por el programa de austeridad que se ha planteado para 2017 por parte del gobierno mexicano. Añadiría los temas alrededor del petróleo y la reforma energética y, desde luego a la tasa de interés global y su influencia en nuestra economía.

Pero por el momento los mercados se animaron, al calor de la decisión de la Fed de la semana pasada, lo que ocurrió en el debate del lunes y un buen dato de la confianza del consumidor en Estados Unidos, cuyo índice pasó de 101.8 en agosto a 104.1 en septiembre, alcanzando el nivel más alto en los últimos nueve años. De este modo, se está conformando poco a poco el escenario que propuse hace semanas para decidir aumentar el nivel de riesgo en el mercado accionario; por lo pronto, ahí la lleva.

Valga decir que, si bien el petróleo está en el terreno que esperaba, sería muy bueno para el escenario que retomara su trayectoria alcista, pero como he escrito varias veces en las semanas recientes, pues no está fácil. Por lo pronto parece que la posibilidad de llegar a un acuerdo para reducir la producción no tendrá buen fin en la reunión de la OPEP en Argelia, pues –como era de esperarse– Irán se niega a recortar su producción, pues pretende alcanzar el 13% de la oferta del cártel, que es el nivel que tenía hace años, antes del embargo que le fue impuesto por las potencias occidentales. Y para alcanzar tal proporción, Irán tendría que llegar a una producción de 4.2 mbd, para lo que le faltan 0.4 mbd, de acuerdo a su producción actual. Creo que por lo menos, habrá que esperar hasta noviembre en la reunión formal de la OPEP, para saber si se llega a algún acuerdo.

Por otra parte, algo que no hay que perder de vista es la condición de debilidad de la banca europea, a la que le sangran aún las heridas del 2008–2009. La banca italiana en general y el banco Monte di Paschi, en particular, desde hace meses empezaron a dar señales de debilidad y posteriormente, es ni más ni menos que Deutsche Bank, de Alemania, el que presenta serios desequilibrios en su estructura financiera, acusando insuficiencia en su capital. El gobierno alemán ha declarado que no participará en una eventual operación de recate para este banco, lo que hizo que sus acciones bajaran algo más de 22% en las pasadas dos semanas y 55% en los pasados doce meses. Es un problema muy serio, dado que Deutsche Bank es una entidad financiera que, dada su importancia y tamaño, sí puede desatar una crisis al estilo Lehman.

Mañana jueves hay reunión de política monetaria en Banxico y claro, todos nos preguntamos si va a subir nuevamente –y cuánto– la tasa de interés de referencia que ahora se encuentra en 4.25%. Usted sabe, amigo lector, que pienso que la tasa no es un elemento eficaz para proteger al tipo de cambio, como ha quedado demostrado después de las dos pasadas alzas de 50 pb, una en febrero y otra en junio. En ambos casos, la cotización del dólar había llegado a la zona de los 20 pesos, a la que regresó en los días recientes y un punto de tasa más arriba que en febrero.

Con la apreciación que tuvo el peso el día de ayer, es posible que haya disminuido la presión por subir una vez más la tasa. A menos que el tema de los “fundamentales” que mencioné en los párrafos dos y tres de esta Consejería, esté en peor condición de la conocida, o que la depreciación del peso esté empujando a la inflación fuera de los márgenes del objetivo (3% anual, +/- 1%), lo que hoy no se ve cerca. O ambas cosas. Ojalá no sea así.

Suerte.

Comments

  1. Jeanett

    Excelente resumen sobre los puntos que están afectando al tipo de cambio. Definitivamente el motor interno no está al ritmo que se requiere para ayudar a la apreciación del peso, mala cosa.

    Suerte

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