Pronósticos y realidad

In Consejería by PAALeave a Comment


En las semanas recientes, como ocurre cada vez que se acerca una reunión de política monetaria de la Fed, se presta más atención a los comentarios que los funcionarios de ese banco central hacen respecto de lo que puede suceder con la tasa de interés. En esta ocasión, aparentemente ha habido mayor divergencia entre las declaraciones. En tanto unos dicen que están preocupados por las distorsiones que se pueden presentar en la economía por tener una tasa demasiado baja, por demasiado tiempo, otros dicen que no resultaría conveniente subirla cuando las condiciones generales de la economía no garantizan un crecimiento estable y además, se está aún muy debajo del objetivo de 2.0% de inflación anual.

Lo cierto es que no hay a qué bando irle, pues en ambos casos se esgrimen argumentos válidos y quienes exponen su opinión, son conocedores de la materia. Me refiero a los presidentes de los distintos bancos regionales de la Reserva Federal y a los miembros de la Junta de Gobierno, es decir, las mismas personas que en diciembre de 2015, pronosticaron que para diciembre de 2016, la tasa de fondos federales podría estar en el rango de 1.25%–1.50%.

O sea que si la tasa de interés no sube hoy y asumimos que tampoco lo hará en la reunión del 2 de noviembre, pero que sí subiría en diciembre próximo 25 pb, la diferencia entre el pronóstico y la realidad sería de 75 pb, ya que el rango supuesto para la tasa sería de 0.50%–0.75%. Lo anterior lo digo no como una crítica a la habilidad de los pronosticadores, pues pienso que pusieron en juego sus mejores herramientas técnicas y su criterio bien armado de experiencias y conocimientos. Lo digo para dejar constancia de lo difícil que es esto de hacer pronósticos de la economía y que por ello la insistencia por parte de la Fed en el asunto de que son “data dependant”. No puede ser de otra manera, pues sus decisiones se construyen con base a la información disponible, a la experiencia en relación a su posible comportamiento futuro y al mejor uso de la inteligencia. La realidad, es la realidad; no es un caso particular de la teoría o de los pronósticos.

Por eso es tan delicada la tarea, por eso toma tanto tiempo y por eso tiene tantas consecuencias y mueve a los mercados y a la economía como les mueve. Por eso hay que darle a la información el peso debido y someterla a análisis riguroso. Imagine, amigo lector que, como seguramente ocurrió en muchos casos, alguien en diciembre de 2015, decidió actuar de inmediato y en consecuencia del pronóstico de la tasa en el rango de 1.25%–1.50% para diciembre de 2016, que fue ampliamente divulgado por los medios de comunicación. Dos posibles ejemplos: alguien tomó un crédito y decidió cubrir el riesgo del alza de la tasa, comprando un futuro de tasas de interés, que le incrementaba el costo en dos o tres puntos (o más) en el primer año de la operación. Le salió carísimo el numerito y tal vez estropeó su negocio. Otro ejemplo es el del que no tomó un crédito para expandir su operación porque con la estimación de una tasa de 1.25%–1.50% a finales de 2016, los flujos no le alcanzaban y no hizo crecer al negocio.

Todo lo anterior lo digo pensando en que con frecuencia, se dan como un hecho los pronósticos. Y queda claro que como he dicho en otras ocasiones, los pronósticos, hechos por quien sea son, en el mejor de los casos, buenos esfuerzos de hacer inventos inteligentes, pero no son la realidad y menos, la de un año después, o más.

Otra cosa que me parece importante hacer notar, es que cada banco central actúa en su propio contexto. La Fed no ha subido la tasa como se suponía con base en los pronósticos –se decía que lo podía hacer cuatro veces en el año y por lo pronto no parece que lo vaya a hacer–, porque no ve las condiciones suficientes para ello. Por su parte, Banxico sí subió la tasa –en un punto porcentual, hasta ahora– cuando muchos suponían que seguiría a la Fed, pero no se contaba con los ataques al tipo de cambio ni con la mala condición de las finanzas públicas. Los bancos centrales operan pensando que están haciendo lo correcto dadas sus circunstancias, más allá de si a usted, a mí o al mercado nos guste la decisión, corriendo el riesgo de que ésta no sea la correcta o si, simplemente, no opera como se esperaba.

De tal suerte, en esta ocasión, pienso que es una buena oportunidad para no salir disparado a tomar alguna decisión que involucre a la tasa de interés, cualquier cosa que decidan la Fed, hoy y Banxico, la próxima semana. Tampoco se enoje demasiado ni insulte a los banqueros centrales y a sus cercanías, o a los analistas, si las cosas no salen como usted esperaba. De eso se trata el riesgo.

Suerte.

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